El Tropel, como acción política

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A lo largo de los años, hemos visto enfrentamientos entre la ciudadanía y cuerpos de policía en diferentes zonas de Latinoamérica, por distintas situaciones de orden político, social, cultural, económico que se viven en los países; no obstante, se ha caído consciente o inconscientemente en el error, de definir y alinear dichas confrontaciones con un sector de la ciudadanía, los estudiantes, lo que ha generado estigmatizaciones y persecución de todo tipo. Lo anterior, se refuerza por el limitado análisis que se le realiza a este tipo de manifestación desde su ámbito político y simbólico, para entenderlo sólo como una acción violenta sin sentido.

Se ha definido al ‘tropel’ de una forma burda, simplista y se ha creado un imaginario de rechazo e indignación por el acto en sí mismo, que por las razones que generaron estas vías de hecho. Por ello, se entiende desde mis palabras, y en construcción de tertulias con una fuente, como una forma de manifestación popular, de ejercicio autónomo de resistencia que usa el pueblo, indistintamente del sector social, ya que no sólo es el sector estudiantil, sino también, el sector campesino, el sector indígena y obrero quienes lo usan; es decir, casi que la mayoría de sectores populares en algún momento de su historia tanto internacional como nacionalmente, han usado esa forma de manifestación para organizarse, resistir y luchar ante decisiones injustas de los gobiernos.

Partiendo de la anterior de reflexión, tenemos el caso del Paro Nacional que tuvo lugar en Ecuador el 2019, como rechazo a un conjunto de medidas donde se adquirían cuantiosos préstamos por parte del Estado y se suprimían subsidios a la gasolina por medio del decreto 883. En consecuencia, gremios, sectores sociales y demás, generaron movilizaciones de rechazo a estas medidas y desembocaron en enfrentamientos con la policía, tan fuertes fueron los enfrentamientos que se decretó estado de excepción. Como resultado, se restableció el subsidio al combustible y se derogó el decreto 883.

Por otro lado, está el escenario chileno, donde se generó un estallido social, en rechazo al aumento de la tarifa del sistema de transporte público. Esto, como la punta de iceberg, ya que venía un acumulado de descontento e insatisfacción con la política de Chile, las bajas pensiones, el alto costo de vida, los precios elevados de los fármacos, entre otros. Desatando una masiva oleada de ciudadanos que se expresaron por medio de manifestaciones y disturbios. Dando como resultado, entre otras cosas, un Plebiscito para redactar una nueva Constitución Política.

Desde este sentido, de revolución y emancipación, parto para nombrar el tropel como una acción política, Diego Tatián, en una charla en la sede de Hijos por la Identidad, la Justicia, contra el Silencio y el Olvido (H.I.J.O.S) de Córdoba (Argentina), en el marco del Seminario sobre “La práctica docente como desafío social”, en su texto titulado, “¿Qué significa actuar políticamente?“, un acto político se puede definir como, “todo acto que produce un efecto en el mundo orientado a la emancipación colectiva de las personas; política es la posibilidad de no ser esclavos (del amo, del patrón, del capitalista, del militar, del burócrata, del mercado…). O también -positivamente dicho-, política es la construcción colectiva de la libertad, es la institución de la libertad pública”.

Unión Estudiantil 

Y en esta búsqueda de liberación, las vías de hecho como el ‘tropel’ son tomadas como un recurso para ser escuchados y tener una resonancia en la sociedad, cuando los caminos del diálogo se encuentran cerrados por acciones que el Estado ha perpetrado a lo largo de los años, como la corrupción, las masacres, la politiquería y el populismo.

No sólo en el ámbito internacional se usan las vías de hecho, también en el ámbito nacional y regional, podemos observarlas a través del ‘tropel’, no sólo en las universidades, sino por igual, en el campesinado, el indígena y el obrero, como respuesta a prácticas autoritarias del Estado, primando la represión antes que el debate y la discusión.

Por lo anterior, el ‘tropel’ no es simplemente un acto vacío de significado, sino que éste, se ve cargado de acciones que argumentan el por qué se toma ésta opciones como método para ser escuchados y generar cambios positivos en la comunidad.

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