Familia Medina Charry: 32 años en búsqueda de la verdad y la justicia

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“La familia Medina Charry ha pasado 32 años en búsqueda de la verdad y la justicia sobre lo que pasó con ‘Tito’ como cariñosamente llamaban a Tarcisio Medina Charry; un joven estudiante de la Universidad Surcolombiana, apasionado por la lectura y la justicia social”.

La familia Medina Charry es una familia campesina originaria de la vereda Mesitas de Santa María, un municipio ubicado en el Noroccidente del departamento del Huila. Un domingo 28 de mayo de 1967, llega a alegrar el seno de ese hogar, Tarcisio; familia que estaba conformada por sus padres Tarcisio Medina y Marleny Charry, posteriormente por sus tres hermanos menores; Tito, como cariñosamente lo llamaban sus familiares, fue el mayor de cuatro hermanos, se caracterizaba por ser muy serio, callado, de pocos amigos pero eso sí muy amoroso con sus hermanas y su mamá; desde muy pequeños a cada uno de los hijos les tocó alejarse del vínculo familiar para poder ir a la ciudad y seguir estudiando; Tarcisio, desde los 7 años llegó al municipio de Palermo a estudiar, siendo éste el municipio más cercano a su lugar de residencia, siempre vivió con familiares de su padre y allí estudió la primaria e hizo hasta secundaria en el colegio San Juan Bosco.

Desde muy niño evidenció un gran amor por el estudio, la lectura y el liderazgo, especialmente en temas sociales, su hermana Paola recuerda de la siguiente manera el amor de su hermano por la lectura y su gran colección de libros, “Había una señora en Palermo que vendía gelatinas, doña Mira, y mi hermano de 12 años le pidió que por favor lo dejara trabajar vendiendo gelatinas; doña Mira le dijo que no, que cómo se le ocurría, si su papá le daba todo; él le respondió, que lo que pasa es que su papá no le compra libros y a él le gusta mucho la lectura y quería comprar libros con lo que ganara en las gelatinas; entonces doña Mira le ahorraba lo del mes de ventas y al final él iba y se compraba 3 o 4 libros y desde los 12 hasta casi los 19 años mi hermano tenía una colección de libros inmensa“.

Tarcisio fue becado durante todo el bachillerato. El colegio le daba absolutamente todo, porque era muy buen estudiante y siempre ocupaba el primer puesto, hasta que, sorpresivamente y en un acto de total rebeldía en último año de colegio dejó de asistir a clase y perdió el año. No se dejó ayudar de sus docentes, la razón que dio, fue que él no le iba a regalar un año al gobierno para irse a prestar el servicio militar; debido a esto, el padre se molestó mucho y no compartió su decisión así que le retiró todo el apoyo para que él culminara su bachillerato, es en ese momento cuando Tarcisio decide irse para Neiva y volver a repetir el grado perdido.

La cercanía de Tarcisio con la Universidad Surcolombiana inicia desde mucho antes de que él ingresara a estudiar en allí, porque vivía en el barrio Cándido Leguízamo, y además trabajaba allí cerca a la Usco en un taller de arreglo de aviones cuyo propietario era un familiar de los Medina Charry.

momentos de la vida de Tarcisio Medina Charry 

Tarcisio se inscribe en la Universidad Surcolombiana (USCO) a estudiar Lingüística y Literatura en 1987, gracias a su dedicación y amor por el estudio obtuvo un buen puntaje en las pruebas de Estado, su padre le insistió mucho que estudiara Derecho, que estudiara otra cosa, pero a él desde siempre le apasionó la lectura; en ese momento la Universidad Surcolombiana estaba muy relacionada con la actividad política y social del contexto, en especial sus estudiantes y profesores quienes estaban muy comprometidos con la transformación social porque visionaban un momento propicio en el país para introducir cambios significativos en el campo social, pero había bastante fraccionamiento y un contexto muy difícil, así lo relata Hernando Gutiérrez Hoyos docente de la Universidad Surcolombiana.

