Llegó la paz

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Un perfil de Ramiro Walles, ex combatiente de las FARC-EP

A don Ramiro Walles Bocanegra lo conocí el 27 de Octubre del 2018 mientras posaba con traje blanco y sombrero suaceño en la tarima del parque principal de Algeciras, Huila. Dos cosas llamaron mi atención en ese preciso instante; la primera, que el tan distinguido pueblo de la oleada del conflicto armado compartía ese sábado un espacio de integración junto a reincorporados, ciudadanos y entidades como la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y el partido político Farc; y, la segunda, ver a un excombatiente con micrófono en mano cantando un bambuco a la Paz. El excombatiente era don Ramiro, un señor de 62 años nacido en Zona rural del municipio de Campoalegre, un hombre carismático, considerado líder social y que a pesar de su pasado ha aprendido a sonreír.

En medio de una sonrisa airada y manos entrelazadas, Ramiro Walles recuerda su infancia; fue criado en la vereda las pavas “a mucho honor”-dice él- donde realizó sus estudios de primaria, pero como toda historia de un niño que vive en el campo, Ramiro tuvo que trasladarse a Campoalegre, la capital arrocera del Huila, para terminar sus estudios en el colegio Luis Angel ferro, sin embargo, solo logró cursar ahí hasta el grado tercero de bachillerato.

El ruido de canciones y corridos populares, pito de camiones y el habla de transeúntes conformaban el espacio sonoro de aquella conversación que se realizaba desde una cafetería de Algeciras, Huila. Ahí, don Ramiro busca rescatar desde las profundidades de su memoria, el inicio de un sueño deportivo que a cualquier niño aficionado a su primera bicicleta le puede ocurrir, e incluso, más tarde su gusto por este deporte lo obligó a salir de su territorio; a sus 13 años, en plena época de los años 70, construye sus primeros pinitos en el ciclismo inspirado por el gran Boyacense Rafael Antonio Niño, quien destacó su ruta de triunfos con la versión número 20 de la Vuelta a Colombia en 1970. Ramiro se traslada a Cundinamarca y desde ahí empieza a ejercer el deporte que en su época le trajo grandes triunfos a nivel local y nacional, a la par en ese territorio del centro del país decidió terminar el bachillerato en la Institución Educativa Departamental Hernan Venegas Carrillo de Tocaima, Cundinamarca.

-“Mi otro sueño era ser médico”. Dice, sin resignación alguna.

Y después del ciclismo, supuestamente, este sueño también lo cumplió, pero de una manera muy particular. A sus 16 años (1972), ingresó a las células clandestinas de las Farc, que para la época contaba con tan solo 8 años de fundación. Motivado de una lucha armada que combatiría la desigualdad social y terminaría con la persecución del campesinado, Ramiro Walles ingresa por voluntad propia.

–“yo soy campesino y me daba cuenta que cada vez éramos más perseguidos por el mismo Estado mientras el rico día a día se hacía más rico, así que escogí esta vida político-militar para darle la lucha al Estado  y tratar de aliviar un poco la situación de los más necesitados.”

¿Y el sueño?

Hijo de Januario Walles, un guerrillero fundador de las FARC-EP, perseguido por el gobierno en Marquetalia, con nombre de guerra “Oscar Reyes”, además, uno de los primeros en llegar a la zona oriental del Caquetá. Ramiro reconoce una razón más de la inevitable decisión que había tomado para su vida, llega a las filas con su motivación de lucha en la sangre, perteneció al bloque oriental de la columna móvil Teófilo Forero, la columna más temida por los Colombianos.

Con pocos años de adolescencia, y empezando como estudiante de las células bolivarianas, acepta una solicitud influenciado por su padre, el secretariado y un camarada de nombre “Jacobo”, esta solicitud manifestaba, la oportunidad de ir a Brasil a estudiar medicina en la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (UniRio), con la financiación completa por parte de ellos, pero con el compromiso de venir a Colombia y trabajar con la causa.

Ramiro acepta, empaca su corta vida en maletas hacia un nuevo país donde pone en práctica la disciplina absoluta que había aprendido en el Movimiento Bolivariano; por lo cual, su vida en el exterior no la consideró dura, pues ya contaba con una rutina que giraba alrededor del claustro de la universidad y la clínica donde hacia sus prácticas. Así, obtuvo su título profesional alrededor de sus 23 años y regresa a Colombia, para cumplir la promesa de servir a las Fuerzas Revolucionarias de Colombia.

