El Pato, resistencia de la Zona de Reserva Campesina

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Las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) son una figura jurídica creada por la ley 160 de 1994 y son instaladas en territorios de características particulares , en la mayoría de los casos son claves en las coyunturas de las región.

La región del Pato esta ubicada en el noroccidente del departamento del Caquetá, municipio de San Vicente del Caguán, lleva este nombre por el río Pato el cual va desde el municipio de Balsillas hasta el municipio de San Vicente, es reconocido por ser una de las zonas de colonización mas importantes para la historia del movimiento agrario y por ser uno de los primeros pilotos de Zona de Reserva Campesina  (ZRC) a nivel nacional, hizo parte de la zona de distención concedida por el ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002) la cual comprendió una extensión de 42.000 kilómetros cuadrados con el fin de adelantar diálogos de paz con la ex guerrilla de las Farc. En la historia regional y nacional colombiana las referencias del Pato datan de comienzos de la década de 1960 cuando la región fue señalada como una de las cuatro “Repúblicas Independientes” que combatió el gobierno del ex presidente Guillermo León Valencia (1962-1966) en el marco de la llamada Doctrina de Seguridad y Defensa Interna, la cual consistía en una concepción militar del Estado y la sociedad los cuales buscaban acabar con todo acto insurgente y de revolución. Por mucho tiempo esta zona fue azotada por la violencia, hubo todo tipo de violación a los derechos humanos, masacres, persecuciones, secuestros, violaciones, extorsiones, además, durante mucho tiempo vivieron en el olvido por parte del Estado; El Pato, solo era recordado como una zona habitada por guerrilleros. En 1964 cuando el gobierno en cabeza del presidente Guillermo León Valencia como respuesta al surgimiento de las Farc, inicia la llamada Operación contra las Repúblicas Independientes, la cual inicio con el bombardeo a Marquetalia y siguió con la “Operación Pato”  donde se bombardeo la zona de El Pato, esta operación inició en febrero de 1965 y en marzo del mismo año la zona se vio militarmente ocupada. 

En la “Operación Pato”, participaron cerca de 4.000 soldados y duró cerca de seis meses, al cabo de los cuales la región quedo deshabitada, pues los colonos no tuvieron otra opción que escapar de la represión y persecución militar con el único propósito de salvar sus vidas; así lo señalaron muchos de los colonos los cuales pasaron por esta difícil situación. El Ejército cercó la región en lo que los militares llamaron, Operación Anillo, “Cuando el Ejército se tomo la zona, los campesinos trataron de abandonarla pero ya era demasiado tarde, por todas partes se habían puesto retenes militares, los campesinos se vieron aterrorizados por la presencia de los helicópteros, los bombardeos y el sonido de las ametralladoras”, así lo relató Orlando Alzate Gallego, en entrevista al portal Agencia Prensa Rural, “Yo fui supremamente torturado, colgado, en alguna ocasión de la Novena Brigada me llevaron a cavar la tumba, la cavé… pero afortunadamente todavía estoy vivo, no me mataron…”. La represión militar era tan fuerte que en los retenes impuestos por el Ejército se les decomisaba a los campesinos parte de su comida, ya que según los militares, mucha de esa comida era para alimentar a personal de la guerrilla.

Según José Jairo Gonzáles, Investigador y consultor. Pertenece a la Plataforma Sur de Organizaciones Sociales. Ha publicado numerosas investigaciones sociológicas sobre regiones de conflicto en Colombia, en su artículo “El Pato: una resistencia en la historia y en el espacio“, durante las fuertes arremetidas del Ejército corrían hacia las montañas a refugiarse únicamente con la ropa que llevaban puesta, allí permanecían inmersos en la zona selvática del Caquetá durante días, sus opciones para alimentarse eran los frutos de los árboles y de algún animal, que cazaban mientras esperaban la posibilidad de volver a sus fincas. En algunas ocasiones hubo gente que decidió caminar sin rumbo y por días en medio de la selva hasta llegar al municipio de Guacamayas, otros llegaron a San Vicente y algunos terminaron en Algeciras (Huila); este éxodo en la selva significó la muerte para cerca de 200 personas entre niños, mujeres y ancianos.

En esas condiciones tuvieron que vivir por mucho tiempo, “escondidos los que alcanzaban a esconderse pero muchos fueron torturados, están vivos de milagro, no habían leyes que valieran o derechos que se respetaran”. A pesar de esto, el movimiento agrario y las autodefensas campesinas no fueron liquidadas completamente sino que se transformaron en “guerrilla rodada o móvil” con un  inmenso apoyo campesino de respaldo lo que finalmente desembocaría en las nacientes las Farc. A mediados de 1974 se propuso un plan de pacificación en esta región ya que supone gran relevancia e importancia para el desarrollo de la economía regional dada su estratégica posición, en este contexto se produjo el intercambio de cartas entre el general José Joaquín Matallana y el propio Manuel Marulanda Vélez, comandante de la naciente guerrilla de las Farc.   

