Envenenamiento de nuestro río madre: La Magdalena

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“Los ríos son las fuentes profundas de la cultura. Proteger el río es proteger la verdadera civilización, la vida en el planeta. Proteger la naturaleza es pensar en ese otro río, el río de las generaciones, a las que está desamparando una cultura de la impaciencia, de la avidez y del saqueo. Nosotros no sólo somos los defensores del río: Nosotros somos el río”.                                                                                                                                                                                                                                                                William Ospina Buitrago

La humanidad vive entre la espada y la pared, de cara al inminente peligro desatado por el rapaz capitalismo industrial. De un lado tenemos a las comunidades, quienes se apoyan en el “paradigma ecocéntrico basado en el estrecho lazo entre el ser humano – naturaleza y cuya razón de ser dista y va en contra de la ideología productivista de progreso cimentada sobre un desarrollo sostenible que disfraza los turbios intereses corporativos y, del otro lado está la lógica del modelo extractivista rapaz que con la construcción de este tipo de megaproyectos de energía hidráulica desata destierro de las comunidades de zonas aledañas, pobreza, ecocidio -entendido como destrucción del componente biótico- y ruptura del tejido social. 

Conforme a lo manifestado por el profesor Miller Armín Dussán Calderón, “El Gobierno Colombiano, a través del Consejo Nacional de Política Económica y Social -Conpes- del 2008, definió la construcción de varias Hidroeléctricas en diferentes lugares del país y al mismo tiempo determinó el sistema de financiación”. A su vez  “autorizó por tiempo indefinido a la Empresa colombo española Emgesa, (subsidiaria de Endesa y de propiedad mayoritaria de la italiana ENEL) para que con sus recursos propios y para su único y exclusivo beneficio, construya la central hidroeléctrica El Quimbo enmarcada por el Plan 2019 o Visión Colombia II Centenario, cuyas bases son la confianza inversionista y la seguridad democrática”.

El proyecto hidroeléctrico El Quimbo (PHEQ) está situado al sur del departamento del Huila en medio del verde infinito de la cordillera central y oriental. Su locación exacta remite al sitio geográfico denominado “El Quimbo”, a 1.300 metros sobre el nivel del mar, aguas arriba de donde confluyen las majestuosas aguas del Río Páez sobre las del río patria de La Magdalena. De acuerdo a la información consignada en la Ley 2 de 1959, la zona forestal de la Amazonia incluía una gran parte del área total de la represa El Quimbo, lo cual quiere decir que “el 95% de las 8586 hectáreas inundadas hacen parte de la Reserva Forestal Protectora de la Amazonía y del Macizo Colombiano”  agregó el docente Miller Dussán.

Luz Myriam nació en Neiva – Capital Bambuquera de América- el 3 de octubre de 1986. Su núcleo familiar en aquel instante lo constituían su madre, su padre, su hermana Diana dos años mayor, su hermano Jorge de veintiocho años y Juan Carlos; en promedio el más pequeño de todos con tan sólo veinticuatro. Los cuatro fueron criados al oriente de Neiva en una zona apartada del casco urbano de Vegalarga, exactamente en la vereda El Cedral y levantados en gran medida gracias a la bonanza del campo fruto de la extensiva labor de labranza adelantada por sus padres.

El hecho de que ellos no hubiesen asistido a la escuela, de que no contaran con un “bagaje académico” amplio y tampoco fueran los más letrados, no edificó en sí  un muro que impidiera el libre flujo hacia los sueños a alcanzar. Antes, en sentido contrario, todo ello propulsó el ímpetu de seguir al frente de la construcción del proyecto de vida familiar.

Su primer trabajo fue la pesca, la ejerció desde hace aproximadamente catorce años cuando junto a Melida -vieja amiga suya- encarrilaron sus pasos hacia el municipio de El Hobo con el ánimo de conocer a dos muchachos. Una vez estando allí en el pueblo, tras una breve presentación conoció a los dos chicos pescadores de apellido Cometta y desde entonces el compromiso con la pesca pactado sobre mármol fue tan fuerte que bajo ninguna circunstancia rondó por su cabeza la idea de migrar y/o desempeñarse en otro oficio.

