Destierro por parte de las FARC

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Los destierros en Colombia por parte de las FARC se dieron por diferentes motivos económicos, sociales y políticos, siendo el más importante la disputa territorial, donde millones de Colombianos han tenido que comenzar de cero no solo cambiando su manera de vivir sino dejando atrás sus raíces.

El sol resplandecía con sus rayos las espigas de arroz que prosperaban con abundancia  en un terreno llano localizado en la vereda Chenche 3 del municipio de Purificación del departamento del  Tolima. La mañana ruborizaba las mejillas de una pequeña familia Caqueteña que llegaba a buscar un hogar en estas tierras arroceras bañadas por el rio Chenche. La Familia Rojas Cuenca está conformada por tres hijos y sus padres, en la que dos hijos meses atrás se mudaron a la capital del país por motivos laborales y también por independizase de su padre con el que trabajaban en un negocio propio de venta de comida para animales en  la capital del departamento (Florencia).

En busca de mejorar sus ingresos económicos debido a que el negocio familiar en el año 2003 se tornó insolvente, un amigo muy cercano a la familia les propuso fortalecer una microempresa de gas que él tenía, la cual les podría dar solución a sus problemas económicos y además tenían la opción de trabajar las tierras fértiles en las que no solo contaba con grandes terrenos de arroz sino también con enormes campos y abundantes matas de plátano, convenciéndolos así, de tomar la decisión de dejar la vida que llevaban para cambiarla por una llena de ilusiones. En sus ojos, se podía notar la felicidad que les transmitía este nuevo comienzo en esta región que era desconocida para ellos.

Al transcurrir los días, Gustavo Rojas se sentía muy bien consigo mismo por haber tomado la decisión de llevar a su esposa Rosa e hijo menor llamado Juan no solo a que laboraran la tierra, sino a que vivieran en un lugar donde se respiraba vida, donde la gente era cálida y donde no había preocupación alguna. Durante la primera semana se dedicó a conocer el lugar junto a su familia para que así pudieran establecer amistades en donde estaba muy seguro que quería llegar a vivir sus últimos días, no necesitó mucho tiempo para saber que era el lugar donde siempre había planeado construir una vida llena de tranquilidad y amor.

Por la gentileza que caracterizaba a los Rojas Cuenca no tardaron mucho en darse a conocer, no solo en la vereda sino también en el municipio de  Purificación, donde iban muy seguido a comprar los alimentos para los animales que Rosa criaba en cocheras y galpones. Juan, aunque le gustaba la vida de campo también extrañaba un poco su ciudad, así que iba más seguido al municipio con cualquier excusa con tal de compartir con los amigos que había logrado hacer jugando billar o en la canchas de tejo.

A pesar de las muchas amistades que Juan día a día conocía, había alguien en particular que, aunque no lo veía muy seguido sentía afinidad con los pensamientos e ideales que este tenía, compartían diferentes gustos y esto hizo que esa amistad se fortaleciera cada vez más. Un día soleado como acostumbraban ser en el municipio, Carlos (integrante en ese momento de las FARC) invitó a Juan a una de las reuniones que en diferentes ocasiones ya le había comentado y este al saber que eran de su entero gusto accedió a acompañarlo. En las reuniones se hablaba de diversas cosas, se hablaba de una visión y misión diferente de cómo debía ser Colombia, maravillándolos con un futuro de país perfecto.

Solo pasaron un par de reuniones para que Gustavo se enterara que  su hijo menor estaba participando en las reuniones de las FARC. Esto invadió de temor a los  padres que no querían que su hijo fuera parte de este actor del conflicto armado, pensaban que era muy inmaduro para tomar una decisión que cambiaría su estilo de vida. Por esta razón el padre tomó el valor para ir a hablar con la comisión del grupo armado, que eran los que se encargaban de esa zona, para suplicarles que hicieran algo para que su hijo no tomara esta decisión estando tan joven e inexperto en la vida. A pesar de la incertidumbre que estos tenían hicieron lo posible para que Juan no se enterara y truncara lo que ya estaban dispuestos  a hacer.

Luego de un par de horas en las que no solo sudó frío sino que lloro incansablemente, por primera vez pensó que el haber llegado a ese lugar no iba a cambiar su vida para bien sino para mal. El padre tuvo que esperar varios días para poder hablar con la comisión que estaba encargada del municipio de Purificación, cuando logró hacerlo les suplicó que le ayudaran, encontrando como solución la Contribución económica (también conocida como vacuna) que hacían para estos actores al margen de la  ley. Esta contribución, según un excombatiente de las FARC quien se mantendrá en el anonimato “ayudaban a sostener el frente al que pertenecían y este distribuía ese dinero a las distintas comisiones para el sostenimiento de los combatientes”.

Cada seis meses aumentaba el valor que se debía pagar, debido a que éste era el tempo que se estipulaba para pagar cada cuota. Los cobros se realizaban mediante reuniones en las que citaban a ganaderos y comerciantes de la zona a los cuales les pedían declarar renta para así obtener la cifra que cada uno debía aportar para la economía de guerra. Por algunos años, la familia pudo pagar la cuota que se establecía hasta que un día no lo pudieron hacer más, debido a que no les iba tan bien en el negocio que tenían, impidiendo cumplir lo acordado.

