No todo lo que brilla es oro: Minería en Segovia – Antioquia

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La minería ha sido una de las actividades económicas que más se ha ejercido en Colombia pues su territorio posee las condiciones geológicas y geográficas ideales para la extracción de minerales e hidrocarburos del subsuelo.

La minería en Colombia tiene origen desde las tribus indígenas que se encargaban de trabajar con piedras preciosas como cuarzos, esmeraldas y minerales como el oro. Durante la época de colonización, los conquistadores trajeron a esclavos provenientes de África como consecuencia de la reducción del pueblo aborigen, con el propósito de que realizaran aquellas actividades.

Para el año de 1850 ya existían 106 minas  registradas en Antioquia y Bolívar tras la implementación del registro minero que tenía como propósito generar un orden y control en la actividad minera colombiana. En 1863, la Constitución de Rionegro, que es la misma Constitución Política de Colombia, le otorgó a cada uno de los estados federados que conformaban en ese entonces los Estados Unidos de Colombia (Colombia y Panamá en su totalidad y porciones de Brasil y Perú) el poder de legislar sobre la propiedad minera donde los minerales pertenecían al dueño del terreno.

A partir del siglo XX, empezaron a ingresar diferentes empresas especializadas en minería pues el gobierno facilitaba la instalación de estas. A raíz de aquel desorden causado por un Estado permisivo y enfocado netamente en la economía lucrativa, se creó en 1988 el Código Minero Colombiano mediante el Decreto Ley 2655:

“Este Código tiene como objetivos: fomentar la exploración del territorio nacional y de los espacios marítimos jurisdiccionales, en orden a establecer la existencia de minerales; a facilitar su racional explotación; a que con ellos se atiendan las necesidades de la demanda; a crear oportunidades de empleo en las actividades mineras; a estimular la inversión en esta industria y a promover el desarrollo de las regiones donde se adelante” – Artículo 1° – Objetivos del decreto.

Partiendo de lo anterior, se llegaría a pensar que a partir de los años 80 se ha ejercido una minería responsable con el medio ambiente, libre de ilegalidad y demás irregularidades, pero sería un creer casi utópico porque no lo fue, ni lo es. Esto no es un problema que se debe solucionar ‘a punta’ de decretos, expedición de leyes y acuerdos. Esto va más allá, llegando a lo cultural, a aquellos pensares y sentires que transformamos en tradición y por ende normalizamos como sociedad.

La cultura del minero es tener por herramientas una pica, una linterna, un costal y una pala. Su misión es buscar un hueco y encontrar una veta (grieta de un cuerpo rocoso compuesto por minerales) y adentrarse a esta. Saca el mineral en el costal, lo apila y se lo lleva a los ‘lavaderos’ para separar el material útil de los residuos que por cierto van a la quebrada La Cianurada sin ningún control ni tratamiento especial. El negocio está en que la persona le deje un porcentaje de oro al lavadero y lo que le quede, irlo a vender. A veces se saca un castellano que es 4,6 gramos de oro o más.

Minería artesanal en Segovia

Fotografía realizada por: Juan Antonio Sánchez. Tomado de artículo de: El Colombiano. La minería artesanal se realiza en la mayoría de los casos sin el cumplimiento de los requisitos técnicos y legales.  

Teniendo el dinero en la mano, que por supuesto varía de la cantidad de oro y de la compraventa, el minero se dirige a invertirlo en su placer, es decir, en los burdeles del pueblo. Esto sucede no solo en Segovia sino en la mayoría de municipios que tienen estas actividades demarcadas como vida cotidiana. Manuelito, un habitante del municipio de Segovia, explica cómo se ejerce esta cultura allá:

“Un lunes es como si fuera un viernes o un sábado. Esos establecimientos están abiertos desde las diez de la mañana y las mujeres esperan a los mineros bañadas y perfumadas. Como el minero desde niño se lo aprendió al papá y el papá se lo aprendió al abuelo, entonces se crea con esa cultura de que no estudió porque al papá le va muy bien, porque el papá toma trago, porque lleva la comida a la casa y porque sale con las mujeres. Entonces desde muy temprana edad, a los 16 o 17 años están metidos en los burdeles”.

