Los inconvenientes de las ciclorutas en Neiva

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Varios años atrás, los ciclistas de la ciudad recibieron algunos espacios “adecuados” por parte de la administración municipal. Sin embargo, al paso del tiempo estos espacios empiezan a sufrir daños en su infraestructura, y de paso, generan inconvenientes que impiden la tranquila circulación de los biciusuarios.

El uso de los medios de transporte alternativos, principalmente los eco-amigables, ha venido en aumento desde hace varios años atrás. Las razones principales por las que las personas han empezado a cambiar su hábito de transporte van desde la posibilidad de economizar gastos, disminuir tiempo en el trayecto de un lugar a otro, por recomendaciones médicas o iniciativa propia por mejorar su salud y por aportar un grano de arena al medio ambiente disminuyendo los gases contaminantes que emiten los vehículos automotores.

Dentro de estas alternativas, la más usada, debido a que es económica y práctica para el uso y “parqueo”, es la bicicleta; precisamente el incremento de usuarios de bicicletas en diferentes ciudades ha llevado a las administraciones a formular políticas y programas que promuevan su uso. Dos ejemplos puntuales de esto es que, a nivel nacional, en 2016 se sancionó una ley que incentiva el uso de la bicicleta, (Ley 1811 de 2016), la cual otorga incentivos a quienes usen este medio de transporte con regularidad. Otro ejemplo es que, en la capital del país se formuló un proyecto de acuerdo que fue aprobado por el Concejo Distrital para la creación de la política pública de la bibicleta.

En Neiva, en el Plan de Desarrollo para el periodo 2016-2019, se pactó como meta dentro del componente de “Transporte y Movilidad” la construcción de 60 kilómetros de cicloinfraestructura distribuidos en distintos sectores de la ciudad, entre ellos la Carrera 2 desde la calle 26 hasta la 64, la Avenida La Toma entre carrera 16 y Avenida Circunvalar, y la Avenida Inés García de Durán.

Tomado de Plan de Desarrollo Neiva 2016-2019

Desde el año 2017 se iniciaron las obras de adecuación de estas vías destinadas a los ciclistas y tan pronto se inauguraron hubo críticas por el modo en que lo habían hecho, aludiendo a que no correspondían a ciclorutas ya que no estaban separadas de la vía para los vehículos (Caso Avenida Inés García de Durán), o que era irresponsable ubicarla sobre el andén (Caso Avenida La Toma). Sin embargo, al revisar el Manual de Señalización Vial del Instituto Nacional de Vías – INVIAS se encuentra que todos los casos presentados en Neiva encajan en su definición.

El documento define las Ciclorrutas como “…una red de vías para la circulación de bicicletas entre un origen y un destino y puede estar compuesta por Ciclovías, Ciclobandas y Ciclocalles.” De igual manera define cada una de estas:

La Ciclovía la define como “…una vía destinada al uso de bicicletas y a veces a peatones que se encuentra segregada físicamente del tránsito de vehículos motorizados… La ciclovía puede ser permanente con infraestructura diseñada exclusivamente para tal fin, u ocasionalmente cuando se utiliza una vía vehicular o sección de la calzada para uso exclusivo de ciclistas, patinadores, peatones u otros similares.” En ese sentido, el carril exclusivo ubicado sobre la Carrera 2 corresponde a una ciclovía, ya que sus características coinciden con la definición de INVIAS.

Por otro lado la Ciclobanda es un “Carril o Senda sobre la calzada o andén, segregada del tránsito vehicular o peatonal solo por demarcación y/o delineadores horizontales. … Para distinguir mejor el espacio dedicado a ciclobanda, su pavimento podrá contar con un color diferente, tales como rojo, azul o verde.” Para este caso, aplica la que está ubicada sobre los andenes de la Avenida La Toma.

Y por último, la Ciclocalle es una “Vía convencional o peatonal donde circulan las bicicletas junto a otros vehículos motorizados o peatones respectivamente, cuya velocidad máxima permitida no excede los 30 km/h. Generalmente este tipo de vía contempla medidas calmantes de velocidad o tráfico calmado (trafficcalming).” En este caso, se ejemplifica la que se encuentra en la Avenida Inés García de Durán.

Ahora bien, aunque se logre aclarar lo anterior, siguen existiendo inconvenientes, especialmente en la Carrera 2 a lo largo de los más de 2 kilómetros de ciclovía.  Las redes sociales fueron un medio usado por ciudadanos para expresar sus inconformidades frente al actuar de sus semejantes en cuanto a dicho tramo.

El Digital constató que muchos de los ciclistas que frecuentan la ciclovía de la carrera 2 aún no se acostumbran y otros; caminantes, conductores de vehículos, y moto taxistas, en el peor de los casos, no respetan este carril que se supone, es exclusivo para biciusuarios. Aunque han pasado casi dos años desde su construcción, es un hecho que los inconvenientes siguen presentes.

En la siguiente galería fotográfica se puede observar las zonas donde se ha deteriorado los separadores, varios vecinos de la zona aseguran que se debe a la irresponsabilidad de los conductores que realizan “cruces” de lado y lado de la carretera, y que aunque hayan puesto vallas metálicas no ha sido impedimento para que cotinúen haciéndolo. También se encontró que los andenes peatonales están obstruidos en distintas zonas, lo que genera que quienes salen a trotar en la mañana, en la tarde o en la noche se ubiquen sobre la ciclovía, obstaculizando la circulación de los ciclistas. Y por último, se evidencia que se estaba realizando una reconstrucción de los separadores de los dos carriles vehiculares, obra que llegó solo hasta un punto del trayecto sin que nadie tenga conocimiento hasta el momento del porqué se detuvieron estos trabajos.

Cicloruta Carrera 2

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