Acoso sexual callejero

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Los roles de género (Pdf 148 pgs) en Colombia y en gran parte del mundo, han buscado determinar el papel que un hombre o una mujer deben cumplir en la sociedad, comúnmente comprendida en que la mujer debe ser mamá y dadora de cuidado en el hogar, y que el hombre, es quien debe trabajar y proveer a su familia del sustento diario.

Esta cultura y construcción social, ha traído consigo la violencia de género, que según el Ministerio de Salud y Protección Social, “…corresponden a cualquier acción o conducta que se desarrolle a partir de las relaciones de ​poder asimétricas basadas en el género, que sobrevolaran lo relacionado con lo masculino y subvaloran lo relacionado con lo femenino…”, lo que en algunos casos puede derivar en  acoso sexual.

Existen varios tipos de acosos como el laboral, el acoso cibernético, el escolar entre otros; pero una problemática que aqueja a la población, tanto hombres como a mujeres y que suele pasar desapercibida es el acoso sexual callejero. El acoso tiene diferentes manifestaciones, pero según la Corporación Sisma Mujer está concebido como, “Contacto físico innecesario y no deseado, observaciones molestas y otras formas de acoso verbal, miradas lascivas y gestos relacionados con la sexualidad, petición de favores sexuales, Insultos, observaciones, bromas e insinuaciones de carácter sexual, Comentarios, bromas, gestos o miradas sexuales.”

El Observatorio Contra el Acoso de Chile, tipifica el acoso sexual callejero como “Prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos como la calle, el transporte o espacios semi-públicos (centro comercial, universidad, plazas, etc.); que suelen generar malestar en la víctima. Estas acciones son unidireccionales, es decir, no son consentidas por la víctima y quien acosa no tiene interés en entablar una comunicación real con la persona agredida.”

Cifras de acoso sexual en América Latina. Fuente: Brain y Win-Gallup International

El Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe plantea que, “En América Latina, la calle y el transporte público no son territorios neutrales y los grados de libertad vividos por hombres y mujeres al transitar la ciudad son distintos. La salida de las mujeres al ámbito público ha sido un avance en su autonomía, sin embargo viven sus desplazamientos de manera desigual, ya que además del miedo al robo o el asalto, está el temor a la violación o al secuestro, y se encuentran expuestas a una forma de violencia cotidiana que se expresa en palabras, sonidos, frases que las menoscaban, roces o contactos corporales y abuso físico que tiene efectos específicos negativos sobre el modo de vivir la seguridad en la calle”.

Según la ONU, el acoso tiene como resultado que muchas mujeres y niñas vean limitado su derecho a la libertad de movimiento. Sus oportunidades de trabajo y educación se ven afectadas. Su acceso a los servicios y el disfrute de la cultura y la recreación se reducen.

El acoso sexual callejero en Colombia

En Colombia, según datos de la Fiscalía General de la Nación, el acoso sexual es una expresión de violencia que también se da en espacios laborales, educativos y en todos aquellos escenarios donde las relaciones de género se expresan en condiciones de desigualdad. Las últimas cifras generales registradas por la Fiscalía para el año 2018 dejan al menos 11 mil casos, de los cuales 6 mil se encuentran inactivos. Víctimas que no se acercaron más a la Fiscalía o que desistieron de las agresiones sin informar a las autoridades. Las cifras aumentan, según los investigadores, en la medida que los casos se denuncian con mayor frecuencia. De cuatro denuncias en 2008 se pasó a 1.656 en 2017, más de cuatro casos diarios.

En Bogotá, durante el 2018, se capturaron 143 personas en TransMilenio por acoso. Cerca de 11 mujeres al día en la capital colombiana son acosadas sexualmente en estos espacios y se calcula que solo seis de ellas lo reportan a las autoridades. Bogotá, es considerada como la ciudad con transporte público más riesgoso del mundo, incluso más que Nueva Delhi, en la India.