El día que lo desaparecen

El viernes 19 de febrero de 1988 Tarcisio llevaba 15 días de clases y según los relatos de sus compañeros esa noche solo tuvo una clase, entonces aprovecharon y se reunieron para entregar cuentas de la venta de ese día del Semanario Voz, periódico oficial del Partido Comunista Colombiano, ventas de las que él estaba a cargo; se reunieron y entregaron cuentas, a él le faltó vender dos ejemplares, así que se los llevó en su bolso. A las 8:45 de la noche, salió de la Universidad rumbo a su casa y de camino, fue detenido en una operación de requisa de documentos llevada a cabo por agentes de la Policía Nacional de Colombia, su hermana Paola recuerda lo sucedido ese día,

Tarcisio fue el que calmó todo ese día y le pidió a sus compañeros que se fueran porque confiaba que todo iba a estar bien y nada pasaría; seguramente en ese momento no dimensionó lo que le sucedería, él no imaginó que la arremetida que estaba teniendo el Partido Político de La Unión Patriótica le iba a afectar a él, desde esa noche ya han pasado 32 años de su desaparición.

Lucha familiar

Desde ese 19 de febrero inició la lucha de la familia Medina Charry en búsqueda de la verdad porque han sido muchos actos de impunidad e injusticia que les ha tocado vivir, para dar esa lucha consideran que ha sido muy valioso el acompañamiento de sus compañeros de militancia de la Junventud Comunita de Colombia (JUCO), el Partido Comunista Colombiano y la Unión Patriótica, pues les ha permitido obtener mucho apoyo, y consideran que en el momento de la desaparición de Tarcisio los estudiantes marcaron el inicio de un proceso muy duro que hasta ahora no ha cesado.

Mediante contactos con diferentes organizaciones sociales y todo un proceso de búsqueda, 10 años después salió una resolución de manera oficial donde se logró comprobar que la Policía del departamento del Huila sí estuvo involucrada en la desaparición de Tarcisio. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, después de casi 10 años de la desaparición le solicitó al Estado Colombiano que se diera respuesta de la ubicación del cuerpo de Tarcisio, que explicara qué había sucedido con él, así mismo, pidió que se abriera un proceso jurídico en contra del subteniente y de la Policía; y de allí sale la resolución de los 48 meses de prisión, de los que el subteniente no pasa ni un solo día en la cárcel porque ya lo habían retirado de la Policía; además, él tuvo la forma de insolventarse económicamente, de tal manera que tampoco hubo una reparación económica por toda la situación presentada y ahí quedó todo.

La incertidumbre que vive la familia de Tarcisio es constante y se debe a la injusticia de este caso, a no saber hasta el día de hoy lo que pasó realmente, no haber podido tener la posibilidad como cualquier ser humano de poder encontrar su cuerpo y darle sepultura dentro de sus creencias, es eso lo que no les ha permitido hacer su duelo.

¿Cómo recordar a Tarcisio?

“Yo siempre les digo a las personas que en mi caso yo siempre lo recuerdo con mucha alegría, en medio del dolor que puede generarme el pensar en él, siempre pienso en él como una persona aunque muy callada, muy alegre, muy sensible y ese recuerdo es el que siempre trato de transmitirle a la gente con la que hablo, yo les puedo hablar de él como hermano dentro de mi vínculo familiar, pero, a veces me trato con gente que trató con él y es tan diferente la imagen que tengo yo de él como familiar a lo que esa persona que quizás tiene como amigo, yo me acuerdo que ellos le decían Tacho y nosotros en la casa siempre le decíamos Tito. La imagen que también tengo construida de él dentro de su militancia y lo que hacía aquí a nivel estudiantil, que es lo que de pronto me ha contado Israel y los otros compañeros que estudiaron con él.” Comenta Paola Medina.

Mural Tarcisio Medina Charry

Han pasado 32 años y aún no se tiene ni una pista de su paradero; paulatinamente Tarcisio Medina Charry se fue convirtiendo en un referente para los jóvenes activistas de la Universidad Surcolombiana.

 

*Todas las fotos pertenecen al álbum familiar de la familia Medina Charry

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