La “estatua humana” un personaje para recordar

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Una mujer con carácter fuerte y un gran corazón es Doña Silvia Segura una caqueteña entregada a su familia y a las labores del hogar, ella junto a su esposo Eduardo Álvarez radicados en la capital huilense tuvieron la oportunidad de vivir un buen tiempo con Miller Andrés Blandón quién era conocido como la “estatua humana” por permanecer inmóvil y vestido con una túnica blanca en el centro de la ciudad de Neiva, pero que un día sorpresivamente apareció sin vida en el municipio de Isnos-Huila.

Con melancolía intacta, Silvia Segura Manrique recuerda a su nieto Miller Andrés Blandón Álvarez a quien ella acogió en su casa casi por 8 años, debido a que la madre del joven no quiso hacerse cargo de él y su padre menos porque tenía problemas con el alcohol. Silvia es la segunda esposa del abuelo materno de Miller, sin ser su verdadera abuela de sangre, se asumió como tal, por ello, desde el 2008 año en el que ocurrió el hecho emprendió, la lucha por la justicia de su asesinato.

Silvialogo

Silvia Segura es ama de casa oriunda de Florencia, Caquetá.

Sus abuelos aseguran que siempre estaba muy pendiente de ellos, cada vez que los visitaba Miller le llevaba rosas a Doña Silvia y les prometía mantenerlos informados de su paradero; era un hombre muy tranquilo y pacifico, que respetaba mucho a las mujeres, tanto así que recuerdan que tenía una novia que lo golpeaba; era un joven noble que le gustaba servir a los demás pero su único problema era su adicción a las drogas.

Miller Andrés Blandón era más conocido como “la estatua humana” en la ciudad de Neiva por vestir una túnica blanca y permanecer inmóvil en lugares como el parque Santander o frente a las instalaciones donde actualmente es el Exito vecino, era muy común verlo pintado de blanco, guantes, una capa y una rosa roja; A raíz de sus problemas familiares su abuelo Eduardo Alvarez manifiesta que Miller desde los 17 años eligió la droga como refugio y en algún momento cuando se sintió perdido buscó ayuda en la Casa de Apoyo al Habitante de Calle ubicada actualmente cerca a la avenida circunvalar Cra 1 G No. 8-62.

El entonces coordinador del programa Antonio Torres Hernández llamado por sus conocidos como papá chucho, sostuvo según un artículo de Winston Manrique Sabogal editor del suplemento cultural Babelia del diario El País de España (Articulo, El País) que Miller Andrés, el 17 de julio del 2008 tras terminar su almuerzo, dos hombres en una moto se acercaron a él y a los demás habitantes de calle que se encontraban allí, para ofrecerles trabajo como recolectores de café en Isnos, Huila propuesta que a Miller y otros dos compañeros más les pareció el inicio de una nueva oportunidad para salir del mundo de la drogadicción.

Reporte

Muestra de cómo fue reportado el asesinato de Miller Andrés al otro día en La Nación, uno de los medios más reconocidos de la ciudad.

Sin embargo, al otro día medios regionales como La Nación reportaron el suceso como “presuntos guerrilleros” dados de baja. Gracias a una libreta que acostumbraba llevar Miller con él, el personal de la Fiscalía que hizo el levantamiento del cuerpo se encontró con un número de celular que permitió que el 18 de julio a las 3 de la mañana se le informará a Silvia Segura que su nieto había sido combatido en la vereda Jerusalén de Isnos por “hacer parte de un grupo ilegal armado”. A las 7 de la mañana entonces ella en compañía de un tío materno y sin presupuesto económico se dirigieron al lugar a reconocer el cuerpo, donde efectivamente ella lo encontró con un pantalón, unas botas que no era de su talla y con varios signos de tortura.

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Fotocopia de la libreta donde Miller cargaba el número de su abuela y el de sus tíos

Fue así que el sábado 19 de julio del 2008 le dieron cristiana sepultura en el municipio de Pitalito, pues por cuestiones económicas no fue posible trasladar el cuerpo a Neiva; Desde entonces Doña Silvia inició su lucha por hacer justicia y limpiar el nombre de su nieto, buscó entonces primero recolectar firmas por la ciudad las cuales testificaron que comúnmente él era visto en el parque Santander y en la plaza cívica, llevó el caso hacia la Procuraduría y a la Fiscalía donde según ella dió con buenas personas que le permitieron esclarecer su caso. Además de ello, acudió a uno de los habitantes de calle que usualmente mantenía con el, César Augusto Ortiz Polo llamado por sus amigos como  “ el grillo”, fue él su ficha clave para entender qué había pasado con su nieto esa tarde para que él tomara esa decisión.

