La lucha de Jesús tras su desplazamiento en Santa Fé del Caguán

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Después de 17 años de búsqueda y penumbra, por su desplazamiento y la desaparición de sus hijos y esposa, Jesús Escobar Lizcano lleva un proceso con la Unidad para las Víctimas y la Comisión de la Verdad desde 2002 pues pese a su precario estado y situación económica actual, las entidades no han respondido a sus peticiones y sus necesidades de manera eficiente.

Don Jesús Escobar se encontraba viendo el noticiero de las 7 de la noche en su casa como era de costumbre. Vivía en la vereda las Ánimas Bajas, en Santa Fé del Caguán, jurisdicción de Cartagena del Chairá en el Caquetá. Dentro de su casa, estaban sus 25 trabajadores, sus hijos Ardinson de 17 años de edad y Paola de 14, quienes habían recibido clases gracias al profesor particular que les podía pagar Jesús.

Su esposa Marlen Herrera, se encontraba en la cocina en sus labores diarias, cuando de repente, aparece Dairo, un subalterno de Fabián Ramírez, en ese entonces jefe del Bloque Sur de las FARC y uno de los miembros de las organización que recaudaban fondos del tráfico de drogas ilegales. Fue el primer comandante del Bloque Sur. Él venía con la escuadra, eran 30 por cada grupo con el comandante. Dairo se dirige a Jesús y le dice: “Quiubo compita, venimos con una misión”, a lo que Jesús contesta: “¿Cómo que una misión? ¿Por aquí a qué? ¿En dónde?”.

Jesús  tenía una buena relación con la mayoría de los integrantes de los grupos armados en ese tiempo, entre ellos Manuel Marulanda alias “Tirofijo”, Luis Édgar Devia Silva alias “Raúl Reyes”, Víctor Julio Suárez Rojas alias “Mono Jojoy”, Iván Márquez, Juvenal Ovidio Ricardo alias “Simón Trinidad”, Anayibe Rojas alias “Sonia” y entre otros, que en ese entonces se dedicaban a realizar labores de narcotráfico, cultivos ilícitos de cocaína a través de la ganadería, la venta de gasolina y la administración del transporte fluvial en el Caguán. Todos estos durante su operancia en el Caquetá tomaron el poder de la zona, asesinando durante los años 80 a candidatos de la Unión Patriótica, gobernadores y alcaldes con el fin de presionar una negociación con el gobierno.

Pero ese día, nada de eso importó para los que llegaban a cumplir con lo mandado  por Fabián. Uno de los cuatro guardias le dijo a su hijo Ardinson: “Vámonos para las filas” y acto seguido el joven le pegó un puño; inmediatamente entre cuatro lo cogieron y lo trincharon amarrándolo de una vez. En eso su hija Paola corrió hasta donde su madre estaba pero la cogieron del pelo y la hicieron caer. Jesús, lleno de rabia cogió una silla de madera y le rajó toda la cara al que le estaba disparando a su mujer, dejándolo gravemente herido. En ese momento creyó que lo había matado y que había terminado con ese mal momento, pero no fue así, el hombre se levantó y junto a él se llevó a sus dos hijos.

Jesús fue trasladado en un deslizador hasta  Santa Fé, de ahí lo subieron en una canoa y lo llevaron hasta Cartagena del Chairá donde lo tuvieron 2 días. Jesús intentó devolverse dos veces hasta su finca pero ambos intentos fueron nulos, estaba amenazado y no podía regresar. Este hecho de desplazamiento forzado, como el de muchas personas, fue registrado en la Personería el 31 de octubre de 2002 en el municipio de La Plata, donde Jesús estuvo esperando una respuesta del Estado tras la firma de una indemnización que según la Unidad para las Víctimas le seria otorgada.

Al ver la demora y la falta de respuestas, Jesús decide viajar hasta Neiva, donde reside actualmente. Recibió una ayuda estatal en el 2016, que en realidad fue una entrega por única vez de una “atención humanitaria”, siendo esta una medida consagrada por la ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas) que tiene como protocolo una entrevista única que hacen vía telefónica bajo unos parámetros que establece el Banco Mundial y unos ítems de medición de pobreza.

Ley 1148

Fotografía tomada de: Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas. Explica los objetivos de la ley creada para la reparación de las víctimas del conflicto armado en el 2011.

 

Desarrollo de la ley

Esta ley fue reformada en el 2015 y ahora, a través de lo que las personas manifiestan, establecen cuáles son las necesidades que tienen ellos y así mismo deciden cuántas ayudas tienen. 

