Guillermo Plazas Alcid, el estadio del pueblo

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El estadio Guillermo Plazas Alcid de la ciudad de Neiva, ícono histórico en el departamento del Huila desde 1964 y víctima de la corrupción en 2016, es a la fecha el foco central de las miradas de los huilenses.

Por: Julián Camilo Cardona González  

El estadio Guillermo Plazas Alcid nació a través del desarrollo social y deportivo que se venía dando en la década del 50 en la ciudad de Neiva. En sus inicios el lote donde fue construido era una cancha artesanal conocida como “el desnucadero” que había sido  adecuada  por la misma comunidad; tiempo después en 1964 el alcalde de la época Guillermo Plazas Alcid, tomó la iniciativa y  junto a la comunidad decidió dar inicio a la construcción de un escenario deportivo a la medida de la ciudad con la famosa “marcha del ladrillo”. 

Posterior a la construcción artesanal del estadio, la ciudad fue testigo del desarrollo social, deportivo y humano de sus habitantes.  Pues este  escenario deportivo que fue el resultado del trabajo conjunto de la Alcaldía y la comunidad se estaba quedando corto y más aún para lo que se venía: los XI Juegos Nacionales, por lo cual se  necesitó la reconstrucción de la infraestructura deportiva  que se realizó acatando las normas arquitectónicas definidas por la FIFA (para la época),  e hizo que el  estadio “en su momento fuera considerado el escenario más moderno del país, con un foso alrededor de las graderías que separa a los espectadores de la pista atlética y la cancha de fútbol, con capacidad para 18.000 espectadores y una proyección de ampliación para 10.000 más” (ampliación que se realizó con recursos de la gobernación cuando el Atlético Huila fue campeón de la copa Concasa).

Guillermo Plazas Alcid

Después de esta última gran remodelación entre 1992 y 1995, el estadio y la ciudad  han sido testigos de eventos que han  marcado la historia futbolística en el departamento. Los ascensos del equipo a primera división, los dos subcampeonatos, el partido ante el Atlético de Madrid y la participación en la Copa Sudamericana del Atlético Huila, han sido momentos históricos para la hinchada huilense, sin embargo, estos acontecimientos  no pueden, ni podrán borrar la huella  que dejó la muerte de 4 obreros, en el que tal vez fue el último  acercamiento a una remodelación de un estadio que hoy grita: Corrupción.  

Actualmente la obra se encuentra estancada,  convirtiéndose  en una pesadilla para jugadores, periodistas e hinchas. El sueño de ver un Guillermo Plazas Alcid renovado, ha sido frustrado y a la fecha los responsables están siendo investigados por la Contraloría General de la República (CGR), y tendrán que responder por los desmanes económicos y la trágica muerte de 4 personas.

El Atlético Huila sin casa, el fútbol sin su máximo recinto y una ciudad sin estadio, significaría como dice el profesor Jaime Monje Mahecha, especialista  en historia del deporte: “un retroceso del desarrollo urbano de Neiva”.

 

 

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