El periodismo en el marco del conflicto armado

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Por: Melissa Arciniegas, Sofía Cano y Paola Herrera.

 

Reclutamiento de menores, actos de violencia sexual contra mujeres y niñas como violaciones y torturas, desapariciones forzadas,  secuestro de civiles, trato inhumano a rehenes, desplazamiento y aborto forzoso, las mal llamadas “ejecuciones extrajudiciales”, asesinato de rehenes y masacres han sido algunos de los actos inhumanos cometidos durante el periodo del conflicto armado en Colombia. Pero de todo esto, ¿cuál fue el arma más letal? sin duda alguna, la información.

La carencia de ética profesional por parte de los periodistas, ha dejado tres víctimas fundamentales: la sociedad colombiana, la insurgencia y la verdad. El bombardeo mediático de información, ha dejado una profunda herida en la conciencia de los ciudadanos; que habitualmente se despiertan con alguna noticia que implica guerra, desastre y destrucción. Al notar diariamente este tipo de contenidos en la agenda mediática, naturalizan desgarradoramente la muerte y la violencia; el impacto social que debe tener el conflicto armado pasa a un segundo plano, en especial en la periferia urbana, donde la indiferencia es la “cura” a todo tipo de malestares.

Según el ensayista, novelista y columnista William Ospina, los medios se han quedado cortos porque solo transmiten hechos que impactan y conmueven pero que no clarifican a menudo las cosas. No se profundiza en las causas de los fenómenos pues no es fácil tejer el mapa de todas esas cosas. Se forja una realidad rutinaria de los medios, lo único que resta por hacer es rescatar la humanidad tanto periodistas como ciudadanos ante esta rutina.

En Colombia sigue siendo problemático comprender hoy el conflicto, debido a que es reiterada la construcción de versiones que apelan a imaginarios y estereotipos que invalidan los universos culturales de quienes vivieron la guerra. Los medios corporativos, empeñandose en su ardua labor de responder a los intereses de los grandes conglomerados del poder, presentan a los insurgentes como objeto de guerra, arrebatandoles completamente su humanidad. “Siempre primó la fuente oficial y se invisibilizaron las voces de las comunidades en muchos casos, no todos los periodistas pero sí fue la manera en que la prensa local, regional y nacional cubrió el conflicto” nos comentó Ginna Piragauta, docente y comunicadora social y periodista de la Universidad Surcolombiana.

Momentos antes del Documental "Para la guerra nada"

William Parra, periodista colombiano, en la presentación de su documental
‘Para la guerra nada’ en la Universidad Surcolombiana

En el marco del posconflicto, al periodismo se le suman nuevos retos, como lo menciona el jefe de redacción del periódico La Nación, Ricardo Areiza “El primer reto es la generación de escenarios de reconciliación, en medio de un país altamente polarizado, que pone en riesgo la implementación de los acuerdos de paz. La apuesta debe apuntar siempre a superar la guerra y permitir que haya justicia, reparación y garantías de no repetición. Esto significa que el periodismo tiene la obligación moral de reivindicar el derecho de las víctimas, evitar que sus voces sean opacadas e impedir el olvido. Reconstruir desde las víctimas el dolor de la tragedia, la preservación de la memoria histórica y la reivindicación ellas, son parámetros inaplazables para la prensa regional, testigo excepcional de estas tragedias”

El pasado sábado, 9 de Febrero en el marco de la celebración del día del periodista, William Parra, periodista exiliado político, presentó su documental ‘Para la guerra nada’  en el auditorio Olga Tony Vidales de nuestra Universidad Surcolombiana, este cuenta de manera cronológica lo nefasto que fue el conflicto en nuestro país y se puede evidenciar una contraposición en dos personajes que han influido en Colombia; la guerra y la paz.

 

Según William Parra, para narrar el conflicto es necesario ser insensible frente a lo que se está viendo, pero muy sensible al momento de contarlo a otros, en cuanto a relatar el posacuerdo afirma “para contar esto es necesario conocer el conflicto para así valorar lo que es el acuerdo y reconocer y trabajar porque se respete y se diga la verdad, esa siempre ha sido mi misión; contar la verdad. Por eso me ha pasado lo que me ha pasado, me ha querido matar el establecimiento, me han perseguido, he tenido que irme del país, todo esto por tratar de que la gente conozca la otra versión”

Ahora ya firmado el acuerdo y con la reintegración de las FARC a la vida política,  las noticias de masacres, tomas guerrilleras, atentados, batallas y secuestros se escabulleron un poco de la agenda mediática, por lo tanto, los periodistas tenemos como reto aprender a contar también la paz. Todo para la paz, para la guerra nada.

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