Un mal sueño

Covid-19

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Por: Karen Michelle Cifuentes Cifuentes
Magistranda en Ciencias de la Población y el Desarrollo (Bélgica). Psicóloga (Colombia), Especialista en Entornos Virtuales del Aprendizaje (Argentina).
Correo electrónico: karen.cifuentes@student.uclouvain.be

No, no es un mal sueño. Lo que vivimos ahora es la reacción de un ser vivo, el planeta Tierra, un ser que como cualquier otro tiene sus límites. Por ejemplo, hace mucho tiempo propasamos su capacidad natural de absorción de gas carbónico (CO2).

No… No es un mal sueño. Es el resultado de un “todos”. De nuestras formas de vivir (mal vivir) y de engullir (ni siquiera alimentarnos). Lo que vivimos ahora es el resultado de un “yo” insaciable, ciego, casi inútil, indolente, atrapado en el consumo… un consumo que alimenta una máquina gigantesca, que llamamos Producción.

El número de personas que mueren a causa del cambio climático desde enero 2020 hasta el 1 de abril, día en que comencé a escribir esta nota, eran 74 mil 267. Las personas que mueren de malnutrición desde enero del presente año hasta hoy son 2 millones 294 781. El cáncer dejó 8.8 millones de muertes en el mundo en 2015, y una tercera parte de ellas se debe a ciertos factores de riesgo como el tabaquismo, el consumo de alcohol y una inadecuada alimentación. Más de 800 mil personas en el mundo se suicidan por año y el número de tentativas sobrepasa ese dato. Y para redondear un poco, los animales torturados y asesinados en los mataderos son dos mil cada SEGUNDO, es decir, 65 mil millones al año, pero si contamos los peces, las aves y demás, hablamos de 150 MIL MILLONES.

En éste momento las muertes a causa de Coronavirus (COVID-19) son 46 mil 413 en el mundo.

¿Notan las diferencias? ¿Hay diferencias?

¿Cuál es el mal sueño? ¿Sigue siendo éste que vivimos a causa de un virus porque debemos confinarnos unos días o unos meses para evitar que esos números aumenten como podrían hacerlo? ¿O porque no podemos producir? ¿o porque afuera me esperan un sinfín de inutilidades para comprar, para consumir? ¿O porque siempre hemos tenido miedo a la soledad?

Siempre el ser humano creyéndose el centro del universo. Qué desacierto.

Este mal sueño para unos es una oportunidad para otros… ya lo han visto seguramente, el momento en el que algunos animales pueden ocupar lo que fue su territorio… pero otros no, a otros las jaulas y el hambre los consumen lentamente. El momento de cocinar en casa, y ustedes que pueden, compartir la mesa con su familia, con sus amigos… Un fugaz momento de mirarse a los ojos, saber que existimos. Este momento, tal vez el único después de tantos años, décadas, que realmente nos ha cuestionado.

Si regresamos a esa “normalidad” que tantos añoran, el mal sueño seguirá siendo para la naturaleza, los animales, los hambrientos, los malnutridos, los trabajadores, los informales, las mujeres, los hombres, los ancianos, los niños, ustedes, yo, ¡todos! Créanlo, siéntanlo o no, ésta sociedad de consumo y de excesos nos tiene aquí.

No, no es el virus… no hablo del confinamiento momentáneo. Ésta sociedad de consumo y de excesos nos ha tenido y nos tiene al borde del abismo, corriendo, con los ojos bien vendados a su ritmo. El PIB aumenta y nuestra tranquilidad decrece.

¿Cuál es el mal sueño ahora? ¿Levantarse un poco la venda de los ojos y caminar, quedarse quieto, reflexionar? Eso es para algunos, también lo sé. Cuando el confinamiento termine, los animales no humanos regresarán a su exilio y los animales humanos seguirán su procesión a su miseria, perdón, a la “normalidad”.

Postdata: con ésta nota yo no busco romantizar el confinamiento. Comprendo muy bien de qué se trata. Comprendo también el tema de las economías informales que existen en América Latina… comprendo la pobreza, comprendo la violencia intrafamiliar.

Solo es un llamado a la reflexión…

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