Del silenciamiento de los fusiles al surgimiento de la palabra

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Por: Laura Sofia Cano

“Hay gente que sólo ha vivido la guerra por tv y radio” comenta alias “Casika” quien ha pertenecido a las FARC desde que era un movimiento revolucionario y ahora que es un partido político. Hoy día tiene 34 años y se está reincorporando de nuevo a la sociedad, puesto que se acogió al proceso de paz y desde la ciudad, busca seguir en pie de lucha ahora con ayuda de la palabra y el diálogo.

Prefiere que la llamen Casika, alias que surgió gracias a los correos enviados con novedades por Joaquín Gómez al ‘Mono Jojoy’ que se le asignaban a ella su entrega. La primera vez que fue a dejar uno, al ver el rancho en el que se encontraba ‘Mono Jojoy’, le dijo “Camarada, le han hecho un rancho muy bonito es casi igual a donde los indios toman yage”, él curioso preguntó por su descendencia y en ese mismo instante la bautizó como ahora la conoce la mayoría de personas; CASIKA. Nació en Putumayo en la vereda de Santa Helena, muy cerca del cabildo indígena de Peñas Blancas. Es morena, cabello corto, de baja estatura, aunque en su rostro no hay huella de sus batallas estas se evidencian en sus raíces e ideales, soñadora por convicción, comprometida con la paz de nuestro país, dispuesta a ir rompiendo estigmas y a seguir llevando en alto el ser mujer revolucionaria.

Mientras cursaba el grado séptimo, su sueño de estudiar se vio truncado en el momento en que le exigieron unos libros y su familia de origen campesino no contaba con el dinero suficiente para comprarlos, la única salida que encontró en ese momento fue trabajar. Tenía 13 años, lo único agotador que hace un niño a su edad son las tareas, pero a ella le tocaba lavar ropa, hacer de comer para varias personas y para colmo de males, cada una de ellas comía algo diferente. Luego de varios meses de esa agotadora realidad tomó una decisión “Yo dije si a mí me toca duro aquí, yo prefiero irme para la guerrilla” pese a que por su edad era imposible que la aceptaran allí, no tuvo otra opción que mentir diciendo que tenía 16 años y así fue como empezó a pertenecer a la organización, aunque su familia respetó su decisión para su madre fue muy doloroso enterarse de esto y siempre estuvo a la espera de su hija hasta el momento que tuvo complicaciones de salud y falleció, ahora cuenta con todo el apoyo por parte de su familia y han sido pilar fundamental para su crecimiento como persona.

Los primeros días en las FARC fueron duros pero conforme fue pasando el tiempo logró encontrar una segunda familia allí, puesto que se preocupaban por ella y por su subsistencia “Llevo a esa familia en mi corazón”, aún mantiene contacto con algunos de sus compañeros. Durante los 20 años que duró su militancia fue perteneciente al bloque sur principalmente en los departamentos del Caquetá y putumayo, había días que realizaban largos recorridos por la selva, llegaron a varios pueblos y territorios desconocidos, conforme fue pasando el tiempo no sólo aprendió sino que también descubrió por sí misma los ideales de las FARC; supo que todos los días debía luchar por un cambio de régimen, fortalecer el partido comunista y acabar con la desigualdad social. Así fue su vida durante dos décadas inmersa en el conflicto armado de nuestro de país.

Casika pasó toda su adolescencia y creció inmersa en el conflicto, reconoce que la sociedad colombiana tiene muchos estigmas sobre el rol de la mujer en la guerra y el machismo que se ha ido creando a su alrededor, en su bloque no había diferencias; tenían que cumplir las mismas ordenes, “a usted le decían hay un ‘timbo’ de gasolina para llevar, lo lleva usted y lo lleva usted; un hombre y una mujer”, todos colaboraban con las labores domésticas. Es preciso señalar que tampoco se les veía como objetos sexuales, siempre existió el respeto para ella como para sus compañeras, de igual forma también poseían mando, algunas eran comandantes de compañía, comandantes de guerrillas o jefes de comando de acuerdo a las capacidades que tenían, como en el caso de Amanda, alias ‘la loca Nidia’ y Marleny, todas del bloque sur. “Uno se estrella con mucha gente de la ciudad que vive llena de estigmas respecto a la organización”, según Casika esto sucede a causa de las constantes infiltraciones que sufrían, por consiguiente el enemigo salía a contar muchas cosas pero también inventaba otras tantas, citando a Joseph Goebbel dice “una mentira repetida mil veces, se convierte en una realidad”. Frente al papel de la mujer en el conflicto, Jaime Humberto Toro, profesional asesor de la oficina de enlace de reparación de Unidad para las Victimas manifiesta

Después de la zona de despeje del Caguán (1999)  otorgada por el entonces presidente Andrés Pastrana no pararon las acusaciones y la deshumanización del conflicto para con ellos, si bien se supone que el respeto a la vida es uno de los principios más básicos por los cuales se rigen las sociedades, éste constantemente se ve ignorado a favor de otros intereses, en este caso, la guerra. Ella podía escuchar por radio todos los días como se contaba sólo lo atroz y no las obras que hacían en pro al bienestar del país, “hay una Colombia que no se ve por los medios” asevera.

Mientras se daba la discusión del proceso de paz (2012-2016)  nació su interés por el tema de la comunicación y propaganda en las emisoras, durante este recuerda un encuentro que tuvo con un periodista de la Revista Semana en las zonas veredales, él le decía que los periodistas debían prepararse para contar la paz y no sólo la guerra también desarmar el lenguaje, en síntesis,  mostrar la otra cara del conflicto.

Hoy día se encuentra trabajando como reportera en NC Noticias, un medio para la paz, este surgió en medio del proceso en La Habana, Cuba, dirigido por reincorporados de las FARC, “Lo único que dejamos en este proceso fueron las armas, no las ideas” .En el departamento del Huila hay más de 400 personas que están adelantando su proceso de reincorporación, de esas más de 100 se encuentran en Neiva, según lo afirmado por el coordinador de la ARN para el Huila, Eduardo Aníbal Londoño. Aunque es claro el incumpliendo que han tenido por parte del gobierno –sobre todo lo relacionado con las tierras-   en cuanto a lo pactado en el proceso de paz firmado en 2016 reconoce en que el tema de la educación si ha avanzado, se ha realizado la homologación de algunos saberes –primaria y bachiller- , Jaime Humberto Toro admite que tampoco se les ha cumplido en salud ni en cedulación, tales son los casos en los campos de Miraflores, Miravalle y Vista hermosa.

Casika se encuentra positiva haciendo referencia al tema del actual gobierno de Duque y lo firmado en 2016, ya que no cree que sólo una bancada logre hacer trizas lo construido, dialogado y apoyado por países internacionales, respecto a los estigmas con los que se ha tenido que enfrentar ahora en su proceso de reincorporación menciona que no le afectan tanto porque si algo nos ha enseñado la historia de nuestro país es a aclarar las cosas mediante la palabra, contar la verdad, desmentir las falsas acusaciones y ella está dispuesta a hacerlo,  “en muchas regiones se siente que llego la paz y el pueblo colombiano es testigo de todo eso” concluye con una sonrisa serena y tranquila, sonrisa que costó varios años y luchas conseguirla.

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