La resistencia de la pesca artesanal ante la contaminación del río Magdalena

Comparte

La contaminación del río Magdalena es una problemática ambiental que afecta el oficio del pescador y distribuidor de pescado, sin embargo, esto no les impide ofrecer calidad a sus clientes.

En procura de mantener vigente su tradición, el ejercicio de la pesca artesanal como patrimonio inmaterial de la Nación, ha motivado a los pescadores para ingeniárselas y conservar sus productos frescos, acusando precaria intervención de la administración municipal y departamental. Al respecto, Fernando Gómez, quien trabaja como pescador hace mas de veinte años, afirmó, “Nunca ha habido ayuda estatal; acá nosotros vendemos pescado de manera artesanal de muy buena calidad, nosotros le hemos pedido a las administraciones y en este caso, le pido al Gobernador del Huila y al Alcalde de Neiva que nos miren. Nosotros somos un lugar turístico y necesitamos mejoras en nuestra infraestructura para así poder seguir mostrando una cara bonita de Neiva y el Huila”.

De acuerdo a lo anterior, mantener una estabilidad entre  precio con satisfacción del cliente, es la mayor prioridad si se quiere vender el producto que sea, en este caso, tratándose de pescado, un tercer punto de quiebre es la salubridad. Por eso, la mayoría de los comerciantes y pescadores artesanales enfatizan en que el río Magdalena, está siendo contaminado debido a prácticas ajenas, lo que conlleva a una disminución de pescado, y por ende, de clientela; tomando en cuenta además, que  tienen que competir con almacenes de cadena, tal como sucede con los campesinos en las plazas de mercado. Sin embargo, la confianza ha sido un baluarte para que, tanto campesinos como pescadores, sigan contando con la fidelidad de sus clientes.

Puerto de pesca, Neiva.

Dado que el sector piscícola tiene gran importancia en las dinámicas de la economía huilense, la problemática de contaminación que tiene el río Magdalena llevó a que fuese declarado sujeto de derecho por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales(ANLA), ante la indiscriminada adjudicación de licencias ambientales en todo el territorio nacional y la construcción  de represas como El Quimbo y Betania; además, de los vertederos de basuras  que terminan desechados en él. Sobre ese tema, Miller Amin Dussan, representante legal de ASOQUIMBO, precisó que “En el afán de generar energía de manera igual en un principio, se autorizó el llenado del embalse de El Quimbo sin retirar la biomasa. Precisamente con esa contaminación del rio Magdalena se destruyeron los sistemas bióticos y por ende de la pesca ”. Tal como lo declara el también docente de la Universidad Surcolombiana, “cuando se construye una represa los peces no suben, es decir se pierde el proceso de producción y en consecuencia destruye toda la variedad de peces del rio”. 

Sumado a lo anterior, un factor determinante para el daño ambiental es la minería, en donde se usa un mineral tóxico para la salud de los peces y las personas, este es el mercurio. En cuanto al mercurio hallado en peces, la preocupación de pescadores y clientes pasa por la toxicidad de este elemento en los organismos humanos al ser expuesto a altas cantidades del mismo, según la Organización Mundial De La Salud, en un articulo publicado en marzo de 2017 llamado El mercurio y la salud, existen dos grupos específicos con alto riesgo ante la exposición al mercurio, entre los que están las personas que practican la pesca como trabajo u oficio. Además del mercurio encontrado en algunos peces, a la problemática ambiental que acecha al río, se le suma la adecuación del espacio donde laboran algunos pescadores en cuanto a los protocolos de seguridad establecidos a nivel nacional por motivo de la pandemia Covid-19, sin los cuales no podrían estar laborando. Elkin Muñoz, distribuidor de pescado en el Puerto de Las Damas hace mas de treinta años, asegura que, “Las estrategias usadas para garantizar el cumplimiento de lo decretado por el Estado, van desde el uso de tapabocas, alcohol y el distanciamiento físico con los clientes“. Elkin, también expresa su inconformidad y rechazo ante el problema de contaminación que tiene en vilo su empleo y el de las demás personas que consiguen su sustento y el de sus familias de esta manera. afirmando que, “según mi criterio, el Río se está contaminando cada día más porque no hay una entidad que lo proteja de verdad, por la desinformación, por la ignorancia de las personas, pero principalmente porque no le produce plata al Gobierno entonces no lo cuidan ni lo protegen.”

la salubridad alrededor de la venta de pescado no necesariamente tiene que verse afectada por la contaminación del rio, puesto que los pescadores artesanales en aras de proteger su medio de sustento se han organizado mediante la Asociación de Pescadores Artesanales, en procura de tener participación social en todo lo que tenga que ver con su oficio. tal como sucede con los comerciantes ubicados en el Puerto De Las Damas, quienes no cuentan con agua potable por lo que deben hacer uso de motobombas, e incluso la compra de purificadores de agua. Frente a ello, los pescadores de la zona, resaltan la importancia de poner en marcha la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), como método de purificación del preciado líquido. Al respecto, la Corporación del Alto Magdalena (CAM)  deja ver en su Plan De Acción Departamental 2020-2023 que solo veintidós de treinta y siete municipios que conforman el departamento del Huila han implementado la PTAR, exceptuando a los municipios de Neiva, Pitalito, La Plata y Garzón, los cuales aportan el 70% de la contaminación que reciben las fuentes fluviales mas cercanas a estos. 

La otra cara de la moneda

Ante las acusaciones de algunos pescadores artesanales sobre la responsabilidad de las represas en la contaminación del rio y de paso la del pescado, la respuesta de el Ministerio De Minas Y Energía, la de la  Autoridad Nacional De Licencias Ambientales(ANLA), y la de la Corporación Autónoma Del Alto Magdalena(CAM) fueron valoradas y transcritas a partir de la sentencia de tutela de primera instancia divulgada por el señor juez Víctor Alcides Garzón Barrios en octubre de 2019 sobre los derechos ambientales del rio y la responsabilidad en la protección del mismo que recae en las instituciones anteriormente nombradas. 

De acuerdo a lo señalado con anterioridad, el Ministerio de Minas y Energía a través del ministro Diego Mesa Puyo, concluye que “Los ríos no son sujetos de derechos fundamentales porque la teoría de derechos de la naturaleza no es concordante con el ordenamiento jurídico colombiano, toda vez que el mecanismo de amparo fue diseñado por el constituyente para proteger a las personas y no a los ríos…”. La ANLA por su parte no considera que existan irregularidades en las obligaciones ambientales ya que así como “ha realizado el respectivo seguimiento al proyecto, señalando que no se presenta eliminación de especies de faunas en el área de influencia del proyecto” también considera que “La Sociedad Emgesa ha realizado la aplicación de las medidas de fauna conforme a las fichas de manejo y el plan operativo de manejo de fauna como consta en los reportes de cumplimiento ambiental…”  por ultimo, la CAM, ha enfatizado en que “Una cosa es el problema planteado y resuelto por la Corte Constitucional con relación al rio Atrato, Cauca, Bogotá y Amazonas, en donde se declaro a estos ríos como sujetos de derecho y otra muy distinta el caso del rio Magdalena en que no se ha demostrado la situación grave y critica de afectación ambiental y ecológica…”  Así que, estas declaraciones dejan ver que, más allá de las garantías necesarias por las que luchan pescadores y canoeros con el fin de conservar su trabajo, están los intereses económicos de industrias influyentes en el país. 

Comparte