Asentamientos en Neiva, ¿qué está pasando?

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160 años y el Estado colombiano no ha sido capaz de promover con éxito una política de desarrollo territorial para apoyar y amparar a sus habitantes. Por el contrario, la mayoría de las leyes promulgadas en cuanto a este tema, se han ido en dirección de aumentar la acumulación de tierras a personas y sociedades prestantes. 

Al hablar de los baldíos en Colombia, se muestran dos asuntos: primero, la incapacidad –consciente o no- del Estado colombiano para definir políticas de manejo integral del territorio nacional, comprometiéndolo directamente en las dinámicas conflictivas que ha vivido y vive el país, y del estado actual de la problemática en torno a la tierra; segundo, el proceder de las élites del empresariado nacional, en alianzas con capitales extranjeros, demuestra su insolvencia para promover el desarrollo rural, acoger la ley y respetar los derechos ciudadanos de la población rural.

En muchos casos, las invasiones y ocupaciones de hecho sobre tierras urbanas o rurales tienen por causa las circunstancias de extrema necesidad y aun de indigencia de los invasores, elemento de naturaleza social que el Estado colombiano debe atender, evaluar y ponderar, con miras a dar soluciones globales que garanticen la realización de postulados constitucionales que tienen por objeto el respeto a la dignidad humana y a los derechos elementales de personas pobres.

NEIVA

Con plásticos, cartón, zinc y madera, cientos de familias en Neiva improvisan sus casas en terrenos baldíos que pertenecen al Estado o personas pudientes y que están destinados para proyectos de desarrollo o que fueron declarados como zonas de reserva o de alto riesgo para vivir. Inverso a la idea general y a lo que los mismas personas invasoras alegan, el aguantar frío, calor y lluvia en un cambuche no está siempre motivado por la falta de un lugar digno dónde vivir, también está el interés de obtener un provecho económico por permanecer en el predio. 

Para la administración el tema de los asentamientos en la ciudad es complejo y preocupa por distintas razones, muchas personas están ubicadas en zonas de protección ambiental y de alto riesgo de desastre, la gran mayoría de familias son desplazadas y de escasos recursos, un alto porcentaje lo ve como una oportunidad fácil de adquirir nuevos bienes, también existen bandas criminales organizadas que negocian y estafan con las tierras, en grupos denominados ‘tierreros’; y finalmente, legalizar y ofrecer condiciones de vivienda digna a los predios involucrados ameritan grandes costos.

Dubia Isabel Tovar, líder del comité cívico por la defensa del territorio de la ciudad de Neiva, ve la situación de los asentamientos como un panorama desesperanzador ya que considera que considera que cada vez son más las personas que ocupan terrenos baldíos y que además por parte de la administración municipal y sus entes encargados tampoco avanzan las posibles soluciones.

 

Según Gustavo Adolfo Silva, secretario de Vivienda y Hábitat, “en la capital huilense hay aproximadamente 140 invasiones, en donde viven más de 2 mil personas. Algunas de estas, se encuentran ubicadas principalmente en la Comuna Nueve, Ocho y Seis. Están en zonas de alto riesgo, afectación ambiental y rondas de ríos y quebradas. En lo que va del año se han recuperado pocos predios, y hay un problema de corrupción que preocupa, ya que los ‘tierreros’ han otorgado ilegalmente predios a muchas personas. Por otro lado, desde la administración empezamos a censar, evaluar las familias, y a brindarle al menos algunos de los servicios para que puedan vivir mientras se plantea algo cara a la problemática”.

Los llamados tierreros, son quienes dentro del mismo asentamiento ya creado, adecuan un terreno específico y lo ponen en venta a precios más baratos de lo que realmente cuestan. Se planean mediante engaños debido a que la gente desplazada o con pocos recursos y sin vivienda, no tiene posibilidades de adquirir de otra forma el predio. Lo ofrecen con supuestos papeles al día, y además, cobran los servicios públicos como el agua y la energía.

Brian Forero, abogado, argumenta que la administración debe resolver adecuadamente y dar solución a esta problemática que viene aumentando en la ciudad, debe además velar por el derecho a vivienda digna que tienen las personas para quienes viven esta condición.

 

“Hay personas que siempre están pendientes de los terrenos baldíos y aprovechan para invadirlos. Muchas veces ni siquiera es la necesidad de una vivienda sino que quieren poseer el lote para venderlo a otras personas, pues quienes invaden, a veces, ya tienen casa”, dijo Fredy López Zapata quien está pendiente de que el asentamiento Brisas del Magdalena no sea invadido por más personas pese a que la zona fue declarada como no apta para habitar.

Jhon uchima, quien habita en el asentamiento brisas del venado, argumenta que “llevo desde hace tres años en el asentamiento y hasta ahora, creo que por parte de la Alcaldía o no sé quién, nos han censado, les han puesto un numero a nuestras casa y por ahí de ves en cuando sube agua por medio de un tubo. Hay energía por medio de unos postes de luz, aunque se va cuando hace mucho viento”.

 

Para finalizar, lo único que piden todas estas personas es recibir apoyo adecuado por parte de la administración municipal y organizaciones, vivienda digna, trabajo, derecho a acceso de salud, afiliaciones a eps y vías de acceso y servicios públicos para sus asentamientos.

Fuente imagen destacada: notiagen.files.wordpress.com

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