Los Gigantes, ganadores de la Usco ciencia 2017

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Semanas atrás, la Universidad Surcolombiana exaltó a cinco grupos de investigación de diferentes instituciones educativas del Huila pertenecientes al Programa Ondas, quienes fueron elegidos de por lo menos 12 finalistas de Usco-Ciencia 2017, (concurso a nivel departamental en el que diferentes grupos investigativos presentan y concursan con sus investiggaciones realizadas), en la jornada de elección y socialización denominada Feria de Selección Ganadores del Proyecto Ciencia y Tecnología. 

El programa Ondas es un programa que busca incentivar la investigación en niños y jóvenes de las instituciones educativas del departamento del Huila. Actualmente está apoyado por colciencias, la universidad Surcolombiana y la Gobernacion del Huila, entidades que apoyan y facilitan los recursos económicos, apoyo logístico y apoyo en las asesorías por parte de profesionales del programa Ondas.

También, el programa Ondas intenta promover a través de diferentes estrategias, que los niños y las niñas generen una vocación científica y desarrollen investigaciones que buscan la solución de problemas de su entorno, naturales, sociales, económicos y culturales, y desarrollen capacidades y habilidades derivadas de estas nuevas realidades (cognoscitivas, sociales, valorativas, comunicativas, propositivas), para relacionarse en un mundo que se reorganiza desde nuevos procesos del saber. 

Carlos Andrés, tutor del grupo de investigación, nos habla acerca de lo que él considera los beneficios que trae consigo el estar dentro de un programa como lo es Programa Ondas:

La Institución Educativa de Silvania está ubicada en la zona rural del municipio de Gigante a unos 17 km de la cabecera municipal por la vía que conduce al municipio de Zuluaga. Aquí es donde estudian la mayoría de integrantes del grupo de investigación “los gigantes”.

El grupo “Los Gigantes” se consolidó a partir de una invitación realizada por el programa Ondas, partiendo de una base de muchachos que tenían un proyecto que actualmente aún funciona denominado “vigías del patrimonio”, donde según sus misiones, luchaban por el conocimiento, valoración, formación, divulgación, conservación, protección, recuperación y sostenibilidad del patrimonio material e inmaterial departamento del Huila. Este mismo grupo se interesa por ser parte del programa Ondas, optando con una línea de investigación totalmente ajena y diferente por la que ya venían,  interesados  finalmente en investigar sobre el consumo del azúcar  en el municipio y su colegio.

El grupo de investigación está conformado por jóvenes de diferentes rangos de edades, niños y niñas con diferentes estratos sociales, cada uno con su forma de pensar, con diferentes expectativas y que a pesar de todo, aprovecharon el potencial para resolver las necesidades de lo que se buscaba trabajar en la investigación. Potencial que los llevó a ser uno de los mejores grupos de investigación del departamento.

Decidieron llamarse “los gigantes” por dos razones elementales, para Carlos Andrés, “la primera es la exaltación y el homenaje que le rinden al municipio al cual pertenecen, y la segunda, porque son estudiantes de alturas particulares, pequeños pero con un gran espíritu y fortaleza de querer aprender hacer las cosas”.

Karen Vanessa Pardo, asesora delegada por el programa Ondas al grupo “los gigantes” nos cuenta cómo se empezó a desarrollar el proyecto de investigación:

Su línea de investigación, por la que fueron exaltados, fue la ingesta indebida de azúcar en los estudiantes de la institución educativa. Queriendo saber si quienes pertenecen a la institución consumían la cantidad de azúcar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda por día . Es por eso que las metas y aspiraciones del grupo eran el disminuir el consumo de azúcar en los habitantes del municipio y estudiantes de su institución educativa y además  de  que los padres entiendan que deben apoyar a sus hijos a perseguir sus sueños.