Debido a esta situación, la comisión empezó a amenazarlos con quitarle la vida a su hijo si no se establecía el pago correspondiente, el desespero porque no le quitaran lo más preciado hizo que se fueran de esa vereda que les brindó un hogar durante tres años. Tuvieron que salir rápidamente debido a que les dieron dos días para que se fueran del lugar, sin importar los sueños de esta pequeña familia ni lo que ya se había construido en ese lugar.

El destierro es aquel que sufre una persona cuando se ve obligada a desplazarse dentro o fuera de las fronteras de  su país, con múltiples violaciones de los derechos humanos. Éste en Colombia se ve forzado por el conflicto armado que se viene desarrollando en el país desde el año 1960 donde los actores han sido los grupos armados que se han desarrollado en este mismo país como lo son los de extrema derecha o extrema izquierda. El destierro tiene diferentes causas donde en todas presentan afectaciones en la población civil Colombiana y una de estas es debido a diferentes actores que más allá de la confrontación entre estos existen intereses económicos y políticos.

En el siguiente gráfico se muestra el año y la cantidad de personas desterradas en el departamento del Tolima según el Registro Único de Victimas (RUV).

Con una mano adelante y otra atrás, tuvieron que huir para la capital del país, donde tuvieron que alojarse en casa de sus hijos mientras vendían lo poco que les quedaba de su antigua vivienda, tuvieron que vender  todo a muy bajo precio para poder comenzar una vida de nuevo. “Mucha gente se desplazó por los malos procedimientos, en gran parte de los frentes y de los bloques no se aplicó esa política  como debía de ser. Por eso se vio la necesidad de crear las comisiones financieras (eran las únicas  encargadas que podían recaudar dinero),  a veces hacían estas recolectas a espaldas de los comandantes de los frentes y ellos no sabían gran cosa de qué estaban haciendo sus unidades en los diferentes lugares. El procedimiento correcto era pedirle la contribución económica solo a las personas que tuvieran cómo responder como comerciantes y ganaderos” explica el excombatiente.

Con el dinero que recolectó en la venta de la finca y algunos objetos materiales, la familia arrendó una casa en Bogotá donde comenzaron a hornear pan y distribuirlo en las tiendas cercanas en la que Juan era el distribuidor y con esa microempresa  se pudo fortalecer tanto el aspecto económico como el familiar. A diferencia de otras familias, ésta nunca acudió a ninguna organización para recibir ayuda económica o psicológica debido a que no lo vieron necesario.

En el informe general que realizó el Centro de Memoria Historica llamado “Basta ya. Colombia: memorias de guerra y dignidad” dice que cuantificar las dimensiones del destierro ha sido una tarea con numerosas dificultades, debido en parte al tardío reconocimiento oficial del fenómeno. En el año  1997 el gobierno emitió la ley 387 en la cual se adoptan medidas para la prevención del destierro; la atención, protección, consolidación y esta estabilización socioeconómica de los desterrados internos por la violencia en la república de Colombia.

El Registro Único de Victimas (RUV) es un instrumento que permite hacer una aproximación sobre el número de víctimas del conflicto que ha sufrido hechos de violencia desde el año 1996 que es donde inicia su periodo de cobertura, así, como éste también algunas organizaciones no gubernamentales como la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES)  que promueve la realización y vigencia integral de los derechos humanos de las personas desterradas, refugiadas y migrantes se han ocupado de llevar registros de estas poblaciones, que según esta en los años 1985 y 1995 fueron desterradas de manera violenta 819.510 personas. En las estadísticas dadas en el RUV entre 1996 y 2002 se llegó a 2.014.893 personas y en el trascurso del año 2002 y el 2003 el número de destierros superó las 300.000 personas.

Los destierros, según un ex militante de las FARC “se dieron en gran parte por la economía de guerra, debido a que en muchas partes se malinterpretaban las cosas, iban y le pedían una cantidad de plata a una familia pobre que es del común, entonces esa familia por miedo a que les hicieran algo se iban, en su gran mayoría cometieron esa clase de errores que no eran aprobados”. Éstos no fueron solamente individualmente sino también colectivamente, donde una población o comunidad entera tenía que abandonar sus tierras para huir de los diferentes tipos de violencia.

Durante uno de los periodos más difíciles de conflicto armado (1996-2002) los destierros individuales fueron el 73% mientras que los colectivos fueron 23%, aunque los destierros generalmente son en forma individual no se puede pasar por inadvertido los destierros colectivos donde no solo abandonan sus tierras sino también sus raíces.

En el municipio de San Carlos, que está ubicado al oriente antioqueño es uno de los lugares donde más fuerte les ha tocado las confrontaciones entre paramilitares, guerrilla y fuerza pública. Entre los años 1986 y 2010 sus habitantes padecieron masacres, asesinatos selectivos y desapariciones forzadas que hicieron que de sus 74 veredas 54 fueran abandonadas por sus habitantes que huyeron buscando amparo en otros departamentos, que de sus 26.000 habitantes solo quedaron 11.000 durante esa fuerte época.

Las personas que han sido desterradas tienen diferentes afectaciones psicosociales las cuales el psicólogo Julio Jaime, profesor de la universidad Surcolombiana explicará en el siguiente audio .

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