La producción de piña, una apuesta por la Paz en el poblado Héctor Ramírez

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Construir paz en un territorio memorizado por el conflicto significa una transición crucial hacia las posibles alternativas de conciliación, a pesar de todo, este reto ha sido aceptado por excombatientes que actualmente residen en el poblado ‘Héctor Ramírez’ del municipio La Montañita (Caquetá) quienes a través del cultivo de piña apoyan día a día a la terminación del conflicto.

El calor incesante se siente desde que se parte trayecto hacia el municipio de La Montañita, en el departamento del Caquetá, aquel departamento escondido entre verdes montañas y el azul de los ríos, el mismo que guarda relatos del conflicto armado, disputas por el control de los cultivos de coca y que es saqueado por la ambición extractivista petrolera de multinacionales como Emerarld Energy, quienes se disputan recientemente el reservorio de petróleo con campesinos de Valparaíso. Tal vez, es ese conflicto político, social y armado el que le permitió hacer parte del proceso de dejación de armas, el tránsito a la legalidad y la preparación de la reincorporación de las Farc-Ep a la vida civil con la presencia de 2 Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) en el Caquetá.

Llegamos a la Montañita, municipio al cual pertenece la zona veredal de Agua Bonita, una de las más exitosas y nombradas desde los Acuerdos establecidos en el gobierno de Juan Manuel Santos. El ambiente es sofocante en todos los aspectos, iniciando por su clima húmedo hasta el sentir la acogida calurosa de la gente que amablemente nos indica dónde encontramos camino para llegar a Agua Bonita; pareciera no ser un destino desconocido, pues todos tienen respuesta de cómo llegar.

El objetivo inicial era conocer a profundidad el proyecto productivo de piña realizado por excombatientes, sin embargo, al mirar sus casas llenas de grafittis y color, y la economía del pueblo, era inaceptable dejar de percibir todo un proceso cultural y organizativo que allí se lleva, por lo que Federico Montes, líder del Partido Farc en el Caquetá, nos expresó, “Nosotros tenemos aquí tres formas organizativas, la social que es la Junta de Acción Comunal, la económica que es la Cooperativa, y la política que es el Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, todas están legalmente constituidas”.

Luego de firmar el acuerdo final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz estable y duradera,  y dar inicio a el día D, aproximadamente 300 excombatientes llegaron al lugar que se suponía sería un área temporal para vivir mientras se completaba el desarme de la antigua guerrilla, pero se llevaron la sorpresa de encontrar un potrero despoblado, sin rastros de servicios públicos básicos, ni vivienda digna. El incumplimiento por parte del gobierno empezó a notarse, por lo que Marcos Gonzáles, encargado del Comité de turismo dentro del poblado, reitera que desde un inicio todo lo han realizado por sus propias manos.

Poblado Héctor Ramírez-Galería Fotográfica

Marcos Gonzáles, es la persona indicada para acompañarnos a hacer el recorrido, mientras caminamos notamos cada una de las transformaciones y logros que han alcanzado. Todo ha sido un proceso de construcción social. Desde un inicio cuando llegaron y notaron ese potrero desolador comprendieron que su primera causa colectiva en la vida civil era la edificación de sus casas. Por lo tanto, cada uno cedió un millón de pesos de los dos que el Gobierno les otorgó, con eso compraron los materiales necesarios para construir en medio de barro con cartón yeso (drywall) y tejas de zinc lo que poco a poco ha ido tomando forma de hogar, y más ahora, ya que desde del 15 de agosto del 2017 se terminó la figura legal de las ZVTN lo que ha permitido que  las familias de los excombatientes vivan con sus hijos en el poblado.

La siguiente infografía ayuda a comprender las etapas del proceso de dejación de armas, el tránsito a la legalidad y la preparación de la reincorporación en el marco de la  Zonas Veredales Transitorias de Normalización y Puntos Transitorios de Normalización (PTN)

Así mismo como edificaron sus casas ha sucedido con todo lo que adorna la antigua zona veredal Agua Bonita, pues las costumbres colectivas que guarda consigo el movimiento fariano les permitió distribuirse el trabajo, crear una economía y repartir en partes iguales los resultados del trabajo de cada uno, de esta forma han logrado conseguir el acueducto, la panadería, la fritanguería, la miscelánea, la zapatería, el restaurante, la tienda comunitaria, la marranera, los tanques de piscicultura, la planta de frutas y sobre todo, un piñal, que ha protagonizado toda la economía colectiva del poblado.