Historia y resistencia en el Pato, Caquetá

Según José Jairo, debido a  esta militarización la región de El Pato estuvo deshabitada por unos ocho años, en 1972 a partir de una iniciativa del Gobierno Nacional y Departamental, el propio general José Joaquín Matallana, señalado por ser uno de los implicados de la arremetida en contra de la zona y los habitantes de El Pato, organizó la “Operación Retorno”, en la cual participaron colonos desalojados luego de las operaciones militares de los años 1965 y 1966.

Pero la “Operación Retorno”, no fue una muestra de solidaridad por parte del Gobierno, más bien fue el resultado de lucha y marchas de campesinos despojados de su territorio y desterrados por las Fuerzas Militares en el desarrollo de la “Operación Pato”, una de las marchas más recordadas fue la llamada “Marcha por la Vida” en 1968, donde  participaron cerca de 2.800 campesinos, entre ellos 850 niños, durante seis días caminaron desde el municipio de Guayabal (Caquetá) hasta  la ciudad de Neiva (Huila).

Durante esa marcha, el Ejército no le permitió al campesinado acceder al auxilio de buses ofrecidos por algunas empresas de transportes de Neiva las cuales respondieron a sus solicitudes y extendieron su solidaridad a los campesinos que durante dos meses esperaron respuesta de los gobiernos Nacional y Departamental en la ciudad de Neiva, tiempo en el cual tuvieron que alojarse en el Coliseo de la ciudad; el 15 de noviembre, llegaron a acuerdos con los gobiernos, que les garantizaban su seguridad y la estadía en el Caquetá por lo cual retornaron a El Pato, cuando pisaron nuevamente las tierras caqueteñas se realizó una gran celebración que los habitantes bautizaron “El Retorno”, celebración que actualmente se realiza todos los años en el mes de noviembre celebrando el retorno a sus hogares.

Como resultado del plan de “Retorno a El Pato”, creció la población, la economía se vio  estimulada por la construcción de la carretera que de Neiva conduce hasta San Vicente del Caguán, la tala de árboles se volvió una practica de gran ingreso económico por el precio de las maderas finas, los aserradores explotaban las selvas; para la década de los 80, entraran numerosos compradores de madera a pesar de que el territorio tiene dos limitaciones de uso y tenencia,  la Ley Segunda de 1959, también llamada de Reserva Forestal, y la creación del Parque Nacional Los Picachos, en 1977.

En 1986, apareció en El Pato el Instituto Nacional de los Recursos Naturales renovables y del Medio Ambiente (INDERENA), que en acción conjunta con el Gobierno nuevamente intentaron desojar a campesinos de sus tierras, y a su vez iniciaron con los decomisos de madera, controlando la tala y la protección del Parque Natural pero simultáneamente, empezó la época de los cultivos ilícitos, “ya que para el campesinado era mas rentable cultivar amapola que extraer madera”, según Misael Guzmán, presidente de la Asociación Municipal de Colonos de El Pato (AMCOP), en entrevista para Agencia Prensa Rural.

En búsqueda de una organización y unificación de las juntas de acción comunal nace lo que hasta hoy se conoce como Asociación Municipal de Colonos del Pato (AMCOP); con el nacimiento de AMCOP, y a pesar de que el Conflicto político, social y armado continuaba siendo constante en la región, se logró que El Pato fuera considerada Zona de Reserva Campesina (ZRC), figura que apareció en el año 1996, y con esta organización ya constituida, se consiguieron muchas oportunidades para el campesinado, llevando a cabo una serie de proyectos que mejorarían la manera de vivir de los campesinos.

Durante este periodo se vio un desarrollo en la región en todos sus aspectos, la ganadería, el cultivo, se produjo también una reforma agraria, se construyeron puentes, aulas de colegios, alrededor de este proyecto piloto de ZRC nacieron cerca de 42 subproyectos; sumado a esto, el campesinado de El Pato en 1998, dos años después de la creación de la ZRC, se creo la Zona de Distención por el entonces presidente de Colombia Andrés Pastrana con el fin de adelantar el proceso de paz con las Farc en el intento acabar con el Conflicto político, social y armado colombiano con esa guerrilla.

Esta zona se creo en el año 1998 pero fue establecida en el año 1999, tenía un área de 42 mil kilómetros cuadrados, y comprendía  los municipios de La Uribe, Mesetas y San Vicente del Caguán en el departamento del Caquetá, según Edilberto Prieto Buitrago miembro de la comisión de AMCOP en el Pato: “la mejor época que vivieron fue cuando estuvo activa la zona de despeje ya que lograron trabajar con tranquilidad, se vieron alzas importantes en la producción de alimentos y frutas como el lulo, tomate de árbol, mora y aguacate”.

Hoy, El Pato es una región fuerte desde el punto de vista de las organizaciones que la habitan gracias a las iniciativas que han tenido sus pobladores, aunque el Conflicto político, social y armado no desaparece, sus habitantes han logrado sobrevivir y desarrollar procesos comunitarios que involucran el territorio, y le piden al Gobierno ser vistos como zona habitada por campesinos y no como zona de terroristas, como se ha hecho por años.

*Foto principal: Marcha. Fuente: Portal lasillavacia.com

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