Persuasión, fuerza o iniciativa propia: las formas de ingresar a las exFARC

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Por necesidad, miedo o pasión, las causas del ingreso a lo que fue el grupo insurgente FARC.

Desde la firma del acuerdo de paz el 26 de septiembre del 2016 en Cartagena entre el Estado colombiano y el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, quienes fueron un grupo insurgente fundado oficialmente en 1964, más conocidos como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), este evento histórico contó con la presencia de 15 presidentes, 27 cancilleres, entre otros miembros de organizaciones internacionales así como la presencia de 2.500 personas se dio fin a 52 años de conflicto (web, Departamento de Planeación Nacional), en el cual se pactaba no entregar más niños a la guerra, posterior a esto hubo dos momentos trascendentales en el procesos, el plebiscito con la derrota del estado y el no como ganador, la segunda,  estuvo encaminada a las modificaciones del acuerdo y posterior refrendación por parte del congreso, la firma final de los mismos el 24 de noviembre del mismo año.

Los grupos insurgentes en Colombia han logrado controlar en su mayoría las zonas rurales que se encuentran en las periferias del país, esto se debe a distintos factores: ya sea por abandono del Estado, el temor que genera un fusil, la legitimidad que pueden llegar a tener estos grupos político-militares al margen de la ley, en los rincones más remotos del país, la inseguridad predomina y el poder tener acceso a estos lugares es complicado, debido a su localización, es por esto que guerrillas como las antigua FARC logran la aceptación de la comunidad con su consentimiento o a la fuerza.

Recientemente se conoció el caso del operativo Atair realizado el pasado 29 de agosto en zona rural de San Vicente del Caguán, el que consistió en el bombardeo a un campamento móvil del frente séptimo de las mal llamadas “disidencias de las Farc”, liderado por Rogelio Bolívar Córdoba, alias Gilberto Cucho, inicialmente se destacó el accionar de las fuerzas militares en conjunto con la fuerza aérea y sobre todo del entonces Ministro de Defensa Guillermo Botero, tanto así que el mismo presidente de la república lo calificó como una “operación impecable”, sin embargo 48 días después en un debate del senado de moción de censura al ministro de defensa, el senador Roy Barreras saco a la opinión publica  el lamentable hecho, pues en el operativo resultaron implicados ocho menores de edad entre ellos una menor de doce años.

El hecho de que se encuentren miembros del cuerpo de una persona y que probablemente fueran niños es repudiable otros en cambio, como el Expresidente Álvaro Uribe, justifican el accionar de las fuerzas militares por el hecho de que los menores de edad pertenecían a las filas guerrilleras de las disidencias de las Farc, esto se prestó entonces para abrir un debate acerca del motivo de la presencia de estos jóvenes en un campamento guerrillero y es que los padres de algunas de las victimas declararon ante medios nacionales como Caracol que sus hijos no eran ningunos guerrilleros, al contrario resulta que estos mismos padres meses atrás habían denunciado lo que sería un reclutamiento forzado, es el caso de los padres de Diana Medina de 16 años quien según los padres había sido sacada a la fuerza en el mes de junio, además la edad de los menores puede ser un hecho cuestionable, pues se trata de jóvenes y adolescentes entre los quince y diecisiete años de edad y una menos de doce años.

COLOMBIA-GUERRILLAS-CHILDREN
Fuente: AFP

El pueblo colombiano tiene diferentes posiciones con respecto a esto, algunos cuestionan el hecho de que un menor haga parte de una fila guerrillera desde los quince años en algunos casos menos y por el otro de las garantías que tienen los niños en Colombia porque ahora no son propensos a ser víctimas solo de abuso sino también de reclutamiento forzado, cierta parte de colombianos reclaman la efectividad del acuerdo de paz, según este se disminuirían las cifras de niños que hacen parte de la guerra, el caso es que el bombardeo a estos niños no fue más que un detonante de la situación, Colombia ha entregado miles de jóvenes a la guerra y lo sigue haciendo, según un informe de la fiscalía, entregado a la Jurisdicción Especial para la paz en julio del 2018, en el periodo que comprendió en conflicto interno armado de Colombia 5.252 entre niños y niñas se vincularon a las filas guerrilleras de las FARC, de los cuales 3.350 hombres y 1.790 mujeres, las edad más común era de 14 años aunque se encontraron 910 casos entre los diez y los catorce años, los departamentos con mayor recurrencia son Antioquia, Guaviare, Putumayo, Caquetá, Tolima, Cauca, Cundinamarca, Choco y Nariño; trágicas cifras pero no actuales pues el informe da cuenta solo de los casos de lo que se conocía como guerrilla de las FARC y hasta que esta entrego sus armas.