Su vida profesional la desempeñó una parte en la selva, y a pesar de que en las filas no había privilegios ni privilegiados, su oficio le ofrecía flexibilidad porque lo obligaba a desplazarse hacia varios frentes a realizar sus actividades médicas, desde amputaciones hasta acompañamientos de quienes requerían los servicios; por ejemplo, acompañar a su camarada Alfonso Cano en recuperaciones. Esta flexibilidad, le trajo consigo grandes beneficios y uno de ellos se ve reflejado en sus últimos años donde comienza a operar en el casco urbano, pues dentro de la organización tenía papeles para estar afuera y para estar adentro de la selva, sus llegadas eran planificadas ya que le tocaba capacitar a grupos de enfermería para multiplicar los servicios. Esto le permitió darse a conocer entre la comunidad Algecireña y tener algún aprecio, según comenta él.

Su paso por las cadenas montañosas del Caquetá, del departamento del Huila y el Putumayo, le dejó muchas historias que contar. Don Ramiro, recuerda muchas de estas historias vividas en angustia; cuenta que militarmente participó en muchas tomas guerrilleras como la de Gigante en 1999, en Hobo con un asalto del avión donde se encontraba el Senador Jose Eduardo Gechem, que duró 6 años en cautiverio, el conocido asalto a Miraflores en el 2001 en la capital de Neiva e incluso en Algeciras, pueblo que hoy habita. Entonces, todos estos acontecimientos le generaban bastantes angustias, pero hubo uno en específico que se detiene a detallar.

-Recuerdo qué saliendo de lo de Hobo, solo hubo una compañera herida, porque fue muy fácil para nosotros; y, mientras íbamos hacia la cordillera, me ubica el helicóptero, me ataca a ráfagas hasta que la camioneta sale de la carretera y llego a una alcantarilla donde veo la oportunidad de sacar a mi compañera rápidamente y refugiarnos ahí, si no ese día nos rematan porque el avión duro rafagueando unos 15 minutos. En ese momento sentí morir.

Recuerda también, a inicio del siglo XXI cuando hubo una reunión de alto nivel en Santana Ramos (Caquetá) donde visualizaron que las Farc tenía que actuar con fuerza en el ámbito político. Hubo una orden desde el Secretariado donde se ponía como objetivo militar a los alcaldes y políticos del país, lo que llamaron como el “Plan pistola”. Al llegar esa orden, a don Ramiro personalmente le tocó ir a traer a los políticos y llevarlos a una parte alta de la Cordillera donde se les advirtió que debían renunciar en 24 horas y si no lo hacían, serían considerados objetivos militares. Para ese período estaba Rigoberto Sánchez Tamayo en la alcaldía de Algeciras, y tras la renuncia de ellos, integrantes de la farc y don Ramiro tomaron los puestos, él el de concejal durante año y medio.

El amor en tiempos de guerra

Entre burlas y risas, Ramiro dice haber tenido más amores e hijos que Diomedes, oficialmente tuvo tres compañeras sentimentales y con cada una de ellas tuvo hijos como fruto de amor. Pero, en sus últimos años se enamoró de una compañera de guerra de 26 años de edad. Ellos se conocieron en la misma columna, pero sin pensar en un futuro juntos iniciaron su noviazgo bajo discreción porque los reglamentos de las FARC son muy estrictos, por ello pasaron por muchos momentos de tensión; Uno de ellos, fue cuando se estaba realizando una cumbre de mandos en el cual su pareja se encontraba de seguridad y desafortunadamente cayó herida en una confrontación con el ejército; sin embargo, luego de la recuperación decidieron que no era bueno mandarla al combate y se les dio la oportunidad de formar un hogar; como dice don Ramiro, “el destino quiso ponernos juntos” o sino la historia había sido de otro modo.

Sin embargo, al año y medio de haber conformado su hogar, la compañera de Ramiro es asesinada durante un operativo militar el 17 de julio del 2015; a pesar, de haber hecho un acuerdo con el Bloque al que pertenecía para que la dejaran descansar de la parte militar y solamente atendiera la parte médica. Ese sería un último operativo.

A un año de firmar el proceso de paz, le dan la misión que se supone presionaría al gobierno para acelerar el proceso de Paz, y el objetivo era el batallón de alta montaña de Balsillas (Caquetá).