Marcos, nos cuenta como tomaron la decisión de producir piña, y los inicios de esta,

Este piñal es el primer cultivo que se encuentra en el Caquetá de la variedad MD2, mejor conocida como piña Oro Miel; mientras caminamos entre las aristas de cada mata comprendemos por qué este lugar se ha convertido en un atractivo turístico, es admirable la participación de los excombatientes en las ZVTN/ETCR tras la implementación de los acuerdos y el aceptar los retos actuales como el cambio de fusiles por herramientas agrícolas para la producción de piña y posibilitar una paz territorial. Esta apuesta por la paz y la agricultura ha permitido que turistas visiten el poblado y se sumen a la producción, recolección de piña y faciliten el voz a voz de todo el trabajo que se realiza en este espacio.

El cultivo tiene alrededor de 2 hectáreas de matas de piña, al cual acuden alrededor de 3 a 5 excombatientes dos o tres veces a la semana, eso depende de los pedidos que se tengan y del tiempo de la cosecha. Los días de trabajo infaltables son los martes, al que han denominado como “Día comunitario” donde salen alrededor de 70 o 90 personas a trabajar en el piñal o a dar “pico y pala” a la carretera para garantizar buenas condiciones de movilidad a quienes los visitan. Ese día, todos salen a trabajar tanto hombres como mujeres porque la disciplina que obtuvieron en las filas del movimiento fariano ha permitido que todos se encuentren en igualdad de condiciones. Las mujeres no se estigmatizan y los hombres no se sobrevaloran.

Al notar el avance de este centro poblado, los excombatientes se dedicaron a cultivar y a capacitarse para cada vez ser más productivos, de esta manera fueron tenidos en cuenta desde El Proyecto Territorios Caqueteños Sostenibles para la Paz del Fondo Europeo para la Paz, el cual se implementó en enero de 2018 y ha mejorado las capacidades locales para la producción, transformación y comercialización de productos de la región. De esta forma el proyecto en el cual se ve involucrada la cooperación portuguesa, el Instituto Marquês de Valle Flôr (IMVF), La Red Nacional de Agencias de Desarrollo Local de Colombia (ADELCO) y la Agencia de Reincorporación (ARN), ratifica el apoyo al punto 3.2 del Acuerdo de Paz, mediante la construcción de una planta de transformación de fruta.

Al llegar a esta planta observamos que cuenta con cuarto frío, selladora, oficina, sala de primeros auxilios y la maquina despulpadora, esto ha permitido explotar la productividad del cultivo de piña y procesarla obteniendo la transformación de la fruta a través de mermeladas, arequipes, crema de whiskey y la misma pulpa empacada al vacío. La planta se ha convertido en un sueño materializado para los excombatientes que esperan aprovechar la cosecha de piña para transformarla en sus productos y tener un sustento de vida digna a través de esta. A pesar de la existencia de esta planta, los excombatientes sienten vergüenza, o al menos eso dice Marcos, que, “El mismo gobierno colombiano no haya sido capaz de contribuir con sus necesidades y a cambio venga a hacerlo organizaciones internacionales”, y agrega que la Unión Europea ha visto con buenos ojos todo el trabajo que ellos han realizado con el propósito de no coger otros caminos.

La planta de procesamiento de fruta hoy en día da trabajo a 7 excombatientes, así mismo los demás habitantes del poblado Héctor Ramírez han creado un modelo socialista donde cada uno está encargado de un comité; por ejemplo, en el restaurante trabajan dos personas, en la panadería otras dos, en el piñal tres personas y así sucesivamente hasta garantizar el funcionamiento de un mercado colectivo que supla las necesidades comunitarias y sostengan la cooperativa Coombuvipac, la cual recoge todos los fondos del poblado y se encarga de suministrar la alimentación semanal para cada persona y pagar mensualmente 5 millones de peso al dueño del predio.

Toda la configuración socioespacial que hoy tienen los excombatientes del poblado se respalda en la productividad de sus cultivos y en la expresión cultural que han maximizado desde la terminación de las hostilidades y el cese al fuego, ya que el tiempo que dedicaban a la guerra ha sido sustituido por muestras culturales y artísticas como danzas o cantos que cada uno de los integrantes del poblado ha hecho relucir desde sus tradiciones regionales de origen. En este nuevo escenario se plantea una cultura estructural de la paz importante para el desarrollo del posacuerdo con el propósito de fortalecer la democracia y sobre todo el reconocimiento de los derechos constitucionales como organizaciones sociales que han asumido un compromiso con todo el país y, al mismo tiempo, se transforma sus posibilidades de alcanzar condiciones de vida digna.

Willington Quiroz, Enlace Territorial del Sistema autónomo de defensa comparecientes FARC y Coordinador del comité de cultura del Centro Poblado Héctor Ramírez, se toma este espacio de reflexión y finaliza con éste mensaje,

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