Como se menciono anteriormente sobre las denuncias de algunos padres de familia, Herner Carreño, personero de Puerto Rico, Caquetá, también ya había realizado denuncias del hecho ante medios de comunicación, pues este denuncio la presencia de grupos organizados que se encargaban “no solo de extorsionar ganaderos y comerciantes sino también del uso y reclutamiento de niños niñas y adolescentes”, queda claro que la presencia de por lo menos una parte de estos jóvenes no era voluntaria además que estos sucesos habían sido recurrentes y se habían expuesto ante la opinión pública, por qué entonces no se había hecho nada para frenar este tipo de delitos, de los menores que se encontraban esa noche en el campamento cuántos se encontraban por voluntad propia, Colombia ha prestado sus hijos para que peleen en una guerra donde las personas de estratos bajos se enfrentan entre sí, defendiendo los intereses de minorías adineradas que manejan los ámbitos políticos y económicos de la sociedad.

foto: el mundo
Fuente: reuters

Según el informe de la fiscalía las edades más propicias para un reclutamiento ya sea forzado o voluntario es de catorce años, afortunadamente el Huila no encabeza las cifras de reclutamiento forzado en el país, a mediados de noviembre, pues se encendieron alarmas por posibles casos de reclutamiento forzado en el departamento se conocía un caso en el municipio de Colombia y otro en el municipio de Algeciras, además habían alertas por el mismo delito en el corregimiento de Vegalarga, el Huila no se ha prestado a la guerra como lo manifestó la presidente del comité de ganaderos del Huila, Luceni Muñoz Bermeo en el evento que organizo El Espectador, Colombia2020.

Sin embargo, para nadie es un secreto que existió la presencia del grupo armado en el departamento, incluso el primer caso de reclutamiento que se conoce de una mujer es el de Olga Flores alias Amparo de 16 años en 1979 en Laureles, Huila; las prácticas de reclutamiento son: persuasión para lo cual se conoce que fue el 47% de los casos, engaño con 23% de los casos y forzado 30%, según un boletín de la fiscalía del 2016.

A continuación, el excombatiente Alcides Contreras quien da una breve explicación del proceso que se llevaba a cabo para que ingresara un nuevo miembro a las filas de la organización, según él los jóvenes ya sean menores de edad o mayores debían pedir ingreso ante una comisión delegada quienes les daban un tiempo límite para que fuera una decisión acertada, además relata el proceso de adaptación de los nuevos integrantes, además se sometían a horas de estudios por esto tenían conocimiento de que existe un derecho internacional humanitario, este fue creado con el objetivo de proteger las personas más vulnerables en las épocas del conflicto este también se encarga de proteger mujeres, heridos en combate, civiles y bienes de carácter civil; consiste en la prohibición de el reclutamiento a menores de quince años y en caso de el reclutamiento de jóvenes entre quince y dieciocho años se debe dar prioridad a los mayores de edad, estos derechos datan del convenio de Ginebra firmado por primera vez en 1864.

Los excombatientes reiteran que los ingresos de los menores de edad solicitaban el ingreso ya sea por necesidad o deseo de hacer parte de las organizaciones, así lo relata Martin Villa del Mar, pues esta organización les ofrecía estabilidad en alimentación y salud, esto se dé a que en las zonas periféricas del país en las épocas del conflicto el pueblo rural colombiano también se enfrentaba a una crisis económica.

El sociólogo Ademar Macías, docente de la universidad Surcolombiana explica desde su formación académica que las formas de reclutamiento eran varias, primero persuadir con ideales de poder cambiar la situación del país, segundo forzar a los jóvenes, tercero la iniciativa propia.

El pueblo colombiano se ha ido educando en medio del conflicto: guerras entre el mismo pueblo, narcotráfico, masacres, etc., a las nuevas generaciones les cuesta trabajo adaptarse a una vida llena de injusticias sociales, la  comunidad colombiana ha tenido que trabajar arduamente para poder sobrevivir, la paz no consiste en olvidar el conflicto armado, sino, en transformar la idea de supervivencia de las personas, cambiar el modelo capitalista y combatir la pobreza, la principal causa del conflicto interno armado colombiano, no más niños, jóvenes, ni altos para la guerra, por eso El digital y Colombia grita en su arenga: “NO a la guerra, SI a la educación”.

Imagen destacada: abc.com.py

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