Año 1981: La desaparición forzada en la rama judicial de la ciudad de Neiva

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El juez Cesar Charry Rivas y el abogado Raimundo Cortes Gómez, fueron desaparecidos el 16 de noviembre de 1981 en la ciudad de Neiva presuntamente por las labores que adelantaban para ayudar a campesinos, indígenas y estudiantes acusados, por militares, de ser guerrilleros.

 

En 1979 el presidente electo  de Colombia fue Julio Cesar Turbay Ayala , del partido Liberal,  quien fue precedido por Alfonso López Michelsen, mismo que en sus años de mandato (1974-1978) implementó ideas y reformas neoliberales que perjudicaron al país, como por ejemplo el alza a las tarifas de transporte urbano, la eliminación de  los subsidios económicos al trigo, lo que conllevo a un alza en el pan, y  la privatización masiva de empresas; fueron políticas como esas las que hicieron que se incrementara la resistencia popular que en esos años estaba iniciando. Cuando Julio Cesar Turbay sube al poder como presidente de Colombia, sigue con estos ideales implementados por Michelsen y crea el Estatuto de Seguridad, dándoles poder desmedido a los militares para hacer enemigos internos a todas aquellas personas que no estuvieran de acuerdo con el gobierno de Turbay.

Así mismo el aquel entonces presidente, Cesar Turbay, creó la premisa de que combatir al enemigo por medio de la fuerza y la represión militar era la única forma en la que se podía contrarrestar a los opositores del gobierno. Dicho discurso puso en el blanco de militares a estudiantes, sindicatos, indígenas y campesinos, quienes eran llevados a la cárcel y acusados de ser opositores del gobierno llevando así a la agudización de la violencia y la lucha armada en el país.

En el Huila la situación no fue ajena y también se evidenció el abuso del poder por parte de militares quienes pretendían acusar a campesinos de ser “guerrilleros” y llevarlos a la cárcel por tales delitos, por ello el juez Cesar Charry Rivas en compañía de un grupo de abogados de la ciudad de Neiva crearon la Comisión de Juristas Demócratas, una entidad que se encargaba de defender a las personas de los abusos en contra de los derechos humanos en el Huila y el Caquetá. Dicha comisión también estaba integrada por los abogados Hernán Rojas Cabrera, Álvaro Falla Alvira, Rubén Darío Hurtado, Jaime Rojas Cabrera y años más tarde, Miller Dussan Calderón.

El señor Pablo Emilio Escobar, historiador de la ciudad de Neiva cuenta cómo se consolido el comité, los integrantes y las funciones de este.


 

En entrevista con El Digital, el abogado pensionado de la rama del tribunal judicial y quien fue amigo de los desaparecidos, Álvaro Falla Alvira, contó lo que sucedió ese 16 de noviembre y los días posteriores a la desaparición del juez Cesar Charry y el abogado Raimundo Cortes Gómez. Según el abogado Falla, el abogado Cortes y el Juez Charry se encontraban la tarde del lunes 16 de noviembre de 1981 compartiendo un café en un lugar llamado “El Patio”, ubicado en ese entonces en la carrera 5 con calle 11 en la ciudad de Neiva. El lugar era muy conocido por las personas de la rama judicial, pues solía ser un punto de encuentro entre ellos; luego de conversar y charlar por un tiempo, Raimundo Cortes y Cesar Charry se dispusieron a pagar la cuenta e irse en el carro del juez a un encuentro que tenían con su compañero, el abogado Eduardo Rubiano, pero nunca llegaron, pues el juez y el abogado fueron interceptados unos metros más adelante de la salida del establecimiento.

abogado y juez asesinados

    En las fotografías a la izquierda el juez Cesar Charry y a la derecha el abogado Raimundo Cortes Gómez . Fotografías tomadas de los archivos del Diario del Huila.

