Historias no contadas del conflicto armado

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El conflicto armado en Colombia nos afectó a todos de manera directa e indirecta; según el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la población civil es la que más afectada se ha visto con aproximadamente 23.937 muertes de civiles. 

Aún se conserva vivo el recuerdo y las fotografías que durante más de 36 años se han guardado con todo el cuidado posible, pues la familia Herrera Polanía quiere mantener viva esa imagen de aquel hombre amoroso, trabajador y muy dedicado a su familia que un día partió de forma inesperada, por culpa del conflicto armado que ha sufrido el País por más de 50 años. Así lo recuerda Elcy Herrera Polania, sobreviviente, a quien el conflicto le arrebato a su padre cuando ella tan solo tenia 10 años de edad.

En el sur del Departamento del Huila se encuentra ubicado el Municipio de Suaza, está situado sobre el costado occidental de la cordillera Oriental de los Andes colombianos y al sur oriente del Departamento del Huila, conocido actualmente por su tradicional Sombrero Suaza” ademas de ser denominado como el “Valle de las Orquídeas”, debido a su sensacional paisaje, rodeados de los guaduales que alguna vez inspiraron al compositor  Jorge Villamil.

Esta zona sufrió la crueldad de la guerra dejando a muchas familias desoladas y al borde de la desesperación debido a la muerte y desaparición de sus familiares; la Vereda Picuma ubicada al Sur del Municipio de Suaza vía Florencia, fue dominada a mediados de los años 80  por las Farc-Ep, las muertes y masacres eran el común denominador en los territorios alejados. El pueblo vivía en una situación de incertidumbre de lo que pudiera pasar con sus vidas. En algunas ocasiones en horas de la madrugada independientemente el día, la guerrilla tocaba a la puerta de las casas y era un deber levantarse o habría consecuencias; pedían que les hicieran comida, los dejaran dormir hasta que amaneciera o para el peor de los casos le quitaban su dinero. Los guerrilleros se conocían cada zona, por lo tanto sabían la cantidad de habitantes que la poblaban, el nombre de cada quien y en lo que trabajaba, cobraban las llamadas “vacunas” a cada persona dependiendo de sus ingresos. La intervención del ejército era casi nula y cuando lo hacían la población se veía afectada debido a los enfrentamientos.

Algunos adolescentes de la vereda se dejaban seducir por falsas ilusiones propuestas por los integrantes de los grupos subversivos, ofreciendo exuberantes cantidades de dinero, algo que obviamente no sucedería. Muchos terminaban dejando sus fincas, alejándose de sus padres para ir al combate, y al final terminaban muertos o sin posibilidad de salir de la selva, según cuentan habitantes de la zona.

habitantes de Suaza y Altamira honran la muerte de las victimas.
Habitantes de Suaza y Altamira honran la muerte de las victimas. FOTO: La Nacion

El día 3 de febrero del año 1983, sucedió lo que se temía en la Vereda Picuma, un grupo de guerrilleros asesino a dos personas de la localidad sin ningún tipo de explicación, entre los que se encontraba el Padre de Elcy Herrera Polanía que con tan solo 10 años sufrió está perdida y lo narra así:

  • “Ese día jueves a las 8 de la noche nos dijeron que a mi papa lo había matado la guerrilla en una tienda cercana, en esa tienda se reunían las personas porque era la única parte central de la vereda, donde se dejaban los encargos y las remesas; mi papá vivía de la agricultura con mi abuelo paterno, entonces ellos tenían que recoger los jueves en la noche unas tulas o empaques, para el viernes cargar el frijol, la yuca y el maíz era de lo que se vivía en esa época; entonces mi papá ese día bajo por las tulas y fue cuando llegaron unos hombres armados hicieron acostar a todas las personas que habían en ese lugar, a mi padre y al Señor dueño de la tienda fue los que asesinaron con disparos en la cabeza. A pesar de que yo era pequeña y pues todos salieron corriendo, yo corrí más o menos unos cinco metros y me acordé de mi hermana que estaba pequeña e iba a quedar sola, así que me devolví y me quedé con ella mientras todos mis hermanos pequeños se fueron, mi mamá desesperada porque realmente no sabía que había pasado, mis abuelos vivían al lado de mi casa y mis tías también, los cuales se fueron acompañando a mi mama, yo pensé  fue en  mi hermanita así que me quedé con ella.”