Es aquí donde las cosas se ponen difíciles pues a estas personas que están involucradas en aquel círculo vicioso, no les conviene que la minería responsable entre a ejercer en el territorio porque acabarían con su negocio que en palabras más, palabras menos, es ilegal. “Estos mineros entrarían a trabajar como obreros en las multinacionales entonces ya no podrían ir a sacar el oro y venderlo porque ya le pertenece es a la multinacional y por los estándares de seguridad, los requisan antes de salir de la mina y si le llegan a encontrar mineral robado, como eso está carnetizado, le quitan el acceso y no le vuelven a dar trabajo” dice Manuelito.

Iván Lara, trabajador de una multinacional que opera en los municipios de Segovia y Remedios desde el 2010, lleva trabajando 4 años con esa empresa y estima que son alrededor de 20 minas las que se encuentran en funcionamiento con sus respectivos permisos ambientales y títulos mineros.

Los departamentos donde se presenta mayor producción de oro son Antioquia, Tolima, Cauca, Chocó, Nariño y Caldas. Carlos Andrés Quiza, ingeniero civil de la Escuela Colombiana de Ingeniería y especialista en ingeniería ambiental de la Universidad Surcolombiana, dice que “en la actualidad los proyectos mineros presentan constantes debates entre los diferentes actores de este sector. La población, quien es uno de los principales afectados por la minería, los colectivos de personas que se asocian para proteger el medio ambiente, las empresas explotadoras minera y el estado quien es el encargado de permitir y regular este tipo de actividades”. Iván Lara opina lo siguiente frente a la afirmación de Carlos:

Además añade los principales impactos ambientales que tiene la minería como la deforestación, altas emisiones de CO2, desequilibrio de los ecosistemas, comunidades que se ven desplazadas de su lugar de origen y pérdida de medios de subsistencia. Cristhian Arciniegas, ingeniero ambiental y especialista en seguridad y salud en el trabajo de la Universidad de Santander, reitera lo que dijo Carlos Andrés y añade:

Para la minería artesanal se usa la técnica de bateo la cual consiste en utilizar un recipiente con forma de plato hondo para separar la tierra del mineral con la ayuda del agua del río. Después se añade mercurio para separar las partículas de oro de la ganga (roca que se descarta al extraer un mineral de un yacimiento). La Organización Mundial de la Salud advierte que el mercurio es tóxico para el sistema nervioso central, ocasionando daños irremediables en el aparato digestivo, los pulmones y riñones. Las consecuencias no son menores cuando se degrada pues produce sales que son corrosivas para la piel, los ojos y el tracto intestinal.

Se saben las consecuencias de la minería independientemente si es legal o no pero lo importante del asunto es la conciencia social que se tiene. Tanto trabajador, como ingenieros, saben que es una actividad de alto impacto pero tratan de conseguir alternativas para que no se vea afectada la oportunidad laboral de aquellos municipios que lo mejor que tienen para ofrecer son sus tierras y trabajo. Frente a la cultura del minero, bien o mal, es algo que las comunidades acogen en su día a día como respuesta a la falta de educación y de oportunidades labores.

“Por último, quisiera decir que si bien pienso que la actividad de la minería de por sí es agresiva con el medio ambiente (como muchas otras actividades del sector productivo), las nuevas tecnologías desarrolladas por este sector y el desarrollo de planes de manejo ambiental adecuados para este tipo de actividad, pueden resultar en una prevención, mitigación y compensación de impactos que permita una licencia ambiental y social de este tipo de proyectos” reflexiona Carlos Andrés Quiza.

Técnica de bateo

Fotografía tomada de: Portafolio. El bateo o lavado de oro​ es la extracción de oro de un caudal de agua mediante el uso de una batea que se llena de arena sumergiéndola en la corriente.

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