Memoria: En las botas de un Excombatiente de las FARC-EP

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Un par de botas y una cantimplora son los únicos artículos que Carlos Andrés aún conserva de las Farc. 

“La guerra es bonita mirarla desde un televisor. Sentirla en carne propia como la tengo en mi cuerpo no” Carlos Andrés Bustos Cortes

En sentido Norte – Sur del departamento del Huila, sobre el costado izquierdo del ardiente asfalto que conecta a la zona norte y céntrica con el sur del país, a escasos kilómetros de las afueras del llano grande (Campoalegre) con miras hacia los municipios del meridión del departamento, en inmediaciones entre Hotel Río Neiva –  SENA “La angostura”, sobresale una variante que encarrila una polvorienta ruta enmarcada por variopintos colores dentro de los cuales destaca el verde helecho; en esta área de la cordillera oriental, trazada en la actualidad por las aguas del Río Neiva, se encuentra el municipio de Algeciras con una extensión de 567.7 km² y mas de 24.611 habitantes; gran parte de la ciudadanía aporta al fortalecimiento de su economía en torno al posicionamiento en la región como la despensa agrícola del Huila. El aroma que mana de los cafetales pareciese conquistar al resto de los pobladores del territorio nacional e incluso internacional. El suelo manchado de sangre durante más de cincuenta años por el conflicto político, social y armado ya desde hace algún tiempo  fue arado por propios de la zona en virtud de cosechar los frutos producidos por un ambiente de reconciliación, paz y armonía a nivel local, departamental y nacional.

Ad portas de su décimotercer cumpleaños, Carlos Andrés Bustos Cortés, un joven oriundo del Valle de Guamuez -La hormiga (Putumayo)-, como comúnmente se le conoce a la cabecera municipal, engrosa las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pubelo (FARC-EP). Siendo el mayor de cinco hermanos, la madre de Carlos Andrés mantenía una postura de rechazo frente a la idea de enviar y respaldar a un hijo a la guerra, pues, nadie sabía a ciencia cierta el retorno de éste. Impulsado por la iniciativa de ingresar a las Farc para luchar por el bien común del pueblo y cambiar las políticas impuestas por una clase dominante, Bustos decide hacer parte de dicha Organización, -a sabiendas de las dificultades que por cuestiones del manejo de armas, desplazamientos en áreas selváticas durante jornadas nocturnas y la pesadez del equipo de campaña resultado del contacto con el agua pudiese tener-; sin embargo, ninguno de los consabidos obstáculos fueron suficientes razones para hacerlo desertar de su objetivo inicial, y contrario a lo presupuestado, terminó nutrido de la formación política recibida allí.

Pese a la corta edad con la que ingresó a las Farc, nunca salió herido en combate sino hasta el 31 de diciembre de 2014, fecha en la que fue capturado en el sector de El Quebradón, situado a 39 kilómetros del casco urbano de San Vicente del Caguán (Caquetá).  Postrado en el piso, con una fractura en el brazo derecho, una pierna inmóvil y varios impactos de bala fue transportado hasta un centro de salud para proporcionarle asistencia médica; con el pasar de los días fue trasladado a una institución penitenciaria en la que permaneció recluido por más de tres meses; luego, fue traslado a su casa cobijado con medida de prisión domiciliaria dada por el juez en el municipio de Algeciras (Huila). Un tiempo después de su estancia domiciliaria, lo intervinieron quirúrgicamente para extraer un elemento que había quedado alojado en sus entrañas como consecuencia de la última cirugía.

Según Bustos Cortes, las Farc acudían al cobro de impuestos. más conocido como “vacuna”, como fuente de ingresos que brindaba sostenibilidad a los militantes de la Organización. “Cometimos errores y hay que reconocerlos, hemos pedido disculpas en varios eventos realizados en el País. En el tema de las “vacunas”, no se investigaba bien a quienes se les pedía dinero”; seguidamente asevera que, varios grupos paramilitares, bandas criminales y de narcotráfico se están alzando en armas y apoderando de los territorios donde los diferentes frentes de las Farc operaban.

El 18 de mayo del presente año, el excombatiente de las Farc, sufrió un atentado contra su vida cuando sobre las 7:30 de la noche una persona que se desplazaba en una motocicleta se bajó de la misma para arrojar artefactos explosivos a la vivienda de Carlos Andrés. Él presume que dicho atentado sea una respuesta a las denuncias que públicamente ha hecho sobre extorsiones en la zona y al protagonismo y liderazgo que el partido político al cual pertenece, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), viene teniendo en el municipio.