Los rumores de que se iba a construir otra represa, es decir; el proyecto hidroeléctrico El Quimbo hicieron eco cada vez mayor en 2004. Algunos individuos, movidos por su ingenuidad sostenían que el embalse era benigno para el departamento en tanto traería desarrollo,  permitiría miniar y contribuiría a la generación de empleo en la región, sin embargo,  bastaba con echar un vistazo y escuchar a las voces provenientes de aguas abajo en la parte de Betania para darse cuenta  en cuestión de milésimas de segundos que tal embrujo no era otra cosa que un oscuro artilugio corporativo.

Pues EMGESA jamás emprendió la respectiva socialización del proyecto con las comunidades de Hobo, Campoalegre y Yaguara. Las personas de Puerto Seco asistieron a una reunión convocada por la mismísima corporación de carácter privado, en la cual el punto neurálgico o tema central de conversación giraba en torno a la oferta de empleos que traería consigo la construcción del embalse y a los requisitos que debían cumplir los pobladores si querían aspirar a uno de esos empleos de los que en su momento tanto hablaron.

“Nunca dijeron la veracidad de que la represa iba a ser de único propósito, que iba a traer esto, que iba a tener diferentes impactos. La gente se comió el cuento de que iba a ser lo mejor, el mejor desarrollo que iba a llegar al departamento. Nos dimos cuenta fue cuando empezaron con la construcción,  ahí se comenzaron a apreciar los diferentes impactos, vinieron los desalojos, empezaron las expropiaciones, la empresa no reconocía a los afectados; antes los empezó a sacar” sostiene Luz Myriam en tono bastante agitado.

Pescadores del municipio de Gigante sobre un lado del lecho del río

Fue  el verse envueltos en ese panorama alarmante y las palabras de aliento de algunas personas  las que impulsaron  a los pescadores de Domingo Arias – jurisdicción municipio de Paicol- y  Puerto Seco, zona rural de Gigante,  a tomar cartas en el asunto, a organizarse y a emprender una lucha de resistencia en contra del modelo minero energético reflejado en el caso particular del PHEQ.  Conscientes de la situación, vieron en la movilización una vía estratégica de hecho para exponer a la población poco o nada informada el estado crítico de sí mismos, de su actividad productiva y por supuesto el de los territorios devastados por el accionar de la lógica depredadora imperante.

Después del inicio de la construcción de la obra, a finales del año 2010 se empezaron a percibir los impactos en nuestro río madre de la Magdalena. Desde aquella época ya nada volvió a ser igual, la pesca no volvió a generar la misma cantidad de frutos de antes ya que de las noventa libras de pescado que atrapaba a diario, solo quedaba el recuerdo. El estruendo de la carga de explosivos sobre la margen del río, una de las actividades más frecuentes , provocó la muerte de cientos de pescados, el mínimo número de esta especie que sobrevivió, temeroso por el fragor prefería albergarse en las cuevas antes que salir en busca de alimento, sostuvo Luz Myriam junto a dos pescadores que viven en la ribera.

Una aguda crisis ambiental acecha a los pescadores de la zona

Pese a que los pescadores han manifestado durante muchísimo tiempo y aún siguen exponiendo la afectación, las pruebas no fueron en su momento ni han sido contundentes para los gobernantes. Tocaron muchas puertas, alzaron la voz para que los escucharan, se proclamaron pescadores, hijos del río y afectados por un proyecto que genera más contras que pros, lograron lo que muchos sujetos no han logrado. En virtud de esta actitud le resulta inevitable pensar en que el gobierno nacional y departamental priorizan en los intereses de la empresa en vez de velar por el bien común de la población en general.

El gobernador de turno Carlos Mauricio Iriarte fue una de las personas que los ayudó al asistir a la audiencia ambiental realizada en el municipio de Garzón y al manifestar que la empresa debía cumplir, sin embargo, para Luz Myriam las cosas no surgen del mero poder de la palabra sino que por el contrario, ellos deben encaminar todo su accionar, ejercer presión frente a los incumplimientos de la empresa. Es claro que “La licencia la otorgaron los antiguos entes de control, la avalaron para que se diera y se pudiera hacer  el embalse El Quimbo. Toda esa afectación se la debemos a los gobiernos mal elegidos por la misma comunidad que no han hecho sino cuidar sus bolsillos dejando de lado al pueblo cada vez más pobre, desplazado y sin importarle cual sea el futuro de ellos” aseguró Luz en un ritmo bastante agitado.

