La voz de una comunidad que intentan silenciar

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“Un líder es un negociador de esperanzas”- Napoleón

Llegando a los límites del casco urbano del municipio de Isnos, ubicado en el sur del departamento del Huila, se encuentra el barrio Emiro Barrera, allí vive la señora María Bianey Muñoz Valencia, más conocida como “La Pola”,  quien se ha destacado en su comunidad por su liderazgo. Doña Bianey, desde sus 14 años de edad se ha ido vinculando a las labores sociales y es reconocida como una de las líderes sociales del municipio.

Dos hombres, Cristian y Felipe, tres mujeres, Cristina, Natalia y doña Pola son los integrantes que conforman su familia. “Cuando uno es un líder innato y ejerce su papel es complicado. -Haciendo referencia a las consecuencias que esta labor le ha traído-. Ejerzo el liderazgo por defender a las clases menos favorecidas. Los líderes somos la voz de las personas que callan por temor.”

La señora Bianey, habla sobre su familia y los sacrificios que se requieren hacer para asumir bien su labor, “El oficio trae grandes consecuencias, uno descuida a la familia y se descuida a uno mismo. Está expuesto a que las personas lo critiquen, si se hacen 99 cosas buenas y una mala, critican la mala pero no valoran las 99 buenas.”

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), a través de la Organización de Coordinación de Asuntos Humanos (OCHA), en Colombia durante el 2017, más de 12.000 personas han sido víctimas de amenazas o intimidaciones; las zonas más afectadas son Antioquia con más de 2.196 casos, Nariño con 1.977 casos, Valle del Cauca con 1.424 y Chocó con 847.

Las intimidaciones no son algo ajeno para doña Bianey, ya que a partir de denuncias que hizo para defender los recursos de su municipio, la hostigaron a tal punto que tuvo que dejar su pueblo natal para proteger su integridad.

“El 28 de abril de 2018 me encontraba en el parque trabajando como usualmente lo hago con la venta de boletas. Según me informaron mis compañeras un sujeto estaba preguntando por mí, ellas inocentemente creyeron que él quería comprarme boletas y le dieron razón de mi paradero; aproximadamente a las 7:00 de la noche, el hombre se me acercó y con palabras soeces y dándome golpes en el pecho con su dedo me dijo que si yo era “la sapa” que estaba atacando al consorcio por los medios de comunicación y que ya sabía que le pasaba a los sapos; ahí mismo yo también le respondí y la gente se percató que me estaban haciendo una amenaza, inmediatamente se tapó la cabeza y se fue.” Recuerda Bianey

Así fue que “La Pola”, se enteró que habían personas interesadas en callar su voz. Sin embargo, a pesar de lo sucedido, ella siguió insistente en su denuncia, desafortunadamente el episodio se vuelve a repetir, “El 19 de junio me encontraba nuevamente en el parque y se acercaron dos sujetos en una motocicleta preguntando por mí, llevaban cascos y gafas, motivo por el cual no pude reconocerlos. Me acerqué a preguntar qué se les ofrecía y con su vehículo aún encendido, me dijeron que me habían ido a vigilar -poniendo sus dedos sobre los ojos- y se fueron.”

El 16 de julio, recibió una llamada de la Personera municipal pidiéndole que se acercara a su oficina para comentarle que habían recibido una llamada en la que amenazaban a varias personas, y ella, se encontraba en la lista. Debido a que la situación se volvió más compleja, el 18 de julio todos los que recibieron la amenaza pusieron la demanda en la Fiscalía General de la Nación. El 9 de agosto, hubo un consejo de seguridad social en el municipio y participaron varias entidades como Ejército, Fiscalía, Policía, etc. Allí también se encontraban otros líderes de Isnos amenazados; lo curioso era que la Fiscal dijo que no tenía idea de las intimidaciones que había recibido doña Bianey.

“El Alcalde quería hacer entender que allí no estaba pasando nada, que el problema era por un lío de faldas –aunque él también había recibido amenazas- inmediatamente le dije que no era mi caso, que ya había puesto la denuncia porque se presentaron en varias ocasiones las amenazas.” Comenta María Bianey.

A partir del 16 de agosto varios hombres misteriosos con vestimenta ordinaria, botas de caucho y en motocicletas visitaban la casa de María Bianey, que afortunadamente no se encontraba allí. Este fue el motivo por el cual dejó de frecuentar su propia vivienda. El 22 de agosto fueron miembros de la Unidad Nacional de Protección (UNP) a realizar una entrevista para analizar la situación en la que se encontraba.

Ante la presión vivida, la inquilina que tenía La Pola decide abandonar la vivienda, quien asegura que todas las noches desde las 11:00 de la noche hasta las 4:00 de la madrugada, hombres vestidos de civil con fusiles, en motocicleta rondaban la casa, “Desde entonces a mí me ha tocado moverme porque donde esté me buscan, he escuchado que ya sabían en qué sitio estaba, que supuestamente en Bogotá. Los primeros dos meses fue muy difícil.”

Duele salir de la tierra de donde uno es, donde la gente lo conoce, porque uno no se ha ido robando o matando a alguien, sino por defender los intereses del municipio, pero lamentablemente la corrupción del país es así, si uno habla vea lo que pasa.

La problemática de las amenazas varía por distintos motivos y hacia diferentes personas; uno de las más preocupantes es hacia los líderes y lideresas sociales. Durante los últimos años han sido víctimas de múltiples intimidaciones y en el peor de los casos asesinatos. Las cifras de los homicidios cometidos contra estas personas son distintas dependiendo de cuál organización se obtengan los datos; por ejemplo, según el conteo de Pares desde la firma del acuerdo de paz hasta el 25 de enero, van 212 asesinatos a personas con actividades de líderes sociales. Por otro lado, La Defensoría del Pueblo, había reportado 311 líderes asesinados, contando desde el 1 de enero de 2016 al 30 de junio de 2018.

Lo que está sucediendo es un asunto que demanda el mayor nivel de atención y articulación del Estado. Mi máxima preocupación es que los riesgos advertidos por la Defensoría se han materializado ante los ojos de todas las autoridades; y esto viene sucediendo desde el mes de marzo del 2017. Una alerta desatendida, es una muerte no evitada; una muerte no evitada, una violación directa al deber de proteger los DDHH. Eso es lo que ha sucedido”, dijo el Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret Mosquera.

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