Educar para la paz, una apuesta desde la educación superior

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La violencia política en Colombia ha fragmentado los tejidos sociales, perpetuando una guerra de más de medio siglo; hoy, la educación superior tiene la responsabilidad de ser un escenario de construcción de paz. 

La educación para la paz, se remonta hacia inicios del siglo XX con la creación de la Liga Internacional para la Nueva Educación en 1921, y si bien la violencia política en Colombia ha estado presente desde antes de nuestro nacimiento como República, el conflicto armado de las últimas cinco décadas, ha terminado por deformar la organización de los territorios, a las comunidades y sus identidades, valores, sentires, acciones culturales y político-sociales.  Por ello, después de finalizadas las negociaciones de paz entre el Estado colombiano y la ex guerrilla de las FARC en 2016, uno  de los retos que asumiría un país poco acostumbrado a vivir sin guerra, sería, educar para la paz.

Esto quiere decir que la responsabilidad para permitir el tránsito de un Estado cuya selectividad estratégica ha sido la seguridad nacional, la militarización y el uso legítimo de la fuerza, por uno fundamentado en la paz, la justicia social y el buen vivir, no es exclusivo de quienes protagonizaron la guerra sino también, de toda la sociedad civil, donde el sistema de educación juega un papel importante, específicamente en los recintos de formación superior. Así lo expresó Mery Cano, docente universitaria y miembro del equipo coordinador del proyecto paZalo joven, en sintonía con la Generación V+ de la Comisión de la Verdad, ‘’Es importante volver a lo humano. Construir escenarios de paz desde la educación superior es un ejercicio que todos como seres humanos debemos reivindicar; hoy entendemos que la paz, es una responsabilidad del Estado pero es una construcción desde lo cotidiano. La paz, es construir lenguajes donde yo como ciudadano y ser humano, acciono no solo mi corazón ni mi sentir, sino, que simbolizo un movimiento que nos permita vivir en condiciones dignas, ser felices y justos; el ejercicio de la verdad en la educación superior debe verse desde la dimensión humana”.

De tal forma, en los últimos 20 años, a nivel nacional, las Instituciones de Educación Superior (IES) tanto públicas como privadas, han venido trabajando en la construcción de escenarios de paz que contribuyan a la solución y transformación de los conflictos a través de procesos no violentos. Un ejemplo fue el Primer Congreso Universitario por la Paz, llevado a cabo del 12 al 14 de mayo de 1999, por la Universidad Libre, la Universidad del Rosario, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad Nacional de Colombia; cuyos temas centrales fueron la democracia, economía y paz, soberanía y orden social, Estado y paz, pedagogía para el tratamiento de conflictos – cultura de paz, Universidad y sociedad. Lo anterior, con el objetivo de aglutinar esfuerzos para trabajar por una cultura de la negociación y el reconocimiento de la otredad en su diferencia, en medio de un contexto nacional que demanda acciones estratégicas y metodológicas.

Asimismo, los resultados de tareas compartidas como el Acuerdo por lo superior 2034: propuesta de política pública para la excelencia de la educación superior en Colombia en el escenario de paz, preparado por el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU); fue producto del intento fallido que tuvo el interés de la hoy exministra de educación María Fernanda Campo por modificar la ley 30 de 1992 y que dio paso a un paro estudiantil de IES públicas y privadas en 2011. Debido a esto, el Ministerio de Educación Nacional ha venido complementando en los avances adelantados por los demás actores sociales, con el nacimiento de la Red por una Educación para la Paz  en 2017, con incentivos para implementar cátedras de paz en las IES, respetando la autonomía de cada una y los contextos regionales que las envuelven; fomentando la investigación y la formación académica a través de capacitaciones, diplomados y posgrados sobre cultura y educación para la paz.

Por ejemplo, el Programa de Iniciativas Universitarias para la Paz y la Convivencia (PIUPC) de la Universidad Nacional de Colombia, junto a la Catedra Institucional Lasallista de la Universidad de La Salle, con su edición del libro, ”Cartografías de la paz: una mirada crítica al territorio”permiten contrastar y dar una mirada a nuestro contexto regional para saber qué iniciativas han surgido desde la educación superior en nuestra región surcolombiana, en donde la IES más importante del sur del país lleva su nombre. Allí, el proyecto de cátedra para la paz, presentado por la docente Myriam Oviedo Córdoba quedó suscrito el 23 de agosto del 2016 y uno de sus mayores retos ha sido capacitar al personal docente para incentivar la participación de los estudiantes y, fortalecer la investigación, los programas académicos de pregrado y posgrado; siendo las maestrías en Educación para la Cultura de Paz y en Conflicto, Territorio y Cultura, las más representativas de este campo. Esta última, ofertada desde el 2008.

Taller: ”Educar para la paz. Una apuesta para tener el mismo derecho a ser diferentes”.

Myram Oviedo, Coordinadora de la Maestría en Educación para la Cultura de Paz de la Universidad Surcolombia, en entrevista con El Digital, manifestó, ”La apuesta que hace la maestría en educación para la cultura de paz es la formación de profesionales críticos y reflexivos frente a la forma de construir procesos de paz estables y duraderos y de generar garantías de no repetición. Se orienta a fomentar los procesos de investigación desde la paz; significa trabajar directamente para construir conocimiento en torno a la exclusión y la estigmatización; incidir en los espacios de formación en los niños, adolescentes y jóvenes universitarios; reconocer que la diferencia nos une, no nos separa; que vamos a construir escenarios donde la convivencia entre personas que pensamos distinto, sea posible. Parte de un mínimo común: el respeto por los derechos humanos”.

No obstante, también es importante que estas estrategias y proyectos se articulen con los de Secundaria y Básica Primaria, desde iniciativas como el lanzamiento de la versión N.3 Año 2020, de la Revista huilense ”SurVersiones”, construida principalmente por docentes que han trabajado de cerca con comunidades afectadas por el conflicto armado o, mucho más grandes como ”Pazalo joven”; mencionado anteriormente y adelantado por la Fundación para la reconciliación en trabajo con la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Generación V+ y el proyecto Zurcopaz de la Universidad Surcolombiana en el que participarán 21 Universidades del país. A partir de iniciativas artísticas, culturales y pedagógicas lideradas por jóvenes, pretende difundir el mandato de la Comisión y su relevancia políticosocial para el país, y lograr generar, ambientes propicios para recibir y apropiar los resultados del informe final.

Finalmente, es necesario seguir trabajando colectivamente para construir más escenarios de paz no sólo desde la academia sino, también desde la vida cotidiana, con el fin de seguir canalizando de mejor forma la agresividad natural de los seres humanos, sin que su alcance surja de contextos violentos o suponga la inexistencia de los conflictos, ya que estos son necesarios para la dinámica y desarrollo de una sociedad; una que pueda ser capaz de reconocerse en la interculturalidad y la sana convivencia.

Niyireth Cruz Garcia, Maestrante en Conflicto, Territorio y Cultura, junto a Santiago Becerra, estudiante de Comunicación Social y periodismo, nos cuentan desde sus experiencias y puntos de vista, la importancia que tiene centrarse en una educación para la paz en Colombia, en un contexto de posacuerdo.

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