“A partir del 2015 las ayudas bajaron muchísimo” Dice Yuli Campo, abogada de la Defensoría del Pueblo de Neiva y agrega: “Anteriormente se tenía en cuenta el núcleo familiar, así mismo entregaban ayudas hasta de un millón de pesos, ahora vemos actos administrativos que reconocen ayuda humanitaria de cuarenta y cincuenta mil pesos, porque dentro de los parámetros que ellos realizan para la medición de carencias, si la persona ya lleva más de 10 años en el registro único también lo tienen en cuenta y el tiempo de la ocurrencia de los hechos. Se supone que si el hecho victimizante fue en el 90, de ahí a esta fecha usted ya debió superar su estado de vulnerabilidad”.

Es lo que sucede en el caso del señor Jesús, quién empezó recibiendo una ayuda humanitaria de cuatrocientos cincuenta mil pesos, las dos siguientes fueron de doscientos cincuenta mil pesos y la última se le realizará en enero del 2020 con una cifra de cuatrocientos diez mil pesos colombianos. En el caso de la indemnización contemplada en la resolución 1049 de marzo del 2019, sujeta a reformas por parte de la Unidad para las Víctimas, se compone de 3 rutas: La ruta prioritaria, la ruta transitoria y la ruta general. La abogada afirma que existen personas del 2000 y 2005 en el registro y no se le han hecho el pago de la indemnización.

La Unidad para las Víctimas indicó que la mayor infracción al Derecho Internacional Humanitario es el desplazamiento forzado con 6.509.075 víctimas a nivel Nacional y en el caso del departamento del Huila, son 1,362 las víctimas desde el 2002 hasta el presente año.

Respuesta del Estado

Ante esto el Presidente Duque sostuvo: “Debemos presentar al Congreso de la República un proyecto de ley con mensaje de urgencia para poder extender la vigencia de la Ley de Víctimas por 10 años más, para garantizar la atención y reparación a esa población, afectados por años por el terrorismo y violencia” y agregó “Vamos a actualizar todos los decretos con fuerza de ley que también extienden esa cobertura a las víctimas por grupos étnicos, en un mecanismo de diferenciación; nosotros como gobierno queremos seguir cumpliéndoles a las víctimas y la reparación queremos que sea una realidad”.

Pero a pesar de estos esfuerzos, hay que reconocer que los recursos para atender e indemnizar a todas las víctimas son insuficientes y hacen falta al menos 115,9 billones de pesos para poder cumplir todas sus metas. Por ejemplo, solo las medidas como las indemnizaciones, vivienda, reparación colectiva y atención psicosocial requieren de 65,5 billones.

En una nota hecha por la WRadio, la entidad ha dicho  que “uno de los retos que tiene el país es vincular a estas comunidades, históricamente marginadas, a la economía y la institucionalidad del país” pero poco se ha visto el cumplimiento de este proceso ya que La Unidad Nacional de Víctimas reconoció que sólo 962.000 de los siete millones de sobrevivientes del conflicto han sido reparadas o indemnizadas en todo el país, en los cerca de ocho años de la Ley de Víctimas.

Esto quiere decir que casi a dos años para terminar la vigencia de esta legislación 1448, falta por reparar más del 87 por ciento de las víctimas reconocidas en Colombia y que pese a los parámetros que se utilizan para el reconocimiento de las personas como prioritarias, en ruta transitoria o ruta general, Jesús debe seguir siendo paciente ya que se encuentra dentro del grupo de ruta transitoria y no se reconoce como caso prioritario pese a su precaria situación.


Boletín N° 8 Foto: Rutas de acceso para la toma de solicitud de indemnización

Boletín N° 8 Infografía tomada de: Unidad para las Víctimas. Explicación de las rutas de acceso para la toma de solicitud de indemnización.

Ahora, frente al caso de sus hijos, Jesús al ser incluido como única persona en el registro único de victimas RUV de 2002, no tiene indicios de sus hijos, pero espera poder hacer la declaración ante la Fiscalía y que desde la institucionalidad sea posible luego de 17 años, obtener los registros civiles de ellos y su esposa para empezar los procedimientos de investigación y búsqueda.

Infografía Víctimas del Conflicto Armado en Caquetá y Huila

Infografía realizada por: Stefanía Castro. Cifras de homicidios, desplazamientos, amenazas y desapariciones forzadas. Datos extraídos de la página de la Unidad para las Víctimas.

Jesús no pierde la fe, pero tampoco puede ocultar el dolor que enfrenta ante la incertidumbre; de haber pasado de estar tranquilo con su familia en su casa a vivir una constante lucha por la falta de reconocimiento del Estado y los mecanismos de orientación por las entidades autorizadas para estos casos.

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