Mujeres que narran el conflicto a través del arte

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El arte se ha convertido en un medio para superar fronteras interpersonales de las vivencias del conflicto armado en las mujeres, para ello existen grandes aportes  de exponentes que por medio de sus creativas muestras artísticas permiten generar espacios donde lo ideal es  construir memoria colectiva con el objetivo de sanar y reparar heridas a las mujeres afectadas por el conflicto armado en Colombia.

El conflicto armado ha pasado por una serie de contraposiciones con respecto a pensamientos sociales, culturales, políticos  y económicos, además la situación de falta de cobertura y apoyo por parte del estado en los diferentes territorios del país, esto ha hecho que los sobrevivientes del conflicto teman denunciar la serie de eventos desafortunados que han vivido a lo largo de la historia, este hecho no es ajeno a la mujer, pues ellas han sido afectadas por el conflicto armado directa o indirectamente, generando precisamente una serie de perjuicios a la hora de llevar una vida social estable en su región o en la zona donde resida. Es por ello que en la construcción de memoria colectiva  se ha visto marcado el miedo y la represión a la hora de dar a conocer los estragos que ha causado la violencia. Los testimonios dados por los sobrevivientes del conflicto son nada más palabras frustradas e incompletas.

Según el Registro único de víctimas (RUV) de la entidad, las mujeres representan el  49.73% de las 8.347.566 sobrevivientes, es decir  4.151.416 mujeres afectadas incluidas en el RUV. Muchas de ellas  han recibido apoyo psicológico y económico para salir adelante, buscan también visibilizar los derechos de las mujeres, exigiendo una  reparación integral y colectiva por parte del estado; además de este apoyo se refugian en el arte para dar a conocer todo aquello que las aqueja, según el Centro de Memoria Histórica las mujeres víctimas del conflicto tienen derecho a que se conozca la historia de lo que han significado estas largas décadas de horror para quienes la han sufrido y para toda la ciudadanía que, directa o indirectamente, resiente los efectos de esa violencia. es por ello que las expresiones artísticas como la danza, el canto, escritura, pintura etc,  ayudan a dar una dimensión de esclarecimiento, y dignificación de las víctimas, reclamando su reparación y así contribuir a preservar la memoria en nuestro país.

Julio Jaime, Psicólogo y docente de la universidad surcolombiana, expone su versión acerca del tema y expresa que  el conflicto toca de formas diferentes a la sociedad, siendo las mujeres afectadas de manera agudizada debido a su condición de género, por eso mismo están expuestas a riesgos particulares en el marco del conflicto armado, también destaca la importancia de las muestras artísticas como elemento transformador a la hora de narrar historias del conflicto armado.

A diferencia de otros, las mujeres han buscado métodos para narrar sus historias desde una perspectiva más simbólica, tratando de dar sentido y significados al pasado con relación al conflicto. En Colombia ha sido muy significativo el trabajo de estas mujeres, expresando los sentimientos que han reprimido por tanto tiempo, en manifestaciones artísticas de todo tipo. No solo las sobrevivientes del conflicto juegan un papel significativo en la construcción de memoria histórica a través de arte, sino también las mujeres que están dispuestas a enseñar la manera de realizar dicho proceso de sanación y reparación.

Ana María Collazos, poeta Huilense y comunicadora social, es una mujer que se ha vinculado en diferentes procesos con relación a la violencia a través de la escritura. incorpora las vivencias de su familia en sus poemas, siendo de alguna manera sobreviviente del conflicto. En su libro “Gritos desde el silencio” publicado en febrero de 2019, busca mostrar y denunciar el dolor de las agresiones hacia la mujer, rompiendo con el miedo que se ha apoderado de tantas vidas.

Ana María Junto con la gobernación del Huila realizó una capacitación de escritura en el 2018 durante todo el año para 800 mujeres a través de su editorial “Tierra de palabras”, creando y publicando un libro con sus relatos y tomando este ejercicio como una manera terapéutica de curación para el alma.

talleres de mujeres sobrevivientes del conflicto

Fotos suministradas por Ana María Collazos

Otra mujer que ha hecho parte de la construcción de memoria histórica ha sido Carolina Ramos, cantante y Psicóloga Payanesa, que a través de sus canciones relata historias del conflicto y problemáticas que ha vivido Colombia en los últimos años, basándose en vivencias de personas cercanas a ella. Algunas de sus canciones como Viejo Tolima , llévame y Quiero  hablan de la pobreza, corrupción, desplazamiento forzado etc. “podemos transfigurar el tiempo y el espacio con nuestras pinturas o con nuestras canciones o con cualquier forma de arte. Esto de alguna manera nos ayuda a sentir que somos nosotros quienes tenéis el control de la situación, para no permitir que sea la situación la que controle nuestras emociones” dice Carolina Ramos.

La fuerza del arte se traduce en las obras de arte, con un mensaje que viaja a través del consciente, del inconsciente, de las vivencias de cada uno, para hablarnos de algo universal, humano, esencial. El rol del arte en la coyuntura actual de Colombia (período llamado de posconflicto, o mejor, de posacuerdo de paz), es el de recordarnos quienes somos, en cuanto seres emocionales, racionales y sociales. De la misma manera, el arte se convierte en un canal a través del cual se transforman las narraciones íntimas en una voz colectiva, que denuncia las situaciones que la sociedad se niega a vivir de nuevo, el arte está presente para recordar que es posible reivindicar los actos sufridos durante este período de conflicto que ha durado más de cincuenta años, aportó Johanna Carvajal Gonzales, escritora.

Las expresiones artísticas se han convertido en un discurso estético que revela lo que sucede detrás del conflicto, este discurso da una posible reparación a las sobrevivientes y nos muestra que es posible la reivindicación de los abusos y atrocidades que han aquejado a las mujeres colombianas por más de 50 años.

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