Doña Silvia quería saber porque él se había salvado y Miller no, a lo que Ortiz Polo le argumentaba diciendo que tiempo atrás había tenido la oportunidad de sumergirse en la vida militar por cumplir con su servicio militar obligatorio mientras que su nieto y los demás, no. Por eso él sospechaba que era una trampa y no aceptó irse con ellos, aunque Cesar le insistió a los tres que podría ser peligroso ellos decidieron confiar inocentemente y tomar otro rumbo.

Luego de enterarse que había pasado realmente esa tarde del 17 de julio ella empezó a hacer presión ante los entes gubernamentales, en la Fiscalía y en la Procuraduría para que se diera la adecuada investigación de los hechos y se impartiera justicia. Fue así como el 3 de julio del 2013 se dio pie a la investigación disciplinaria donde se indagaron a los Militares Carlos Hernán Rodríguez Vera, José Roldan López Cerón, Fredy Ortega Picanto, José Aníbal Trujillo Hernández y Jaiber Mendez.

Foto

Detalles de los presuntos actores en la investigación disciplinaria que la institución de las fuerzas armadas de Colombia, la cuál inició en el 2013

Ya en el 2017, José Roldan López Cerón y Jaiber Méndez confesaron los hechos ocurridos  ante el Juzgado Segundo Penal del circuito de Neiva, de esta manera, nueve años después del asesinato de Miller Andrés se hizo justicia, impartiendo 26 años y ocho meses de cárcel a los responsables por violación al reconocimiento general del derecho a la vida encarnado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Para la familia, sobre todo para Doña Silvia que ha llevado la batuta en este transcurrir de los años este fallo les ha permitido cerrar heridas, se siente bendecida porque es uno de los pocos casos de “falsos positivos” que ha tenido justicia, ya que según registros del Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos y Violencia –OBSURDH- ( Texto, 92 páginas. Información mencionada desde la página 86 a 92)  este caso hace parte de esa alarmante cifra de “Ejecuciones Extrajudiciales” en el departamento, en el año 2008 – 2009 dejando un total general de 186 víctimas.

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Silvia Segura junto a la foto representativa de Miller en la Universidad Surcolombiana de Neiva, el 7 de noviembre de 2018, día en el que la Corporación (Obsurdh) hizo entrega del Informe sobre Ejecuciones Extrajudiciales en el Departamento del Huila a la JEP

Se intentó recoger una versión por parte de un militar de las fuerzas armadas pero se declaró impedido, porque el honraba su institución por todo lo bueno que le aportaba al país. En un articulo de Colombia Check titulado “Explicador: Cuántos son los casos de ‘falsos positivos’ (Web, Colombia check) en el tema de “ejecuciones extrajudiciales” es complejo tener hasta los datos claros según se cuenta “No hay una cifra unánime. La cantidad de víctimas depende de la fuente a la que se le pregunte.”

Testigo

Nota publicada por el Diario La Nación después del hecho, en la foto central se ve el perfil de Cesar Augusto Ortiz Polo quién fue testigo del momento en el que Miller y sus amigos fueron persuadidos

Y aunque se ha tenido justicia la familia manifiesta que el acompañamiento del gobierno ha sido escaso, se ha limitado al ofrecimiento de ayuda psicológica olvidando las Medidas de satisfacción (Web, Unidad para las victimas) que deben ofrecerles por ley, la psicóloga Catalina Varela trabajadora actualmente del instituto colombiano de bienestar familiar a nivel de la regional Huila, desde su experiencia con jóvenes victimas del conflicto armado manifiesta que claramente la reparación que ofrece el estado debe ir más allá de la ayuda psicológica.

También afirma que esa ayuda psicológica que ofrece el estado es precaria porque no es continua, permitiendo que las víctimas no crean en ese proceso, en el caso de los familiares de Miller Andrés dicen que realmente no sentían que esa ayuda aportara a la sanación, no confiaban lo suficiente en esas ayudas. A pesar de ello, al día de hoy consideran que han perdonado y que han logrado la resiliencia en sus corazones, sin embargo esperan que se complete realmente ese ciclo de reparación prometido por el estado ya que se han sentido abandonados por este.

 

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