La vereda quedo consternada por la situación que se había presenciado, pese a que dichos actos eran comunes, lo que más sorprendió fue la manera en como acontecieron en plena plaza de mercado. Las familias de Darío Herrera, el Padre de Elcy Herrera y Abelardo Ibáñez, los hombres asesinados ese día, quedaron afectadas en todos los aspectos, cada uno era quien llevaba el sustento de su familia que además de sus esposas contaban con una gran cantidad de hijos, don Abelardo con 10 y Darío con 6, sus esposas a partir de ese momento tuvieron que hacerse cargo de los gastos y sacar a sus hijos adelante a pesar de que no estaban acostumbradas a este tipo de situaciones.

Elcy la niña mayor de todos los hermanos le toco mezclar sus clases de la escuela con labores permanentes en la casa, ayudaba a su madre Lucia a cuidar de sus hermanos y prácticamente tuvo que crecer con el dolor de la muerte de su padre y con responsabilidades de adulta. A pesar de todas las adversidades nunca les falto nada, ni el estudio, Doña lucia siempre fue una mujer consiente, quiso que sus niños salieran adelante, a pesar de que en esa época eran pocas las personas que ponían a los niños en el colegio, ya sea por la situación económica, o porque no hacían el esfuerzo.

Elcy creció con remordimiento hacia los autores de la muerte de su padre y prácticamente a todas las personas que portaban armas, siempre vivía a la defensiva y como popularmente se dice “no se dejaba de nadie”, ni siquiera de los guerrilleros que deambulaban por la vereda. Ella cuenta un acercamiento directo que tuvo con el asesino de su Padre, a quien debió soportarlo y verlo llegando a su casa.

  • “En la zona había un guerrillero encargado de ese territorio, él era muy temido por  la gente porque era muy malo y pues según decían él fue uno de los que asesinó a mi papá, cuando yo tenía 16 años un día me encontraba sola en  casa, el lugar estaba solo porque ningún vecino se encontraba cerca, yo cómo era la mayor tenía que hacer el aseo, eran como las 2 de la tarde me encontraba haciendo oficio, cuando salí de la sala y en la parte de afuera vi a un tipo, así como como Rambo el de las películas, yo lo vi y de una vez caí en cuenta que era el hombre que había matado a mi papá, el tipo me pidió agua, —yo le dije que no tenía, —me dijo como que no tienes si ahí dentro hay una nevera y debe tener agua; —yo le dije pues tengo, pero no la tengo para usted; —entonces me dijo, ¡ay! pero es que es toda alzadita no, y además ha crecido cuando yo la conocí era pequeñita; —yo le conteste, usted que creía que porque mato a mi papá yo no iba a crecer, —entonces me dijo, yo no hice eso, quien le dijo esa mentira. En ese momento yo sentí que el tipo me iba a pegar un tiro porque es que estaba lleno de armas, yo realmente tenía miedo, pero en medio de ese miedo saque valor para decirle esas cosas; después de eso yo di media vuelta y me entre a la sala, a los pocos minutos salí y ya no estaba, entonces cerré las puertas de la casa y me fui corriendo a la cancha de la vereda, en esa época era una cancha de tierra y en ese lugar se reunían los niños jugar, y ahí estaban mis hermanos, solo sé que corrí y llegue a ese lugar muy asustada.”

Con el transcurso del tiempo Elcy ha aprendido a perdonar y a superar las adversidades que se le han presentado en el camino, pese a que ella en la actualidad tiene una vida normal con su familia y su cotidianidad, existen momentos en los cuales se llena de tristeza y también situaciones en las cuales está a la defensiva de lo que pueda suceder, a lo que ella afirma que ese comportamiento lo adquirió debido a la muerte de su padre.

 

En Colombia el conflicto armado con la guerrilla de las Farc-Ep duro más de 50 años dejando a miles de familias afectadas quienes fueron los que pagaron las consecuencias de la guerra. Según el CNMH (Centro Nacional de Memoria Histórica) los asesinatos selectivos son los que más se presentaron en el transcurso de la guerra en cuanto a tipo de violencia contra la vida con 177.719, una cifra muy alta y que al igual que en la familia de Elcy Herrera dejo secuelas que marcan de por vida. En la mayoría de los atentados contra la integridad física en Colombia los responsables han sido grupos armados viéndose afectaciones en la población civil y combatientes en estado de indefensión dando un número aproximado de 94.579.

 

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