Cabe resaltar que, aunque las mujeres han sido la población más afectada por este tipo de acoso, los hombres también lo sufren. Para conocer cuál es la percepción que tienen los neivanos respecto a esto, se realizó un sondeo que da cuenta de cómo este tipo de violencia se manifiesta de manera diaria.

A nivel regional y departamental no se conocen cifras exactas de acoso callejero; sin embargo, según Martha Julieta Galindo, jefe de Oficina de la Mujer, Infancia, Adolescencia y Asuntos Sociales de Neiva, en cuanto a violencia sexual, las mujeres sufren un 75% de violencia mientras que los hombres un 25%.

Aunque el acoso callejero es una situación que sucede de manera continua, es importante saber cómo este tipo de violencia causa una afectación en la persona que lo vive. La psicóloga Edna Meneces, experta en salud mental y psicopatología clínica, explica las posibles secuelas sufridos por estos hechos.

“En el diario vivir, la integridad de las personas se ve amenazada en acciones cotidianas como tomar el transporte publico o salir simplemente a caminar en la calle y allí ocurren situaciones de amenazas frentes a sus derechos”; dentro de las afectaciones psicológicas se encuentran: los indicadores ansiosos que se activan frente a el peligro, donde quedan en estado de alerta, si alguien se les acerca se genera miedo o temor, se sienten inseguros o inseguras para salir a la calle, en el caso de niños y niñas se plantean cambios en la familia para proteger la integridad de los mismo”, explica la especialista.

En ese sentido, la psicóloga explica que, “Dependiendo de los ataques se pueden generar terrores nocturnos, muchas veces cuando el problema está generalizado, las personas tienden a pensar mal en forma general de todas los individuos que se le acercan; hablando en el caso de las mujeres, hay síntomas que se asocian en marcar el género masculino de forma negativa, porque piensa que todos los hombres le pueden hacer daño, así mismo, se realizan cambios en la estructura de vida cotidiana donde las rutas que se tomaban de manera diaria se cambian, la vestimenta, entre otras acciones. Aunque todas las personas asumen de manera diferente los eventos de acoso, en casos extremos, puede haber afectaciones en el sueño, la alimentación, cuadros de depresión, fobias sociales y miedo excesivo frente a la inseguridad”, concluye.

Cómo esta concebida bajo la Ley :

En el año 2008 se creó la Ley 1257 de no violencia contra la mujer, en la que se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción contra formas de violencia y discriminación contra las mujeres.

Así mismo, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, en sentencia SP107-2018, aclaró que para establecer la responsabilidad penal sobre este tipo de conductas se requiere que la víctima sufra un daño cierto, como zozobra, intimidación, afectación psicológica, mortificación o un clima hostil, y que el perpetrador cometa estos actos de forma persistente.

El abogado Julián Segura, explica cómo el acoso sexual callejero esta desprotegido legalmente.

Para la Corte, una manifestación o acto aislado no puede entenderse suficiente para elevar la conducta a delito, independientemente de la afectación, mortificación, connotación o afectación particular que los agravios causan a la persona, de acuerdo con la sentencia SP107-2018.

A nivel regional se ha venido implementando una política pública de Equidad de Género, donde uno de sus objetivos es disminuir la violencia sexual; del mismo modo, en lo que respecta a la Alcaldía Municipal, se empezó a realizar un plan que estaba destinado específicamente al acoso callejero, pero que por cuestiones de logística no se pudo ejecutar; sin embargo, se busca que para este año se pueda retomar.

En cuanto a Nivel nacional, se encuentra la iniciativa de ONU Mujeres, la Red Nacional de Ciudades más Seguras (RGCS),  que tiene por objetivo apoyar a las autoridades locales y actores urbanos a proveer seguridad en las ciudades, contribuyendo así a mejorar las ciudades para todos, donde Colombia ha sido participe, con ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Popayán y Villavicencio, y aunque su enfoque es la mujer no deja a un lado la protección de todos los ciudadanos, incluyendo a los hombres.

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