La salud mental y los ex combatientes guerrilleros

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“La principales consecuencias y afectaciones de una mala salud mental es que impiden que la persona pueda lograr desarrollarse y alcanzar sus metas y objetivos (…) los procesos se van a ver retrasados”, afirma Susana Rojas, psicóloga con experiencia en procesos de reintegración y reincorporación.

Si bien es cierto salud mental y física van de la mano y son importantes, según el Artículo 3 de la Ley 1616 del 2013, la salud mental se define como un “estado dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la interacción de manera tal que permite a los sujetos individuales y colectivos desplegar sus recursos emocionales, cognitivos y mentales para transitar por la vida cotidiana, para trabajar, para establecer relaciones significativas y para contribuir a la comunidad”. Es decir, la salud mental es la determinante en gran parte de la toma de decisiones; de la capacidad de discernir; de la capacidad de manejar las situaciones y de controlar emociones.

En una persona que ha participado en actos violentos y conflictos bélicos es de vital importancia cuidar y tener en cuenta la salud mental, puesto que de no ser así desencadenaría consecuencias negativas en el proceso de reincorporación y acrecentaría problemas como la falta de control de impulsos y trastornos mentales como la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático. En un excombatiente (ya sea guerrillero, paramilitar o militar) la salud mental afecta en gran medida la forma de relacionarse; de adaptarse a  la sociedad; de adelantar proyectos de vida ; y de funcionar y desarrollarse en los distintos contextos en los que se desenvuelve el sujeto.

Casika Atahualpa

Casika Atahualpa es una ex combatiente guerrillera del bloque sur de las ya desmovilizadas FARC- EP. Hija de una humilde familia campesina de las Riveras del Río Putumayo. Actualmente, forma parte de la dirección local de Neiva del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común y es periodista empírica de NC-Nueva Colombia Noticias. Atahualpa, en su proceso de reincorporación a la vida civil, ha tenido que vivir la estigmatización y asegura que a pesar de ese tipo de acciones, ella no se deja acomplejar y que a cualquier lugar al que ella asiste no le avergüenza decir que fue guerrillera. Casika asegura que no ha sufrido de depresión, ansiedad o estrés postraumático, sin embargo, cuenta que tiene secuelas de los bombardeos y de los aviones que sobrevolaban durante su participación en la guerrilla.

Cuando una persona que se decidió por una vida de lucha armada, más tarde opta por realizar un proceso de desmovilización y de posterior reincorporación, se ciñe a unos acuerdos y a su vez se compromete a la construcción de un proceso social, económico, político y cultural. En el caso de los acuerdos firmados entre el gobierno del ex presidente Juan Manuel Santos  y las FARC- EP en el año 2016, según el punto 3.2.2.7. Garantías para    una    reincorporación    económica    y    social    sostenible se pactó un acompañamiento psicosocial por parte del gobierno. El sociólogo Aldemar Macias Tamayo en entrevista con El Digital cuenta acerca de la importancia del apoyo psicosocial en las zonas veredales donde se reintegraron muchos ex combatientes.

Susana Rojas es una psicóloga especialista en familia con experiencia de 5 años trabajando con personas en proceso de reintegración y reincorporación. Para Susana, el poder abordar estos temas es importante porque en la medida que la persona logre estabilizarse y lograr un equilibrio en su salud mental, va a lograr llevar a cabo un proyecto de vida exitoso; de lo contrario, las consecuencias en el proceso de reincorporación son nefastas. En entrevista exclusiva con El Digital, la psicóloga habló acerca de las consecuencias y afectaciones de una mala salud mental y, por el contrario, de una buena salud mental en el proceso de reintegración y reincorporación del ex combatiente guerrillero.

En el proceso de reincorporación y reintegración a la vida civil un ex combatiente guerrillero se enfrenta a desafíos como procesos de alfabetización, formación, socialización e inserción laboral, pero ninguno de estos procesos pueden desarrollarse de manera positiva y eficaz si no se le da la debida importancia a la dimensión psicológica y social de la persona.

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