Carnaval indígena del cabildo Juan Cristóbal del pueblo kichwa en San Miguel Putumayo.

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La cosecha de los frutos de la Pachamama se celebra mediante un Carnaval que reivindica saberes ancestrales y prácticas culturales para los habitantes del cabildo Juan Cristóbal del municipio de San Miguel, en el departamento del Putumayo.

La comunidad indígena de Juan Cristóbal hace parte del resguardo San Marcelino, municipio de San Miguel en el departamento del Putumayo. Se encuentra ubicada en la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador, divididos por un río lleno de riquezas ambientales como reservas petroleras y de balastro; su clima es tropical húmedo que varía constantemente con temperaturas promedio de 28  °C. Esta comunidad tiene  2.800 hectáreas a su alrededor con 51 afiliados que se componen de 5 a 12 miembros por familia. Además, desde que se crearon el cabildo  manejan su propia autonomía  como su organización política, leyes, castigos, medicina tradicional, lengua materna, entre otras heredadas de sus ancestros.

Cuando los antepasados se asentaron en este territorio, todo era montañas y  selvas vírgenes,  solo  habitaban alrededor de tres familias, una a kilómetros de la otra, pero aun así se vivía tranquilidad, paz y armonía con la naturaleza. Los mayores Juan Chivango y Cristóbal Greffa al ver que su centro les quedaba muy retirado, poco a poco fueron conformando veredas a sus alrededores y es así como cada día habitaban más y más personas en el área, esto hizo que tanto indígenas como colonos llegaran a habitar el lugar; tiempo después comenzaron los problemas en la educación de los niños indígenas de la cuarta generación, pues eran discriminados en las escuelas occidentales. Así, los padres se vieron obligados a construir su propio escenario de aprendizaje.

Con esto, el 9 agosto del 2005 a través de muchas gestiones crean la comunidad indígena de Juan Cristóbal, perteneciente al pueblo kichwa (en honor al nombre de los primeros fundadores del territorio), deciden trabajar en comunidad hasta formar su propia escuela con 40 niños, la petición fue llevada a la Secretaría de Educación Departamental  y su resolución llega en enero del 2006, continuando con la educación propia de los infantes.

Se sentían completos y realizados hasta que llegó el conflicto armado directamente al territorio; los líderes comunales fueron asesinados y las afectaciones de la guerra eran cada vez más profundas. Sin embargo, se han sabido mantener en la resistencia y lucha mediante muestras culturales como los “usos y costumbres “ del pueblo kichwa.

David Bernal, sociólogo y docente de la Universidad Surcolombiana nos comparte su opinión sobre cómo se han visto vulnerados y discriminados los derechos de las comunidades indígenas en Colombia. Además, nos menciona la importancia de la cultura como símbolo de resistencia en contextos marginales,

Como ejemplo de lucha y resistencia a la marginalización de su pueblo, la comunidad indígena Juan Cristóbal realiza la fiesta tradicional “Carnaval”, donde cada año se celebra  la cosecha de frutos que la Pachamama nos regala. Para ello, se distinguen diferentes roles de jerarquización:

Autoridades Tradicionales, son personas que nos guían por sus  saberes como la espiritualidad y el conocimiento, se encargan de sanar, enseñar, orientar, implementar e impartir justicia, basándose en el conocimiento y manejo de la planta sagrada del yagé. En lo físico, son personas de la tercera edad conocidos como médicos tradicionales, Taitas o abuelas. En conclusión, son la máxima autoridad de la comunidad.

Gobernador, es la persona  que  se elige mediante una asamblea general y se analizan sus característica de  líder, asegurando que vele por beneficios de la comunidad en conjunto con su directiva y autoridades tradicionales.

Comuneros, son los que viven a los alrededores de la comunidad con quien se trabaja, comparte y se construyen proyectos  para sacar adelante la comunidad en que se habita.

A continuación, tanto el Líder como los Comuneros nos cuentan la importancia del Carnaval: 

 

El Carnaval se celebra dos días antes de llegar el miércoles de ceniza, pues es una tradición que les han dejado los ancestros para que la sigan cultivando año tras año. Según nos cuentan, es la madre tierra la que les da todo y sin ella no son nada. En agradecimiento, celebran el carnaval que significa la cosecha de frutos mancomunales, acompañado de bailes, bebidas  y comidas típicas de la comunidad.

Para que todo salga bien, realizan varias mingas y planifican muy bien la festividad. Primero, forman a la comunidad  en  pequeños grupos  donde se les otorgan deberes, como por ejemplo, estar pendientes de la llegada de los mayores y comuneros a la choza comunal, la preparación de los alimentos, la realización del guarapo y la chicha (que se realiza con ocho días de antelación para permitir la fermentación), la música y termina con el grupo de logística que son los que se encargan de gestionar  ayudas en algunas entidades.

 

CARNAVAL INDIGENA DEL CABILDO JUAN CRITOBAL.