Emgesa en su afán por dar vía libre al llenado del embalse, actuó de manera no debida y cometió un manojo de errores garrafales.  La orden era clara, no se podía llenar hasta tanto no retirara gran parte de la vegetación en pie y demás materia orgánica producto de la tala indiscriminada para construir la presa. Mediante la resolución 0899 de 2009 el ministerio de ambiente autoriza un aprovechamiento forestal único en estas cantidades: 891.288,51 m³ de madera y 894.990,99 m3 de biomasa. Se deberá llevar a cabo aprovechamiento forestal en las 3.034 hectáreas localizadas por debajo de la cota 720 msnm, que quedarán cubiertas por el agua durante el llenado del embalse.No obstante, en contra de toda advertencia, la empresadesobedeció, emprendió el llenado y fue en ese preciso instante en que la corporación autónoma regional del alto Magdalena (CAM) se pronunció a través de un informe en el  que ratificó que “no se retiraron más de 50.000 metros cúbicos de biomasa y se dejaron en pie 1000 de material orgánico antes de proceder al llenado del embalse, generando la degradación de la calidad del agua, la destrucción de los sistemas bióticos y, entre ellos, la pesca artesanal afectando a más de 300 familias”.

Biomasa alojada en el interior de la represa El Quimbo

Estaríamos frente a un inminente riesgo de carácter ecológico, económico, ambiental y social desatado por la enorme capa de materia vegetal que reposa en su interior. En ese orden de ideas, en octubre de 2013,  el científico y experto en gestión sostenible de recursos hídricos Kashyapa A. S. Yapa (Ph.D. en Ingeniería Civil de la Universidad de California en Berkeley) en su informe técnico titulado: La hidroeléctrica El “Quimbo” es técnicamente chimbo , señaló:

El oxígeno disuelto en el agua del reservorio se agota poco a poco porque la vida acuática lo consume. Si la vegetación original del fondo del lago no fue retirada y/o si el río trae mucha materia orgánica pesada, el proceso de su descomposición consume el oxígeno del fondo, hasta su agotamiento. Así, las capas del fondo siempre están frías y sin oxígeno. Si hay mucha materia vegetativa en el fondo, su descomposición continúa mediante el proceso anaeróbico, produciendo gases como metano y sulfuro de hidrógeno, y el lago se vuelve apestoso.

En reservorios ubicados en latitudes cercanas a los polos, en otoño, el agua superficial comienza a enfriarse más rápido que en las capas profundas. Como la máxima densidad de agua ocurre a 4oC, cuando otoño cambia a invierno, las aguas densas superficiales, ricas en oxígeno, camina hacia abajo, enriqueciendo las capas profundas con oxígeno, por lo menos una vez al año. Esta inversión térmica de aguas no ocurre en embalses tropicales como El Quimbo, y sus aguas profundas se mantienen siempre frías y con poco oxígeno.

Después del primer año de llenado, se pronostican temperaturas de 27oC en la superficie y de 23oC en el piso de la toma de las turbinas. Y dice, oxígeno disuelto variaría desde 6 mg/l en la superficie a 4 mg/l a esa profundidad (un valor de 2 mg/l se considera crítico para la supervivencia de peces en los ríos). Dadas las características del embalse El Quimbo, esperamos valores más bajos de oxígeno a esa profundidad de 65m… Dadas las condiciones del embalse El Quimbo, estamos preocupados que, a largo plazo, sus aguas turbinadas tendrán poco oxígeno y bajas temperaturas que destruiría la vida acuática río abajo.