-Entonces, a mí me tocó hacer la logística. Porque allá uno no puede decir que no quiere.

Cuando todo estaba preparado y se encontraba de camino llevando el aparato explosivo en una nevera, es descubierto antes de cometer el atentado. Don Ramiro fue condenado a 40 años de cárcel por los delitos de rebelión y terrorismo. Al mes de ingresar a la cárcel de Rivera, se encargó del colectivo político que organiza a la guerrilla del patio primero, en el que había 25 guerrilleros. Ramiro tenía la responsabilidad de manejar ese grupo con charlas diarias sobre el proceso de paz, la cumbre de Yarí y el plebiscito, con en el que dice, “haber sentido morir preso por el aterrador resultado”.

-Casi me muero de tristeza, sentí que perdía mi derecho a la libertad y que nunca iba a volver a ver la calle, empezando tenía 60 años y estaba condenado a 40.

Su momento más feliz fue cuando salió de la cárcel; Ya cuando se aprueba el acuerdo de paz, la renuncia a la lucha armada y su transformación en movimiento político trasladan a don Ramiro a la zona veredal Mesetas, hecho que ocurrió después de 3 años de cárcel del cual afirma no arrepentirse porque se salvaron muchas vidas. Desde ese momento salen a flote sus expectativas por las que hoy estoy trabajando: Actualmente está radicado en el corregimiento El Paraiso del municipio de Algeciras, porque fue la última zona de incidencia en los últimos 25 años, se encariño de esta región y la acoge como su pueblo, allí la gente conoce sus costumbres y él conoce las de ella. Se encuentra felizmente casado y tienen dos niñas y, se le reconoce a nivel regional como un líder social, mérito que asume con una felicidad muy grande porque ve ahí plasmado los 56 años de lucha armada, el sacrificio de su padre y el de todas las tropas para poder que el pueblo tenga una esperanza de cambio e igualdad social.

Cómo cambio su vida después del proceso de Paz

Sin siquiera poner las palabras de su boca, nombra rápidamente: Libertad. Agradece al proceso por tener este derecho fundamental ya que le dio paso a compartir con su familia y aportar a la construcción de paz desde sus talentos. Así, conforma junto al ciclista Carlos Alberto Vargas, la escuela de formación deportiva en ciclismo Carlos Alberto Vargas “Pira”, en honor al mayor exponente de este deporte en Algeciras. En la Escuela actualmente tiene 26 niños participantes y beneficiarios gracias a la aprobación del proyecto que fue presentado a la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN) con el fin de fomentar reconciliación entre reincorporados y la comunidad Algecireña; los niños y jóvenes entre 5 y 16 años han sido testigos de la entrega de 7 millones de pesos  por parte de la ARN en materiales como cascos, protectores, uniformes, caramañolas, llantas, y demás elementos de ciclismo que fueron aprobados en diciembre del 2018 y que ha fortalecido deportivamente la escuela a tal punto de tener a 4 niños que están representando al Huila en campeonatos nacionales.

Carlos Alberto Vargas, dice que gracias a la aprobación del proyecto por la ARN de Ramiro Walles se ha revitalizado el ciclismo de la zona rural de Algeciras, porque los participantes cada día se encuentran más motivados y además, ayuda de manera importante a la paz porque están trabajando con el futuro de estos niños y jóvenes.

También, está trabajando en el desarrollo del plan de salud del municipio de Algeciras, para mejorar esa problemática que arrastra a todo el país con la propuesta de un plan de 10 años con los recursos del posacuerdo; además de las múltiples actividades sociales y culturales, Ramiro está aspirando al consejo del municipio, como integrante del partido político FARC, esta vez sin actividad bélica.

Cómo llegó la paz

Inicialmente pone a Dios sobre todas sus capacidades y agradece la virtud de ser polifacético, lo que hasta ahora me ha quedado muy claro. Desde los 12 años le gustaba la música, tocar instrumentos y cantar, hasta que se fue consolidando esta idea e incluso participó en festivales Vallenatos realizados en la plaza Alfonso López de Valledupar, tocando acordeón. 

La paz llegó, inicia como una necesidad de aportar un granito de arena en la parte cultural y la construcción de paz, por lo cual fue compuesta en bambuco donde se ve plasmado lo que quiere ver antes de morir y lo que quiere que sus hijos vean: un país diferente que le abra las puertas a la democracia y a la justicia social.

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