Para lo anterior, la metodología científica utilizada estuvo basada en dos instrumentos de trabajos que fueron, una encuesta que constaba de ocho preguntas, aplicada a ciento cincuenta personas, y las campañas de mitigación en las que enseñaban a las personas cómo hacer un consumo adecuado de azúcar. Cabe mencionar que utilizaron un refractómetro para analizar los índices de azúcar en las bebidas gaseosas para luego digitalizar la información en computadores. Además de eso, tienen en mente un gimnasio para que la gente dedique tiempo a quemar calorías. Dicha construcción está en proceso. 

Por otro lado, el grupo se encontró con varias dificultades en el camino de la investigación siendo el factor económico una de ellas. Si bien el programa Ondas brinda un incentivo de aproximadamente quinientos mil pesos, ese dinero es destinado en su mayoría de veces a papelería, refrigerios y transportes. Es por esto que Carlos Andrés considera que, “los proyectos se quedan cortos cuando de dinero se trata, ya que se requiere conseguir una serie de aparatos y elementos que permitan hacer estas medidas con mucha más exactitud o que se permitan enviar muestras a centros especializados que ratifiquen que en efecto las medidas tomadas por los grupos de investigación son las correctas”.

Otra de las dificultades fue la apatía de algunas personas ya que cambiar los hábitos alimenticios es complicado, según integrantes del grupo, “el azúcar es un vicio que quieren al que quieren derrotar”. Además, cuando realizaban las campañas de socialización para contarle a la gente que podía enfermarse y enseñaban a preparar jugos bajos en azúcar, se quejaban por su simplicidad y en ocasiones rechazaban el proyecto. Los más contentos con el proyecto eran los padres.

Aun con lo anterior, el proyecto tuvo una gran acogida en la mayoría de las personas porque el grupo de investigación se esforzó en hacer la metodología científica con toda la rigurosidad posible. Así lo confirma María Camila Muñoz, estudiante de la institución educativa de Silvania e integrante del grupo de investigación “los gigantes”.

Por otro lado, Andrés Hernández Ruano, habitante del municipio de Gigante y estudiante de la institución educativa de Silvania, aduce  que “no tuve conocimiento del grupo de investigación, además nunca vi jornadas o campañas de mitigación en cuanto al uso responsable del azúcar. Creo que le hizo falta al grupo visibilizarse mucho, si bien tienen páginas en Facebook,no  todos tenemos acceso  a un computador”.

La investigación arrojó como resultados que las diferentes bebidas que se encuentran en la institución educativa, contienen grandes cantidades de azúcar; COCA-COLA, PONY MALTA, JUGOS HIT, AVENA ALQUERÍA Y BON ICE. En las que menos encontraron índices altos de azúcar fueron en productos como AGUA PURA, COCA-COLA CERO, AGUA EN BOLSA CÓNDOR Y TROPINARANJA que son productos demasiado dulces pero que son endulzados con otro tipo de sustancias químicas.

Un caso en concreto, la COCA-COLA contiene 10.6g por cada 200ml, es decir unos 25g al ser consumido todo el contenido de una botella pequeña. Cantidad que satisface el rango de consumo de azúcar por día que establece la OMS.

En cuanto a los jugos que se ofrecen en el restaurante escolar, que se dice, son preparados con productos “naturales” encontraron que contienen cantidades de azúcar similares a productos como GASEOSAS POSTOBÓN o JUGOS TANGELO. Lo que para Carlos Andrés, “estos productos no ofrecen ninguna ventaja a los estudiantes al ser consumidos”.

Para este año 2018 plantean investigar sobre cómo actúa el azúcar directamente en la sangre. Además de convertir mediante un proceso químico el azúcar clásica en un monosacárido que al parecer endulza mucho más pero en sus efectos en cuanto a elevar los índices de glicemia (cantidad de glucosa o azúcar en la sangre y es una de las fuentes de energía para nuestro cuerpo, sobre todo para las células cerebrales y los glóbulos rojos) no son tan severos como lo hace el azúcar clásica.

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