 

Cuenta el señor Álvaro Falla que, según la versión de una persona que los miró por última vez, quien los detuvo e hizo salir del vehículo fue un conocido, puesto que se los llevaron en otro carro y el vehículo del Juez Charry fue desaparecido al igual que él y su amigo. El abogado Eduardo Rubiano fue el primero en alertar a sus colegas sobre la desaparición luego de esperarlos por mucho tiempo y que estos no llegaran al sitio acordado. Fue desde ese momento que se dedujo que algo les había sucedido y por ello se le avisó a las autoridades correspondientes y a los familiares.

Al día siguiente, amigos de los desaparecidos, familiares y las autoridades comenzaron a buscar pistas que lograran dar con el paradero del juez y el abogado. Luego de que la persona que los vio por última vez afirmara que presuntamente la persona que los abordó a la salida de el establecimiento fue un conocido, también afirmo que fue un militar, por su contextura, peinado, entre otras características que lo llevaron a dicha conclusión. Por ello, un grupo de colegas abogados miembros de la Comisión de Juristas Demócratas comenzaron a investigar si lo dicho por el testigo era cierto y fue más tarde que logran corroborar que era verdad, pues se descubrió que el abogado Cortes y el juez Charry estuvieron en la base militar, aunque no por mucho tiempo, y luego de eso perdieron toda pista de ambos.

En el segundo día tras la desaparición, nadie sabía nada, ni los familiares, ni los amigos, ni la policía, es por eso que se concertó con algunos pescadores buscarlos en las orillas del Río Magdalena, pues con gran pesar suponían que como era costumbre en ese tiempo arrojar los cuerpos al río, posiblemente los encontrarían allí. Al tercer día de desaparecidos, encontraron el cuerpo del juez Charry en la desembocadura del Río Patá en límites con el departamento del Tolima. Una de las primeras personas que reconoció el cadáver fue Álvaro Falla, y cuenta con gran tristeza los resultados que dio la autopsia y las condiciones en las que fue encontrado el cuerpo de su amigo. Álvaro dice que Charry fue maltratado cuando estaba vivo, que sufrió múltiples golpes en la espalda y abdomen, tenía un corte en el pecho que bajaba hasta el abdomen, y que además fue hallado sin cabeza y sin brazos. Del abogado Cortez se descubrió una parte de su brazo y su cráneo al cuarto día de búsqueda; en la autopsia del abogado dice que sus orejas fueron cortadas cuando él aún estaba vivo.

Según Álvaro Falla, el abogado Alfonso Ternera, ya fallecido, fue el encargado de llevar el caso del juez y el abogado en la investigación de los hechos, pero luego de mucho tiempo no se logró esclarecer quienes fueron los autores materiales de estos actos, aunque con respecto a los intelectuales ya se tenía la clara sospecha de que, por las labores que adelantaban Charry y Cortes para la preservación de los derechos humanos en el comité de juristas, los militares de la ciudad de Neiva fueron los culpables de esta doble desaparición. Ninguna de estas afirmaciones se pudieron comprobar y el caso fue archivado a pesar de que se contaba con el apoyo del gobernador de esa época, el señor Jaime Salazar Díaz. En los meses que duró el proceso, el señor Alfonso Ternera fue varias veces amenazado para que no siguiera con el caso.

Luego de un tiempo el carro del juez Cesar Charry Rivas fue encontrado en la ciudad de Bogotá, la familia del juez y en especial su hermano, Dagoberto Charry, se abstuvieron de presentar cualquier declaración a los medios o las autoridades y prefirieron guardar silencio. Según Álvaro Falla, aún se desconoce de manera oficial por qué fueron asesinados, pero lo que sí es posible afirmar es que el caso del juez Charry y el abogado Cortes consternó por un largo tiempo a la rama judicial de la ciudad de Neiva y así se expresó en entrevista con El Digital:

 

 

desaparición forzada       

Publicación del Diario del Huila cuando días después de los hechos se encontraron algunas de las partes del cuerpo del abogado Raimundo Cortes. Fotografías tomadas del archivo del Diario del Huila.

 

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