Bibliotecas populares: Literatura y resistencia

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Las bibliotecas populares de la región interactúan en distintos escenarios, principalmente zonas vulnerables donde desarrollan su rol como promotoras culturales y sociales supliendo las falencias estatales 

En la antigüedad, las bibliotecas cumplían la función de albergar y proteger los libros de una determinada sociedad o ciudad. La biblioteca más antigua de la que se tiene noticia se encontraba en la ciudad de Nippur, ubicada en la antigua Babilonia hace ya más de cinco mil años, cerca del tercer milenio (A.C). El carácter de las bibliotecas ha variado a lo largo de la historia paralelamente con las transformaciones sociales que han acontecido en cada época; fue hasta el siglo XIX donde, la Revolución Francesa y la conformación de los Estados de Derecho, permiten la democratización de estos lugares con fines educativos y de alfabetización. Es este carácter el que hoy se maneja en su mayoría y aunque hay diversas definiciones de biblioteca, podemos entenderla como, un lugar que además de albergar textos o libros promueve a través de estrategias la cultura, el conocimiento y la educación. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) define a las bibliotecas públicas como, “… una organización establecida, apoyada y financiada por la comunidad, tanto a través de una autoridad u órgano local, regional o nacional o mediante cualquier otra forma de organización colectiva.”

Existen distintos tipos de bibliotecas, dentro de un marco oficial encontramos seis: la nacional, la pública, la infantil, la especializada, la escolar y la universitaria. Sin embargo, las bibliotecas se adaptan a las transformaciones sociales dando paso así a nuevos escenarios de promoción cultural, como las bibliotecas virtuales, las comunitarias y las bibliotecas populares. Éstas ultimas, surgen tras la organización de una comunidad, se diferencia de la biblioteca comunitaria ya que posee un carácter y una apuesta política encaminada a la transformación y la reivindicación social; a su vez, también se diferencia de la biblioteca pública ya que es gestionada por la comunidad, por lo tanto es autónoma, y no cuenta con recursos del Estado para su funcionamiento; sin embargo, éstas pueden llegar a convertirse tras un proceso de promoción cultural territorial en bibliotecas públicas. En Neiva, además de establecerse alianzas interbibliotecarias para fortalecer el escenario cultural del municipio, se llevan a cabo proyectos para incentivar y apoyar el crecimiento de las bibliotecas comunitarias y la presencia de espacios de recreación y aprendizaje tales como los ‘PARQUES BIBLIOTECA’, una apuesta que lleva a algunas comunas del municipio escenarios lúdicos y educativos.

El director de la biblioteca departamental Olegario Rivera de Neiva, Miguel Polanía, quien a su vez es el Coordinador de la Red de Bibliotecas Públicas del Huila, en entrevista con El Digita, referencia la diferencia entre bibliotecas, y la relación de lo público y popular

La vida cultural en el municipio de Neiva se mueve al rededor de las bibliotecas, esto no es una excepción en los territorios (vulnerables) que se ubican en la periferia social y geográfica de la ciudad, en estos, se desarrollan procesos culturales comunitarios que no cuentan en muchas ocasiones con el abrigo del Estado y por ende se establecen dinámicas distintas. Sin embargo, el proceso de biblioteca popular no es exclusivo de este tipo de territorios, en barrios constituidos donde existe la presencia de las instituciones estatales también surgen ya que estas atienden a las necesidades de la comunidad que la acuna, y lo popular no se limita al espacio marginado. 

Apuesta política

Reconocer y politizar la palabra popular bajo una ideología que busca y lucha por la reivindicación de los pueblos o sectores oprimidos es una característica común de los diferentes procesos de bibliotecas popular en la región. Gustavo Patiño, representante de la biblioteca popular “Uverney Quimbayo Cabrera” ubicada en el asentamiento “Brisas del Venado”, de la comuna 9 del municipio de Neiva, en entrevista con El Digital, comenta, “Reconocemos lo popular, como lo que se gesta en pro de la construcción de la clase popular que es la clase oprimida en Colombia… Por eso, en el caso de nuestra Biblioteca se parte del ejercicio base que tenemos como organización social y vemos lo popular como político. En la biblioteca nos pensamos con la misma comunidad, qué tipo de territorio queremos, cómo lo queremos y cómo nos reconocemos dentro de las clases populares para junto al otro buscar un buen vivir.”


De la mano de entender a las bibliotecas populares como promotoras de cultura y conocimiento en determinados espacios, vemos también que estas atienden a una apuesta política encaminada hacia un proyecto de sociedad, por ende se busca generar escenarios y alternativas que den paso a la creación de nuevos liderazgos en el territorio que se encaminen al desarrollo de la comunidad, y que ésta defina su propia territorialidad, construyendo así poder popular siendo la biblioteca entonces un medio para la transformación y el cambio a través de la cultura. Este tipo de procesos se han desarrollado en Neiva, y la región del sur del Huila, en algunos casos de manera articulada, desarrollando escuelas de danza, de pintura, de teatro, de escritura, actividades de promoción de lectura, espacios de encuentro, de formación  y de diálogo, además de novenas y demás eventos culturales que se cargan de un tinte político emancipador y de resistencia.

Bibliotecas Populares en Neiva

Miguel Darío Polanía, Coordinador de la biblioteca departamental Olegario Rivera y de la Red de Bibliotecas Públicas del departamento del Huila, planteó que, “El ciudadano para poder ejercer sus derechos tiene que ser una persona analítica, a su vez crítica y participativa, esto lo da la lectura y eso es lo que queremos construir”. Además añadió, “El aporte de las bibliotecas al desarrollo de la sociedad solo se da con bibliotecas vivas y que funcionen en concordancia con la comunidad”. En ese sentido, las bibliotecas populares sirven como formadoras de ciudadanía, promotoras de cultura y complemento a la institución oficial del Estado; además, en este caso particular, hablamos de escenarios que representan las necesidades de los territorios marginados, que coadyuvan en procesos de organización en la región, y  su apuesta política camina de la mano con la educación y la formación hacia el cambio. Adolfo Patiño,  nos cuenta sobre el proceso de la Biblioteca Popular “Uverney Quimbayo Cabrera“, su apuesta y trabajo

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