El ultimate, un deporte que eleva el espíritu

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El ultímate  ha cumplido un papel muy importante en la universidad Surcolombiana, lo que ha permitido que se reconozca como un espacio en donde los jóvenes se integren, adquieran valores y sobre todo se formen como buenos deportistas. 

Por: Yanith Peña 

El ultímate, más conocido como frisbee, es un deporte competitivo en el que no se requiere de mucho contacto físico por parte de sus jugadores. Es considerado como un juego que recoge características propias de varios deportes: fútbol,  baloncesto y rugby. Es su desarrollo, los jugadores no pueden correr ni caminar mientras tienen el disco en sus manos y  su objetivo principal es obtener puntos capturando el disco en una zona de gol, que se  encuentra ubicada al otro lado del campo. 

Quienes conforman  esta disciplina deben cumplir con la regla máxima, según Cristiam Paul Tejada Otero autor de  la carilla guía “utimate frisbe”, de  cultivar el “espíritu del juego”, entendido como el juego limpio en el campo y la responsabilidad  que tiene cada uno de los jugadores que participan. Este requisito reafirma su principal característica: el auto-arbitraje; el compromiso, la transparencia, la ética y el juego justo son asumidos por cada jugador.   

Esta actividad ha ganado mucha popularidad, porque además de ser llamativo, es un deporte incluyente,  dónde no importa el género ni la edad. Comenzó a tener mucha fama en los jóvenes no solo como un hobby sino  como un deporte, en el que  solo hay 10 segundos para pensar y lanzar. Según Esteban Cadena, participante del club Glaux Owl  “el ultimate es un juego en donde la honestidad hace al deportista y volar en busca del disco no esta prohibido”.  Quienes se animan a practicarlo encuentran en él una forma sana de ocupar su tiempo libre, poner en practica muchos valores y sobre todo a tener en cuenta que “la vida es corta y el tiempo pasa rápido” como dice Michell Caicedo.   

El ultimate llegó a Colombia en 1998, gracias a un estudiante de intercambio, Corey Tyrell, de Mineápolis ( Estados Unidos) quien llegó a la Universidad de los Andes en Bogotá  y quiso compartirlo obteniendo buenos resultados. Como prueba de ello se origino la creación de la Asociación Colombiana de Ultímate y Frisbee en abril del 2001, y  de esta manera se expandió por distintas ciudades del país en las que se conformaron diferentes equipos como: Euforia, Comunidad del Oso etc; y otros a nivel regional como: Electras, Nexu Clan, Sotavento, Tawa, Sabotage, Triskel, Thunder Hands, Aborigen, Glaux, Usco utlimate que empezaron a entrenar con un mismo fin: ser los mejores.  

Este deporte llegó a Neiva en el 2006, por dos estudiantes de la Universidad Surcolombiana, Ricardo Medina Monje y su primo Esper Monje, quienes lo impulsaron  en el centro de estudios huilense, que ha sido la cuna del Ultímate en Neiva. Fue en este lugar en donde se vio por primera vez este deporte: estas dos personas empezaron a lanzar el disco en sus tiempos libres llamando la atención de los demás;  y entre saltos, carreras y lanzamientos ya no eran dos sino entre 20 y 30 jóvenes interesados en este juego, lo cual permitió la institucionalización de este mismo en el 2008.  Según,  Ricardo  “el club deportivo USCO aprobó ante la ASCUN (Asociación Colombiana de Universidades) la disciplina deportiva ultimate frisbee como un deporte representativo del alma mater, en el cual también se recibirían descuentos en la matricula si había una buena representación como sucede en los otros deportes patrocinados por la coordinación de deportes de la universidad Surcolombiana.” 

Esta disciplina es muy reconocida por ser un juego espiritual y de hermandad, según Diego Caicedo jugador y entrenador del equipo de la Universidad y participante del equipo de Sotavento, el grupo más antiguo de Neiva,  en el juego “cada equipo antes entrar al campo, en un ejercicio llamado ‘el círculo del espíritu’ como jugadores nos proyectamos en el futuro, como ganadores o campeones, esto ayuda a calmar los nervios y canalizar todas las buenas energías. Es un tipo de ‘ritual’ en el que se habla del juego, se genera un ambiente armonía y afecto de equipo antes de entrar al campo.” Felipe Gonzales, jugador del equipo Nexus Clan y participante del equipo de la USCO , asegura que “este deporte cada día se ha hecho más popular y ha permitido que muchos jóvenes se alejen de cosas malas y empiecen a utilizar mejor su tiempo libre. La universidad vio desde un principio en el ultímate la oportunidad para que muchos jóvenes se integraran y generaran otro tipo de conocimientos.”

De esta manera la Universidad Surcolombiana ha apoyado este deporte desde su inicios, en primer lugar aprobando la institucionalización y durante la trayectoria, concediendo los permisos, recursos y espacios con el fin de cooperar  a una actividad en la que se forman excelentes jugadores y sobre todo, buenas personas. En este momento el equipo USCO ULTIMATE se conforma de los mejores jugadores de la región, quienes se preparan para presentar los Try Outs,  que son un tipo de pruebas físicas, requisito para pertenecer a la selección Colombia de Ultímate , en la cual ya han sido seleccionado jugadores del Huila, entre ellos Carlos Romero Cuéllar y María Adelaida Valencia, que fueron convocados por selección Colombia mixta, para asistir al mundial de naciones de ultímate frisbee que se realizó en Londres del 18 al 25 de junio del 2016.

Así mismo otros jugadores como Duban Barrera y Julián Marín estudiantes de licenciatura en educación física de la Universidad Surcolombiana y participantes del equipo USCO ULTIMATE, también fueron llamados a la selección, pero por distintas razones lastimosamente no pudieron viajar.

El ultimate

El ultímate en la universidad Surcolombiana ha tenido mucha acogida, según el entrenador del club de la USCO, cada vez son más las personas que quieren hacer parte del equipo. En la región nacen más clubes y el nivel es mayor, la Universidad se muestra firme en ofrecer  apoyo para esta actividad física y aunque se les haya escapado la victoria en los zonales universitarios para la clasificación a los nacionales, no han perdido la esperanza de poder obtenerla  y poder llevar el nombre de la universidad en lo alto como un disco en el campo de juego.

 

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