Respecto a ello, en el marco del proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, Cortés sostiene: “El Gobierno no está cumpliendo los acuerdos, es el directo responsable de la seguridad de los excombatientes. Mientras teníamos las armas en los espacios territoriales de capacitación y reincorporación (ETCR) el gobierno estaba cumpliendo al cien por ciento. Se llevaron las armas y no han cumplido”, a su vez en su rostro, el exintegrante de la columna móvil Teófilo Forero refleja preocupación, una señal de alerta al momento de referirse a los asesinatos de cerca de 96 ex integrantes que algún día pertenecieron a grupos armados.

Fotografía del escolta junto al vehículo blindado

La unidad nacional de protección le brindó a Carlos Andrés un escolta, una camioneta blindada y ante circunstancias de riesgo un dispositivo de alarma que de oprimirlo envía una señal de aviso a una central de monitoreo.

Tras instaurar una denuncia el mes de enero pasado, por constantes amenazas vía telefónica, dos personas encapuchadas en motocicleta llegaron hasta la residencia del líder del partido Farc con el objetivo de agredirlo físicamente. “La policía está pendiente de mi a veces. Cuando me vinieron a buscar los llamé pero llegaron tarde. Claro está que tengo un esquema de seguridad brindado por la Unidad Nacional de Protección (UNP) quienes además de brindar seguridad han hecho parte del proceso de reintegración social capacitando a excompañeros para desempeñarse como escoltas; sin embargo, estoy a punto de quedar sin éste porque el Gobierno afirma que no hay plata para pagarlo, siempre he dicho si toca morir por los intereses del pueblo, estoy dispuesto hacerlo”

Eduardo Aníbal Londoño Rodríguez, Coordinador de la Agencia para la Reincorporación y Normalización de la seccional Huila (ARN), comenta sobre el proceso de Reincorporación en el Departamento.

En el marco del Acuerdo de Paz se plantea la reincorporación como proceso de desarme y constitución de las FARC-EP como partido político. Por ello, los excombatientes que deseen entrar al programa primero deberán ser acreditados por el Alto Comisionado para la Paz. Dicha acreditación surge de las listas suministradas por ex integrantes del Grupo en las que hacen reconocimiento de la población de cada bloque, el Comité Nacional para la Reincorporación -conformado por dos delegados del Gobierno, dos del partido Farc y un alto consejero para posconflicto- realiza una verificación de los listados, lo pasa al Comisionado para la Paz y finalmente éste certifica si en efecto la persona fue miembro de las FARC-EP. A partir de la certificación, cualquier miembro que haya transitado por el procedimiento de verificación tiene el camino libre de ingreso al programa.

Finañizado éste trámite, el excombatiente puede iniciar una ruta de emprendimiento y acceso a los proyectos productivos. Junto a Carlos Andrés, un grupo no muy numeroso de excombatientes recibió de parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un monto de 55 millones para iniciar un proyecto productivo de gallinas criollas ponedoras. Si bien, no ha adquirido un solo peso en tema de productividad, todavía sigue a la espera de los 8 millones de pesos que el gobierno por medio de la ARN debe desembolsar; no obstante, a la hora de gestionar el prepuesto, “El gobierno pone muchos requisitos; hojas de vida, fotocopia de la cédula y cuenta de ahorro son algunos de ellos”. A diferencia de los proyectos de carácter particular, resulta favorable la implementación de esquemas colectivos por la sencilla razón de una menor exigencia en la documentación.

En ésta linealidad de garantías por parte del gobierno, a quienes se cobijaron en el proceso de reincorporación “recién dejaron las zonas veredales transitorias de normalización se les asignaron dos millones. Asimismo, durante los siguientes 24 meses, éstos obtienen el 90% de un salario mínimo legal vigente equivalente a 828,116.00 pesos de renta básica que fluye luego de la culminación de ésta bajo el nombre de ruta educativa; por tanto cualquier persona dentro del programa puede prolongar el incentivo económico si está en disposición de continuar con su formación académica.

Gracias a ello, Carlos Andrés Bustos Cortes, surca la tierra en aras de cosechar la culminación del bachillerato para posterior a ello, abordar estudios en ingeniería agrícola que le permitan articular su campo de acción académico al proyecto productivo que deberá proporcionar empleo a exintegrantes del grupo insurgente que al igual que él  luchan en el terreno de las ideas por el bien del pueblo colombiano.

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