El arte de hacer catarsis en el posacuerdo

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Según el psicólogo y sociólogo Erving Goffman, el ser humano es un actor por excelencia, pues interpreta su papel día tras día delante de un auditorio que puede ser de una o más personas. Todos están inmersos en un constante performance, con la opción de elegir la imagen que cada uno quiere proyectar a los demás, creando de una u otra manera una realidad poco genuina. El teatro va muy ligado a este razonamiento de Goffman pues se planea con la intención de transmitir al público, por medio de una puesta en escena, el concepto deseado. Fernando Ruiz, profesor de interpretación y bloguero español, añadió en uno de sus blogs lo siguiente: “El teatro se parece a una vacuna: nos inyectamos un poco de enfermedad, sólo la que podemos aprender a curarnos cada vez, y así nos hacemos más fuertes”. Con ello se refiere a que las artes escénicas pueden ayudar mediante un proceso de catarsis a las personas que recurran a ellas.

La paz no se puede basar solo en una serie de acuerdos, en la firma de un papel, en la desmovilización, la dejación de armas y pare de contar. Es mucho más profundo que eso, es tomar con seriedad a las víctimas, darles el lugar que no tuvieron por mucho tiempo, la luz que se mantuvo apagada en aquellas épocas lúgubres y ayudarlas a sanar guerras internas que suelen anclarse en el alma.

Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, entre los años de 1958 y 2012, el conflicto armado ha causado la muerte de 218.094 personas, de las cuales el 19% fueron combatientes y el 81% civiles. El actual ex director de la Unidad para las Víctimas, Alan Jara, reveló en el año 2017 que más de ocho millones de víctimas que deja el conflicto armado en Colombia son mujeres. Y como la guerra no distingue entre género, sexo, color o edad, de igual manera destruyó la inocencia de más de 2 millones de niños y niñas los cuales fueron víctimas de masacres, secuestros, asesinatos, desplazamiento y desapariciones forzadas, según el informe de Memoria Histórica.

En este punto, donde las historias tocan las fibras hasta del más insensible, se empieza a construir una empatía y a generar espacios de participación e intervención para ayudar a superar etapas tan duras como este conflicto. Para empezar a hablar de ello, el siguiente vídeo le ampliará el panorama:

La Red de Mujeres Víctimas y Profesionales es un espacio de trabajo creado con el propósito de orientar, asesorar y apoyar el empoderamiento de las víctimas de violencia sexual, para que a partir de sus experiencias vitales desarrollen un liderazgo local en la prevención de este crimen, y para que puedan acceder a la justicia y a la oferta institucional. Cuenta con el apoyo del Gobierno Británico,Intermón Oxfam(OIM), el Centro Internacional para la Justicia Transicional-ICTJ, y en alianza estratégica y solidaria con la Fundación Challenger.

¿Qué es la reparación Integral?

La Reparación Integral es un deber del Estado y es un derecho de las víctimas afectadas por las infracciones al Derecho Internacional Humanitario y/o las violaciones graves y manifiestas a los Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno, que han sufrido daños severos en sus vidas, su integridad, su patrimonio, sus proyectos de vida personales, familiares y profesionales.

Propende por reconocer el daño causado, contribuir a la reconstrucción del proyecto de vida, devolver a la víctima su estatus y la garantía de sus derechos, dependiendo del sufrimiento particular, de la visión del entorno y del sentido de justicia que cada una de ellas pueda tener, pero mejorando su nivel de Goce Efectivo de Derechos -GED-.

¿Qué se está haciendo?

Tomando como base la parte final del documental titulado La Negociación, bajo la dirección de Margarita Martínez Escallón (documentalista y periodista colombiana), es muy poco lo que se les ha cumplido a las víctimas. La Unidad para las Víctimas es una de las entidades responsables de las medidas de satisfacción que comprende la reparación integral.

“Actuar es como bajarte los pantalones; expones tu intimidad” – Paul Newman.

Freud, el padre del psicoanálisis, trabajó mediante terapias la capacidad de resiliencia de una persona que en el pasado haya sufrido traumas. Para ello, recurrió a la escenificación de situaciones reales con el objetivo de generar una psicología inversa, es decir, la persona tendría un acercamiento más fácil y sano con aquello que teme para poder gestionarlo en su vida real. Lo mismo sucede en estos casos cuando son niñas menores de edad las que guardan en su memoria los abusos y demás actos violentos. Independientemente si se es mujer o no, todos saben las dimensiones que un dolor como este puede causar y por ello no hay que presionar para que cuenten todo solo por morbo, sino que se debe actuar con paciencia para eliminar o contrarrestar las heridas de su alma.