 

Ya cuando llegan los días tan esperados por la comunidad, se dividen en tres sectores: arriba, medio y bajo. Así, van llegando en grupos a la choza comunal hasta formar un solo grupo para realizar el baile de la ronda y dar inicio a la jornada, dan la bienvenida a toda la comunidad y los presentes. Luego, alguien escogido al azar lee el orden del día:

  • 1. Saludos por las autoridades Tradicionales.
  • 2. Saludos por las autoridades políticas
  • 3. Presentación danza de las autoridades
  • 4. Desayuno
  • 5. Baile toda la comunidad
  • 6. Almuerzo
  • 7. Danza por parte de los niños de la escuela
  • 8. Bailes, cantos y cena.

Las autoridades tradicionales soplan y soplan su cacho de vaca para dar la bienvenida a los participantes, manifestando que ojalá todo pase en armonía, brindan con chicha por los  beneficios que les da la madre tierra, e invitan a cuidar y cultivarla para que así cada año tengan que comer y compartir.  Continúan con el sahumerio para alejar las malas energías alrededor de los presentes y del escenario donde lentamente van tocando con sus instrumentos tradicionales como  el tambor, la flauta, la zampoña  y collares  (elaborados con de semillas silvestres), mientras la autoridad política igualmente da la bienvenida y agradamientos  a toda la comunidad por colaborar con la festividad; además, invitan a seguir conservando la tradición y el trabajo en equipo , como siempre lo han hecho frente a cualquier dificultad.

Luego, las autoridades tradicionales y políticas se preparan para su presentación mientras el resto de la comunidad toma asiento. Estando ya listo, pasan a la presentación de la danza “wata wata” (Año nuevo), se paran frente a frente y con el sonido del caracol inician a danzar, muestran a toda la comunidad que la edad no importa, si no el conocimiento de  la tradición, esta danza dura aproximadamente media hora.

Para recibir el desayuno, almuerzo y cena, pasan los niños y mayores en respectivas filas; así sucesivamente pasa el resto de la comunidad. En el primer día se sirve pescado frito con tacacho (plátano majado), almuerzo rayana (es un caldo aguado de pescado acompañado de plátano raspado) con ají, y en la cena, para cerrar el día con todas las de la ley, pescado, sudado con arroz y plátano.

Se toman un tiempo después del desayuno, proceden nuevamente con el baile haciendo un círculo donde cada uno de los participantes deja su ofrenda como maíz, arroz, plátano, chiro (similar al plátano solo que es más pequeño), ají, frutas y árboles que llevan al evento en una mesa hasta que termine de pasar el último ofrendado. Elaboran así un símbolo de agradecimiento a la madre tierra mientras tocan al ritmo de sus instrumentos tradicionales y comparten la chicha o el guarapo.

Almuerzan a las 2 de la tarde y continúan con la presentación de los niños de la escuela, construyen la enseñanza de la educación propia, danzan durante dos horas acompañados por sus maestros y padres de familia, la comunidad se une a ellos y a la vez los aplauden en señal de felicitaciones por hacer parte de la tradición indígena de carnaval; descansan un rato y luego son acompañados por música en lengua materna, comparten más chicha y más guarapo.

Siendo las 6 de la tarde, cenan y algunos mayores se retiran del evento para ir a descansar y volver al siguiente día; son llevados a sus casas por el grupo que estaba a cargo de los mayores; pero la festividad continua para el resto de la comunidad.

En el segundo día, el desayuno es carne de monte asada (carne de animales silvestres como boruga, venado, armadillo, etc.), capacho de pescado  (consiste en un  pescado envuelto en hojas de plátano o platanillo)  acompañado de  plátano o yuca cocinado; en la cena rayana de carne del monte (carne de animales silvestres. Durante la mañana solo bailan la ronda general porque algunos están cansados del día anterior, pasan al desayuno y descansan compartiendo saberes, música y chicha hasta la hora del almuerzo. En la tarde bailan y tocan sus instrumentos cada vez más fuerte para que la madre tierra los escuche, demuestran que están felices de lo que ella les regala, soplan el caracol para girar al lado contrario y siguen bailando. Cuando ya se sienten agotados por la sed dicen, “Seco verano, seco verano” y lo que están pidiendo es chicha o guarapo.

COMIDA TIPICA .

 

Continúan bailando, cenan y ellos siguen en su baile. A las 9 de la noche paran para intercambiar las ofrendas que trajeron el día anterior, con la responsabilidad que en siguiente año ya haya retoños para poderlos compartir nuevamente; pasan ordenadamente uno por uno y así todos quedan contentos. Las autoridades tradicionales por su parte dan los agradecimientos a todos los presentes y a la vez se van despidiendo; el resto de la comunidad sigue con el baile y como ya están cansados de cargar sus instrumentos por horas, deciden colocar música en lengua materna, algunos duran toda la noche, otros se van y así poco a poco se va terminado el carnaval del año.

El cabildo Juan Cristóbal celebra su festividad más importante anualmente, dando así un ejemplo de que no hay mal que dure cien años. Todos continúan con el trabajo arduo para para seguir creciendo en comunidad y como dicen ellos, se seguirá haciendo hasta que la vida se los permita.

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