Algeciras al ritmo urbano

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Después de combatir aquellos prejuicios que mucha gente tiene sobre la música urbana y la cultura del Hip Hop al pensar que se encuentra ligada a drogas y delincuencia, hoy el rap y el dancehall son dos de los vehículos utilizados en Algeciras para lograr transformación social en jóvenes.

La música se ha proyectado en el mundo como un ente transformador para los/las jóvenes y su entorno, en este caso, el municipio de Algeciras, Huila ha sido uno de los territorios en el cual la música urbana y la cultura hip hop han logrado convertirse en alternativas para mitigar los índices de violencia y así ofrecer otra opción de vida a los y las jóvenes.

Fronteras invisibles, conflicto armado, masacres, destierro y violencia marcaron en la década de los 90 y principios del 2000 al Municipio de Algeciras, con el accionar de la insurgencia Farc, que a lo largo de los 52 años de conflicto armado donde operaba la Columna Móvil Teófilo Forero. Los jóvenes de esta época que no soportaban seguir viviendo en la guarida de los insurgentes y el escenario del crimen solo contaban con dos alternativas, la primera era escapar de su territorio en búsqueda de mejores oportunidades y la segunda, unirse al grupo armado quienes de una u otra forma, garantizaban su supervivencia.

Aunque la marca de la violencia puede resultar imborrable, la llegada de la música urbana cambió la perspectiva y conciencia de algunas personas que ahora han logrado quitarse un peso de encima con la estigmatización que ha tenido su territorio, pues recordemos que en el tiempo del conflicto armado se llegó a normalizar el hecho de cerrar ofertas laborales a quienes tenían la cédula expedida en Algeciras, también los calificaban como guerrilleros, o en su versión contraria como paramilitares. Por eso, los jóvenes y población algecireña han decidido apostarle al progreso de la mano de los proyectos que trae el posconflicto, entre estos la música, donde el rap y dancehall ha generado que los jóvenes expresen sus sentimientos, muestren sus realidades y encuentren, también, un proyecto de vida a través del arte.

“La música me distrae, me aleja de la drogadicción y por medio de está expreso lo que siento hoy y lo que fui antes para no volver a eso, para que la juventud de hoy en día no caiga en vicios y busque mejores condiciones de vida. La música ha sido una oportunidad más que me dio la vida para cambiar lo que cargaba en el pasado: drogadicción, robos y una actitud muy problemática. Lo que yo canto me relaja y no me deja pensar en cosas malas, y eso es lo que transmito yo en mis historias, quiero que los jóvenes no sigan el camino en el que estaba antes porque yo sé que hay muchos trabajos honrados que nos permiten llevar una buena vida y tener la consciencia tranquila”, comentó Eduar Stiven Toro, joven rapero de Algeciras.

A pesar de resaltar las intenciones del rap y la música urbana como una iniciativa para lograr una transformación social en el Municipio, Stiven Toro comenta que muchos habitantes no los reconocen como ejemplos de superación, sino que suelen estigmatizar los “géneros musicales de calle”.

  • Rap y Danceall en las calles

Al considerarse estos géneros musicales de calle, muchos Algecireños desconocen esta música como un verdadero movimiento cultural, artístico y musical; de primera entrada los raperos despiertan prevención por el aspecto estética que implica su modo de vestir y su corte de cabello, que rompen los esquemas conservadores, pues Algeciras parece no despertar de aquellas disputas del siglo xix y xx donde los partidos políticos tradicionales imponían ideales para lograr el dominio gubernamental y, sobre todo dominio moral y religioso. Algeciras representa a un centenar de personas arraigadas a las enseñanzas trasmitidas generacionalmente, donde solo unos pocos o los más jóvenes se salen de ese esquema en busca de nuevas oportunidades, como poder estudiar y aceptar todo lo que trae consigo la sociedad contemporánea.

Julian Vanegas, psicólogo de la universidad de Antioquia, especialista en gerencia de organizaciones de la salud de la Corporación Iberoamericana, Magister en Conflicto, territorio y cultura de la Universidad Surcolombiana y actualmente estudiante de doctorado en Psicoanálisis de la Universidad de Antioquia, nos ilustra las lógicas de exclusión para invisibilizar al diferente y el papel que tenemos la sociedad para desligar los estigmas de drogadicción y violencia frente a estas culturas.

Jóvenes como Eduar Stiven Toro, Stiven Bautista y Stiven cruz, reconocen que ejercer el género urbano en su municipio ha sido un trabajo difícil, a lo que Stiven Cruz nos cuenta que Algeciras ha sido muy violentado, pero aún así el pueblo está lleno de cultura, de una cultura que falta explorar y apoyar; así que por medio de sus canciones trata de expresar todo los sentimientos que emergen entorno al municipio, como por ejemplo el amor, la desilusión e incluso la ira, pero considera que es bueno desahogarse de una manera lírica por medio de una canción y tener la capacidad de dejar a un lado la guerra, las agresiones físicas.

Algeciras al ritmo urbano
Los artistas Mager G, Stiven Toro y Stiven Bautista en escenario. Los jóvenes se han tomado el parque principal para dar a conocer sus rimas. Fotografías por: Angie Lozada

Al considerar estos géneros como música urbana, estos jóvenes se han tomado espacios públicos del pueblo para expresar y desahogar sus sentimientos personales y diversos temas sociales, reuniendo a distintas personas que se interesan por escuchar no solo la musicalización sino también sentir el contenido de sus letras, las cuales relatan el contexto del día a día, las cosas buenas que suceden en sus vidas y las peticiones que hacen para generar más apoyo.

Stiven Bautista nacido en Algeciras, dice que empezó escuchando los pilares del regaetoon hasta que un día se preguntó si podía ser como ellos, a partir del 2015 comenzó a cantar y grabar sus canciones con un teléfono buscando la aprobación de sus compañeros hasta que fue mejorando, se dejó llevar por los ritmos del Danceall y, actualmente graba sus composiciones con un estudio casero que ha realizado en su casa debido a que no se puede recurrir a un espacio profesional que apoye su talento.

Cada vez son más los jóvenes que aspiran poder contar con las herramientas suficientes para realizar sus canciones, pero las calles han sido sus principales escenarios con el cual pretenden enaltecer el género urbano en Algeciras.

  • Transformación de vidas

¿Cómo los jóvenes aportan a la construcción de paz a través del rap?

“Todo tipo de expresión artística y musical que surja del contexto de las comunidades trata de interpretar su realidad, su contexto y entender cómo moverse dentro de él, en esa medida, el rap surge como una expresión legitima y subversiva de la realidad y a medida que ellos tienen herramientas de la interpretación del mundo van a poderse mover más cómodamente en él, así, aportan fundamentalmente a la paz” señala Julian Vanegas.

La música urbana al igual que demás representaciones artísticas como el baile, la pintura y el teatro han cambiado la mentalidad de los jóvenes que han tenido que vivir en territorios de marginalidad, así como Algeciras ha sido ejemplo de transformación a través del arte, en barrios de Neiva, capital del Huila, en los que se ha presenciado conflictos entre bandas, hay personas que buscan cambiar esa realidad y ofrecer a los jóvenes otras alternativas que alimenten sus sueños y aspiraciones y, calles calientes es ejemplo es esto.

Todos estos jóvenes a través de sus diferentes manifestaciones han construido un espacio reflexivo, han logrado transformar cada una de sus realidades con la misma fuerza en la que entonan sus canciones. La esperanza de estos jóvenes está en que puedan contagiar a otros y que la cultura del Hip Hop se convierta en un proyecto de vida en Algeciras, para que así se demuestre una cara distinta del conflicto.

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