El peligro del fanatismo político

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Desde hace varios siglos nuestro territorio ha vivido la violencia que ha marcado un hito imborrable en la historia del país. En los últimos años se ha logrado firmar un acuerdo entre gobierno y algunos grupos al margen de la ley con el fin de finalizar y dejar atrás largos periodos de violencia. Dentro de estas manifestaciones de violencia un termino que se ha empleado y que ha sido parte de nuestra historia es la violencia política, esto se entiende como actos lesivos a la integridad de una o varias personas como consecuencia del ejercicio de sus derechos políticos según Rafael Bolivar Grimaldos docente que ha trabajado temáticas del fanatismo.

El politólogo Sebastian Oviedo nos brinda un contexto en América Latina del fanatismo político.

De acuerdo con el informe mas reciente sobre violencia política de la Misión de Observación Electoral (MOE) entre 2011 y 2013 se produjeron 314 hechos de violencia política que afectaron al 13% de los municipios, de estas situaciones el 85% fueron amenazas, el 8% atentados; el 5% homicidios y el 1% secuestros.

El politólogo Oviedo nos explica que es el fanatismo político, como se ve en la sociedad y las problemáticas que se dan.

“Yo recuerdo que de camino a la casa de mi papa había un puente, yo iba con mi padrino y con unos vecinos, toda mi familia era y es conservadora. A los lejos vimos que venían los rojos , mi padrino inmediatamente se escondió conmigo debajo del puente, todavía cuando cierro los ojos me acuerdo como desde el puente caían las cabezas de nuestros conocidos. Tengo un hermano perdido desde esa época y aun no sé si sigue vivo o de su paradero.” Así cuenta con Luis Maria Blasquez un señor de 82 años que vivió en el sur del país durante la época del bipartidismo. 

En el campo de la psicología, Manuel Montoya Psicólogo y docente afirma “los fanáticos políticos se les ubica en el grupo de personas inseguras que tratan de recompensar sus sentimientos de inferioridad por la fuerza, el chantaje o la mentira tienen una baja capacidad de razonamiento no les permite generar respuestas que requieren de un discurso ofensivo-burlesco.”

El experto Enrique Echeburúa Psicólogo español catedrático de Terapia y Modificación de la conducta en la Universidad del País Vasco afirma que “El fanatismo es una actitud caracterizada por una adhesión intolerante a unos ideales (políticos, étnicos o religiosos) que pueden llevar en algunos casos a conductas destructivas. En las personas fanáticas hay una amalgama de componentes afectivos (la exaltación emocional), cognitivos (el valor absoluto de las creencias) y comportamentales (las conductas impositivas contra quienes piensan distinto). El predominio de la convicción emocional sobre la coherencia racional (pensamiento mágico) –las ideas son discutibles; las creencias, los lleva a la ofuscación de la conciencia, es decir cuando la persona sufre una pérdida pasajera del entendimiento y de la capacidad de razonar o de darse cuenta con claridad de las cosas.”

Fanatismo politico

Un evento que es importante mencionar la marcha por la paz del pasado 21 de enero con el fin de compartir un mensaje claro. “estamos en contra del terrorismo”. En la región de Antioquia un aproximado numero de 10.000 asistentes recorrían sus calles, el evento sirvió para manifestar en contra de algunas decisiones del actual gobierno de Iván Duque. Pero esta diferencia ideológica no fue soportada por varios asistentes.

Alan Garzón, un menor de edad que portaba una camiseta blanca con un mensaje que decía “No a la guerra de duque y Uribe” fue blanco de insultos y agresiones, por parte de un grupo de asistentes.

Ante estas agresiones el joven que cursa décimo grado del colegio solo se defendió diciendo “Yo soy menor de edad, no estoy provocando a nadie. Vine a manifestarme pacíficamente y ellos me están agrediendo” tomado de El tiempo. 
 
El pscicologo Montoya afirma que el fanatismo se identifica con sistemas autoritarios donde el chantaje, la represión y mayormente el miedo son utilizados para someter a la sociedad. Quienes no comparten sus ideales son considerados enemigos y exponen su integridad física y social a serios peligros que pueden terminar conduciendo al individuo a la cárcel o incluso la muerte.           

Siempre existirá una corrupción en la sociedad y estas buscaran los medios para seguir en el poder, el individuo fanático vive iluminado por su idea convirtiendo en un ser manipulable. El fanatismo no es beneficioso ni para el individuo ni para la sociedad, lo adecuado no es llegar a la obsesión con una ideología, es estudiarla y adquirir más experiencia sobre el tema, disfrutarlo sin los riesgos que conlleva un fanatismo político, afirma Manuel Montoya psicólogo.

“Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes” – Stephen Covey (escritor).

 

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