Sobrevivientes del Conflicto Armado: entre ayudas y necesidades

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El despojo de tierras es uno de los temas más relevantes en el contexto colombiano, puesto que en el marco del conflicto armado, se han presentado una cantidad importante de destierros a los campesinos. En la mayoría de los casos, el despojo se justifica por asuntos de poder geopolítico dando como resultado el cambio de vida drástico de las familias afectadas, que tienen que dejar atrás sus tierras y pertenencias, enfrentándose a una realidad totalmente nueva y despiadada; pasando abruptamente de la vida rural a la urbana.

El proceso por el cual deben pasar los sobrevivientes es de una gran valentía, en primer lugar deben emprender la huída, luego llegar al lugar en que buscarán alojamiento y donde se supone satisfarán sus necesidades y derechos a la vida digna, a la integridad personal, al trabajo, a la salud, a la seguridad social, a la protección especial, y a la educación, y podrán recibir el apoyo del Gobierno, quienes en una primera instancia son los responsables del bienestar de estos.

Por ello, la importancia de conocer la capacidad que tiene nuestra región para brindar ayudas y medidas de vida óptima a las personas que han sufrido el conflicto de manera directa. Y ya que nuestro Departamento ha sido uno de los más afectados por la guerra, es indispensable hablar de este tema, teniendo en cuenta que es probable una agudización del conflicto con el ELN.

Una funcionarias de la Unidad para las Victimas, en el Centro de Atención de Servicio al Ciudadano ubicada en Neiva-Huila, nos cuenta cuáles y cuántas son las personas encargadas en ayudar en la entidad. También nos comenta que aún hace falta más personal para poder apoyar a más sobrevivientes.

La vivienda y el empleo son las bases para poder tener una calidad de vida digna para las personas desterradas. La vivienda por un lado, determina un lugar seguro para descansar, sabiendo que este sitio es suyo y no necesita buscar otra parte para vivir; y el empleo, garantiza estabilidad económica, lo cual permite tener alimento, vestido, acceso a bienes y servicios, sanidad, etc.

En la siguiente imagen, podemos ver cómo ha sido la tasa de desempleo y ocupación en los últimos diez años en el Departamento, el año pasado subió 0,3%. Es por ello que el trabajo informal se ha convertido en una respuesta para adquirir los recursos económicos que se necesitan para sostener una vida digna.

El tema de vivienda es otra parte esencial para la vida de digna de los desterrados, ya que algunos sobrevivientes no se sienten conformes del lugar donde se hizo la restitución final, alegando que es “peligroso” y no les están protegiendo, sino vulnerando su bienestar, como nos dijo una líder que fue desterrada, de la que nos reservamos su nombre por petición de ella.

No obstante, nos dice ella, las ayudas han sido de gran beneficio para muchos que llegan a la capital (que es la ciudad en la que más se presenta la migración interna en el departamento) sin un conocido, apoyo o dinero y solamente con la esperanza de recibir una ayuda por parte del Gobierno.

Por otra parte, las ayudas son difíciles de adquirir por la cantidad de personas que las solicitan, y de la misma manera es complicado poder hacer todos los trámites para recibirlas, volviendo el proceso ineficiente e ineficaz. Para el señor Víctor Alfonso Rodríguez, desterrado por el conflicto, hay muchas personas que se hacen pasar por desterrados, lo cual significa que las ayudas no sean para quienes cumplen los requisitos para recibirlas y son bastantes los que quedan por fuera, así que, según él, si se hace una investigación a profundidad y si las personas no se aprovecharán de las mismas, el Departamento sí está en la capacidad para recibir más migraciones.

La líder comenta al respecto

La funcionaria nos aclara las ayudas que se dan desde la Unidad de Víctimas, “se apoya a la comunidad solamente es con atención humanitaria y reparación, no damos vivienda, ni ningún otro tipo de apoyos. Solamente las humanitarias que son para las víctimas de desplazamiento forzado y víctimas de otros hechos victimizantes. Eso es como la Unidad puede garantizar de pronto, no que se le haga pago de la victima, sino que pueda suplir algunas de sus necesidades; la Unidad busca en la medida de lo posible garantizar la no repetición de estos hechos, que la persona pueda retornar y reubicarse si se le puede ayudar con un apoyo si el desplazamiento es de forma masiva, colectiva, entonces cada uno de los funcionarios cuenta con un proceso diferente para apoyar a quienes han sido victimas del conflicto armado”. Por otra parte, la Unidad para Restitución de Tierras, es la entidad que se encarga de darle un hogar a las personas que fueron desterrados.

Al Huila le faltan fuentes de empleo y mejoras en el proceso que los sobrevivientes deben realizar para adquirir las asistencias respecto a vivienda y ayudas económicas. Además, en el ámbito educativo hay muchos jóvenes que no tienen la oportunidad de recibir clases, porque son pocas las oportunidades para los jóvenes y niños de bajos recursos.

*Foto destacada tomada de Unidad de Victimas.

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