Enemigo sin rostro

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Jairo Guzmán Trujillo es sobreviviente de una mina antipersonal ocurrida durante su servicio a las fuerzas militares de Colombia, su vida cambió drásticamente tras aquel día en que una mina no sólo se llevó una parte de su cuerpo sino que también lo que restaba de sus sueños. Casi 10 años después, con 41 años de edad cuenta que el papel principal de las FF. MM siempre ha sido derrotar al enemigo y confiesa que nunca pasó por su mente que un acuerdo de paz se logrará firmar.

Según Jairo, el papel de los militares en el conflicto siempre ha sido derrotar y dar resultados, aún cuando él siendo victima de ese conflicto.

Jairo Guzmán nació y creció en la capital huilense, desde pequeño su mayor sueño fue pertenecer al Ejército colombiano, quería ser un héroe de la patria, luchar por su país y defender a su familia “Recuerdo que mi mamá siempre me contaba que cuando tenía más o menos 8 años, siempre que veíamos a un soldado yo le decía que por favor me dejara con ellos”. En 1998, a sus 20 años ingresó a prestar servicio, duró año y medio allí, cuando salió no dudo un segundo en volver, quiso seguir su sueño e ingresó de nuevo como soldado voluntario en 1999, a lo que en ese entonces se le decía al soldado profesional, para cuidar a su familia, esperaba ansiosa y erróneamente llegar a la paz por medio de la violencia y él ser parte de eso. Los primeros meses en la Institución, afirma él que fueron muy duros, extrañaba a su familia, extrañaba salir, no se acostumbraba a su nueva vida y en varias ocasiones pensó en retirarse pero sabía que podía dar más, además acepta que sentía motivado al saber que perteneciendo a la Institución tendría beneficios económicos a largo plazo.

Con el tiempo fue normalizando los combates que tenían al menos una vez al mes, el que más recuerda es uno ocurrido en la línea en Algeciras que dejó como saldo 3 muertos, 2 de ellos grandes amigos suyos; Héctor Lara y Héctor Muñoz, y un cabo, también hubo 4 heridos pertenecientes también a las FF.MM. “La mayoría de veces caían más guerrilleros que soldados”  declara Jairo mientras intenta acordarse de otro combate que denomina como  “La toma más brava”, este ocurrió en el 2002 en la Inspección de Maito, en jurisdicción del municipio de Tarqui, en la que 32 guerrilleros, 2 soldados y una mujer fueron asesinados.

Durante sus más de 10 años siendo soldado profesional presenció alrededor de 20 casos de minas antipersonales, incluido el suyo. La utilización de minas antipersona ha sido frecuente en diversas naciones con conflictos armados internos, aunque están prohibidas a través del Tratado de Ottawa, firmado el 3 de diciembre de 1997 debido a todo el daño que estaban causando, aun así en varias ocasiones Colombia fue el país más afectado por estas según la HPN Red de practica humanitaria, su uso se incrementó de desde la implementación de la Política de Seguridad Democrática, durante la presidencia de Uribe Velez, con el fin de las organizaciones guerrilleras controlar el territorio, permitir el cultivo, procesamiento y distribución de narcóticos.

En su compañía tenían una perra que los ayudaba en la búsqueda y destrucción de las minas antipersonales, Luna se llamaba, después de un tiempo fue reemplazada por el grupo ENT (Estudio No Técnico) que consistía en atender las áreas sospechosas con la posible presencia de estas, Municiones sin Explotar (MUSE) y Artefactos Explosivos Improvisados (AEI) para así confirmarlas o cancelarlas, sin embargo Guzmán manifiesta que este no siempre funcionaba “eso en parte lo sembraban con una jeringa o con bolas de icopor entonces el sistema no las detectaba, cuando era con metal sí”. Según un soldado profesional activo desde Marzo del 2015 cuyo nombre fue reservado por petición propia, las estrategias no han cambiado mucho y comenta lo siguiente

