El Puerto de las Damas un espacio para recuperar

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 El puerto de las Damas , un espacio que necesita ser revitalizado para la recuperación de muchos años de historia  y  para una Neiva más consciente en la conservación de los recursos naturales y culturales.

por: Yanith Peña  

Ser la capital del río Magdalena, ha significado tener un gran tesoro. Para la ciudad de Neiva, el río Magdalena ha sido durante su historia de mucha importancia y relevancia, pues a través de esté la cuidad creció y se fue desarrollando durante la época de la colonia; el Río era la ruta del progreso, por ahí no solo transitaban las cargas de productos, sino también, las ideas. No solo llegaba gente del común, también venia gente importante que en algún momento llegaron a aportarle a la ciudad grandes cosas; unos decidieron quedarse y otros solo estuvieron de paso. La navegación a través del río facilitó la comunicación y la entrada de bienes y servicios para el crecimiento de la ciudad. Sin embargo, no era un trabajo sencillo; el bajo nivel del rió, el elevado costo y la falta de apoyo en el mejoramiento de la navegabilidad no permitían el uso de barcos de vapor sino de champanes. 

La navegabilidad que inició desde la colonia en el año 1825, según el libro de la academia Huilense de historiadores “Historia General del Huila”, se hacía a través de balsas y champanes, que eran grandes canoas en forma de planchón en los que se cargaba la mercancía y se trasportaba la gente durante varios días de viaje. Este medio de transporte era manejado por los bogas, quienes cumplían la función de remar durante toda la travesía hasta el puerto El Caracolí, uno de los puntos de llegada de las embarcaciones; ellos mismos, eran quienes se encargaban de descargar la mercancía que sería guardada en bodegas para luego ser comercializada. El Puerto de las Damas es el punto sobre el río Magdalena que acoge la desembocadura del Río Loro. Esté era considerado como un espacio selecto de integración para un lugar tan pequeño como lo era Neiva, que en sus entonces, solo contaba con tres barrios para la época: el barrio San Pedro, lo Mártires y el Centro. Aquí los habitantes de Neiva y los viajeros no solo se reunían para descansar, trabajar y compartir,  también para celebrar en tiempos de fiesta.

El porqué de su nombre tiene muchas versiones, según Miguel Darío Polania, escritor y director de la Biblioteca Departamental, el Puerto de las Damas es llamado así debido a que  era el lugar dónde llegaban los pasajeros en su mayoría, hombres. Después de laboriosos y agotadores viajes, las mujeres que trabajaban en burdeles, llegaban allí a ofrecer sus servicios, no solo sexuales, sino también como “damas de compañía”; atendían a los viajeros con  simpatía, lencerías y atenciones. En cambio , según Aldemar Masías Tamayo, sociólogo, docente de la Universidad Surcolombiana y en la actualidad asesor de la Alcaldía de Neiva, el Puerto se llama así, porque la cuidad para la época no contaba con los servicios de acueducto y alcantarillado, por tanto, las mujeres que vivían en los tres barrios, llegaban al Puerto a realizar labores domésticas como el lavado de sus prendas y a “echar chismes”.

Por otra parte, Isidoro Pérez, pescador y habitante cercano al puerto de las Damas, narra otra versión. Según él, se llama así en vista de que en ese momento había una familia muy adinerada de apellido Damas y en honor a ellos se dio el nombre al Puerto. Éste lugar fue muy representativo en la historia de Neiva, sin embargo, con la llegada del ferrocarril en 1937 y la inauguración de la estación entre el 17 y 20 de julio de 1938, el transporte a través del champan que estuvo vigente hasta 1931 sufrió un debilitamiento, puesto que ya no se podía cargar el mismo peso, de estar llegando 15 años antes 2 millones de kilos y despacharse un millón setecientos mil, pasaron a llevarse solo 244.025 kilos  al año. Este decaimiento no solo afectó los dueños de los champanes y a las personas empleadas con esta actividad, sino al Puerto en general, ya que desde ese momento la población empezó a darle la espalda al río y todo se concentró en torno al funcionamiento del ferrocarril.

Desde ese tiempo se cambiaron las dinámicas, la navegación cada día se acercaba más a su fin, no solo por la llegada de este nuevo transporte, sino también, por el crecimiento acelerado que la cuidad estaba teniendo; situación que de alguna manera menciona el profesor Aldemar, “también afectó al río ya que cada día se veía más contaminado y su caudal era cada vez menor”. Neiva se desentendió del río y le dio prioridad al desarrollo urbanístico, entre los años 40 y 70 el Magdalena y el Río Loro pasaron de ser uno de los ejes centrales de la cuidad para convertirse en unos de los lugares más contaminados de manera alarmante.

Con la construcción de otros barrios como El Altico y Calixto Leyva, la población fijó su mirada en estas construcciones y en el ferrocarril como el único medio de transporte, lo que originó el olvido del valor y la importancia de mantener el río y el Puerto en buenas condiciones; tal vez no para la actividad de la navegación, pero sí para la conservación de los mismos como patrimonios naturales y culturales, como un espacio apropiado para el turismo.

El Puerto de las Damas tuvo un gran impacto debido a estos cambios que se generaron en la cuidad, hoy en día se ha convertido en un lugar en donde aún se mantiene el comercio del pescado y el de guadua, lamentablemente la drogadicción, la delincuencia, las peleas callejeras, el tráfico de estupefacientes, la prostitución entre otras actividades, se han adueñado de este espacio, haciendo que cada día sea un lugar más peligroso y contaminado. Desde las últimas dos décadas la población se ha interesado por recuperar este espacio y otros como el puerto El Caracolí, el Malecón del río Magdalena, el parque Isla de Aventuras, entre otros, con el fin de volver la mirada al río, sensibilizando a la población de la importancia de su protección.

De esta manera, “desde la municipalidad se ha empezado gestionar proyectos para higienizar el río, para no seguir votando aguas servidas y generar conciencia en torno a la recuperación de ese eje ambiental que se convierte en la vitrina de Neiva, ya que cualquier ciudad que se respecte le muestra al mundo la calidad de sus aguas”, indicó Aldemar Macías. Esta iniciativa nace con el propósito de salvar lo que un día fue de mucha importancia para la cuidad y de volver a tener ese espacio de integración, de intercambio y progreso que señala los inicios de la historia Neivana.

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