Los efectos negativos vertidos sobre la arteria fluvial de la nación no aguardaron en sala de espera, los escombros que se descomponen en el fondo poco a poco van envenenando el recurso hídrico. En los días en que abren las compuertas, surte un nuevo efecto que ocasiona otra mortandad de vertebrados acuáticos como consecuencia de la calidad del agua que está dañada, contaminada. Por ello, la  corporación propietaria de la obra, en función de resarcir de alguna manera el daño ambiental inyecta una dosis de oxígeno para que corra a la parte de Betania.  En el marco de un seguimiento y un muestreo adelantado por la autoridad ambiental competente del departamento;  La CAM,  demostró que el agua estaba sin oxígeno, así las cosas ningún animal propio del ecosistema por muy fuerte que sea puede sobrevivir a dichas condiciones.

Lo anterior no solo da cuenta que se han ocasionado afectaciones al componente biótico sino que a su vez ha impactado a las comunidades ribereñas, a las personas asentadas a orillas del Magdalena. Debido a la pésima calidad del agua, los pescadores no se pueden bañar, ni pueden utilizar el recurso hídrico para consumo diario porque en caso de hacerlo padecen síntomas derivados como vómito, diarrea y brote en la piel. Al no ser apta el agua para ninguna persona, los habitantes del área tienen que transportar el encarecido líquido vital desde la cabecera municipal de Hobo hasta sus ranchos.

Luz Myriam: símbolo de constante lucha y resistencia

La pesca en Hobo

Hacia 2015, cansada de la aguda situación económica por lo poco o nada que pescaba, luego de pasar por las duras y las maduras, de no tener dinero para enviar a sus hijas a estudiar y sin río para ejercer la pesca, decidió migrar al centro poblado de Neiva en busca de una nueva alternativa de subsistencia. Allí, llegó a la casa de su padre Jorge Eliecer Restrepo, quien les brindó acilo durante un buen tiempo. Luego de un par de días recorriendo varias avenidas y tantas calles al fin la búsqueda arrojó frutos, comenzó a trabajar haciendo turnos en casas de familia de siete de la mañana a siete de la noche pero todo esto se constituyó como un proceso complicado, pues el campo imprimía un ritmo y modelo de vida opuesto al que se maneja en la ciudad.

“Económicamente saber que uno trabajaba y todos los días al menos sacaba algo. Saber que acá (Neiva) uno llegó, trabajó y con lo poco que me quedó muchas veces tenía para darle un bocado a mis hijas. He aprendido a sobrellevar las cosas, no ha sido fácil, esa dura experiencia que dejó El Quimbo ha hecho que cada día me fortalezca más y diga hay que tener consciencia que estos proyectos de desarrollo no generan nada bueno sino un desplazamiento total. Esto causó una ruptura social porque destruyó, desplazó, dañó psicológica, económica y físicamente. Pude apreciar que los hogares de muchos compañeros se destruyeron al no tener con que sostenerse, entonces cada uno iba a parar a casa de familiares en busca de su vivencia”.

Su nivel de estudios de secundaria (sexto) asegura Luz myriam que en ocasiones se volvió un impedimento a la hora de conseguir empleo. Aspiró a varias vacantes, inscribió hojas de vida en distintos lugares pero las personas a cargo de la selección de personal las revisaban y en últimas le negaban el puesto según ella por no contar con el título de bachiller. Al percatarse de ello, se motivó a emprender sus estudios de secundaria el día sábado en la institución educativa Humberto Tafur Charry y años más tarde los terminó en la Institución Educativa Misael Pastrana Borrero.

En febrero del año en curso, es decir; hace exactamente cinco meses, por fortuna doña Luz Myriam aspiró y, gracias a su esfuerzo y perseverancia accedió a un empleo en el Colegio Anglocanadiense en el cual se desempeña todavía. Aun cuando para algunos sujetos insensibles el tema del Quimbo es un asunto del pasado, resta decir que en diversas regiones –algunas recónditas y otras no – hay cientos si es que no miles de personas abanderadas que a diario, ponen alma, mente y corazón a las luchas que giran en torno a la defensa de los territorios y buscan a toda costa el vivir bien/buen vivir de la amplia gama de comunidades.

En palabras de Jennifer Chavarro, presidenta de la asociación de afectados por el proyecto hidroeléctrico El Quimbo (Asoquimbo):

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