El día que cayó en la Mina antipersonal se encontraba en una vereda de Garzón el 31 de Mayo de 2009, lo recuerda perfectamente y aún se nota en sus expresiones el dolor al volver a pasar por su mente aquel suceso. Él y sus compañeros iban detrás del concejal Armando Acuña, cuando Los guerrilleros, que fingieron ser militares, entraron a la sede del Concejo municipal y secuestraron a varios concejales, “caí en un hueco sin saber que, desgraciadamente me esperaba una mina”. Fue afectado más abajo de la rodilla, en su pierna derecha. Esa parte de su cuerpo se desprendió en el momento del estallido. Lo evacuaron y estuvo año y medio en proceso de terapia y recuperación en Bogotá para lograr volver a caminar. Pero él no sólo quedó afectado por perder su pierna; ese fue el comienzo de una nueva vida a nivel personal, familiar y laboral. “yo no quería vivir así pero fue la vida que me tocó” confiesa con amargor en cada una de las palabras que pronuncia. La institución le brindó una pensión por medio del Ministerio de defensa, no tuvo problemas para acceder a ella, según cuenta él. Ahora vive con su esposa y su hijo de 12 años, gracias a aquella pensión pudo comprar vivienda propia y regalarle a su madre un negocio.

Mediante la ley 1448 del 10 de junio de 2011 de nuestro país, se puede afirmar que los Soldados Profesionales que a causa de la activación de Minas Antipersonales resultan con amputación de alguno de sus miembros deben ser considerados víctimas del conflicto armado, aunque en la práctica este concepto resulta un tanto restringido en su aplicación, específicamente al momento de optar por una indemnización real, dado el riesgo asumido por éstos al ingreso a la Institución Castrense.

ARTÍCULO 3°. VÍCTIMAS. Se consideran víctimas, para los efectos de esta ley, aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del 1º enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas Internacionales de Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno.

En la ley 1448 también se han incluido dentro de esta acepción a los miembros de la Fuerza Pública, cuando en el parágrafo 1 del artículo 3 precedente, se establece:

Cuando los miembros de la Fuerza Pública sean víctimas en los términos del presente artículo, su reparación económica corresponderá por todo concepto a la que tengan derecho de acuerdo al régimen especial que les sea aplicable. De la misma forma, tendrán derecho a las medidas de satisfacción y garantías de no repetición señaladas en la presente ley.

La trayectoria de Guzmán en las FF.MM finalizó allí, después de haber iniciado en el Batallón #9 del Huila, varios años después fue trasladado a la costa donde estuvo en el Gaula de Santa Marta y Barranquilla, más tarde volvió a su tierra donde perteneció a Gaula Huila, que se especializa en la lucha contra el secuestro y la extorsión. Todos esos años siendo militar y donde todos los días sólo le pedían resultados, Jairo sigue afirmando hoy día “la única forma de derrotar es la guerra”. Aun cuando toda la sociedad colombiana ha visto los cambios tras el acuerdo firmado en La Habana, Cuba en 2016. El soldado que sigue activo en las FF.MM se manifiesta ante este tema

Esa guerra se encuentra actualmente degradada, pues ni el Estado ni los insurgentes han podido alcanzar sus objetivos siguiendo una vía militar, al contrario, sólo se ha afectado el desarrollo humano y se han obstruido las opciones de las personas y sus comunidades, se ha contaminado sus tierras, aunque según la Dirección para la Acción Integral Contra Minas Antipersonal Descontamina Colombia, 322 municipios han sido liberados de sospecha de minas, 2 departamentos han sido liberados totalmente y hay 134 municipios en intervención, también el número de víctimas de las minas antipersonales en nuestro ha disminuido de forma evidente en nuestro país entre 2006; 790 víctimas militares a 85 en 2018.

Este hecho no lo afectó psicológicamente, dice que su familia siempre le brindó todo el amor, la tranquilidad y el apoyo que necesitaba, también manifiesta “me sentía amado pero incompleto, y mi familia me completó, me llenaron de fuerza, valentía y sonrisas, así logré salir adelante.”

 

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