Aquella mujer del vídeo es Aura Stella Arciniegas, conocida en el mundo artístico como Gumercinda, le ha mostrado su pasión por el arte al Huila, pues lleva 18 años participando en el festival San pedrino de esta región. Ha traspasado fronteras, llevando y dejando la Huilensidad en lo alto. Ha vivido la guerra y por ello sabe lo que se siente ser destruido moralmente. Su empatía con las victimas es un reflejo de lo que ella hubiese querido cuando era ella la que estaba en ese lugar; ser escuchada, ser tratada, que la ayudaran a salir de las penumbras, que la ayudaran a borrar todo lo malo.

El arte es un ejercicio que beneficia a todos. Es una ayuda psicológica donde personas víctimas de la violencia ven en él una alternativa de vida, una salida, una visión diferente que los hace cambiar de actitud y se proyecta a un desarrollo social de vida saludable. Por ello, no debe ser puesto por debajo de cualquier otro oficio.

 

Teatro - Stella

Debido a la complejidad de poder contactar directamente con las mujeres víctimas, Stella suplirá esta información con experiencias que le han contado.

“Las mujeres víctimas le dicen a uno que no solo la guerrilla las ultrajaba, no solo habían sapos hacia la guerrilla o sapos hacia el ejército. Ellos (el ejército) también abusaban de esas mujeres y por eso es que en cierta forma existen los falsos positivos; por eso es que el ejército ocasiona tanto daño. No es de una sola parte, es de las dos partes.” Dice Stella. A parte de esto, afirma que las cuestiones políticas se manejan muy debajo de cuerda.

Stella escribió una obra teatral hace mucho rato titulada “No sé quién es quién”, en la cual plasmaba la incertidumbre de muchas personas al no saber a ciencia cierta si aquellos hombres que irrumpían en sus territorios eran guerrilleros, militares o paramilitares. “Me contaba una de ellas que no se sabía el bando al que pertenecían porque usaban los mismo trajes camuflados y podían llegar a romper en los hogares campesinos.” Tristemente se desconocían y es algo que en la actualidad esas mujeres no tienen claro. Stella añade: “No se sabía quién era el que llegaba a abusar de las niñas, quien era el que llegaba a robar la comida, quien era el que llegaba a matar al papá porque era soplón de la guerrilla, del ejército o de los paramilitares o porque fulano estaba infiltrado. En fin, hay muchas cosas por debajo de cuerda que la gente no sabe y que estas víctimas si las vivieron y que es muy difícil que se las cuenten directamente a uno.”

¿Cómo es el proceso para que las mujeres víctimas cuenten esos hechos?

“Con estas mujeres se hacen citas y en medio de la charla, en medio del trabajo artístico ellas van soltando ese dolor. Hay que entrarles con cuidado, con ciertas cositas que uno como artista sabe manejar para poder llegarles. Hay unas que no saben leer, otras que no saben escribir, analfabetismo que los malos usaban a favor para hacer sus bestialidades.” No es fácil pues estas mujeres vivieron el dolor en carne propia de ver que se le llevaban a un hermano, que se llevaran al papá en medio de la noche, sin saber quiénes, ni la razón y lo regresaran al otro día sano o al menos con vida, mientras que los niños yacían abrazados a la mamá toda la noche con angustia e incertidumbre.

“Por el simple hecho de que a un hermano le guste la izquierda o porque tenga unos pensamientos diferentes. Y si es así, pues los artistas tenemos pensamientos diferentes también, los artistas somos los revolucionarios… Y si fue revolucionario Jesucristo, ¿por qué no hemos de ser nosotros que no estamos de acuerdo con el sistema?” Muchas veces toca hacer de tripas corazón y a personas como Stella, les toca involucrarse con la política para lograr estos proyectos que pueden ayudar a las comunidades que lo necesiten. Hay organizaciones culturales que son ficticias y que se arman solo para formar objetivos económicos y no para reparar a las víctimas. “Por eso se hacen estos convenios, para intentar reparar a estas víctimas del conflicto armado.” Asegura Stella.

 

Aunque el teatro es su especialidad, les complementa a sus alumnos con música y baile. Al ritmo de un bambuco, bailan con la profesora Clelia Penagos. Al sonar de un tambor, cantan rajaleñas con el profesor Mauricio Diaz.

Esta es la verdadera labor social que algunos seres humanos hacen de corazón y no por fines económicos. La iniciativa cualquiera la puede tener, pero los años de experiencia, la paciencia, la pasión y la perseverancia no las posee cualquiera, mucho menos ahora, donde el mundo está en un punto crítico a nivel político, social y ambiental. En este contexto, reducir las desgracias y el dolor sí que lo valen.

 

 

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